domingo, 3 de marzo de 2013

Palabras de un guante.

En sus manos me prendía
cual si fuera yo una flor,
en sus manos confudía,
con mi tacto, su calor.
 
Yo soy seda de la India,
que su padre le ofreció,
un presente que traía,
un regalo con amor.
 
De sus dedos me hice dueño,
no podía estar mejor,
se cumplió por fin mi sueño,
el que ansiaba con fervor.
 
Eran... pétalos de rosas,
suaves flores de Lis,
eran... casi mariposas,
leves, en vuelo sutíl.
 
Y yo, felíz en sus manos,
siendo su segunda piel.
Pero, ¿por qué aquel día aciago,
de su palma iría a caer?.
 
Fue a elevarme del suelo
un caballero gentíl
que al entregarme, dió muerte,
a aquella, mi dicha felíz.
 
La mano que yo guardaba
se despojó de mi ser,
pues mi figura evitaba
el contacto con otra piel...
 
...La de esa mano galante
que a ella me hizo volver.
Yo solamente era un guante,
y ella, ¡todo mi ser!.
 
 
 
 
 
 
 
 



 


No hay comentarios:

Publicar un comentario