sábado, 31 de mayo de 2014

Aprovechando cualidades y otros micros.

Aprovechando cualidades.

Tenía el brazo derecho ligeramente más largo que el izquierdo... y le dio por hacerse carterista.

Antítesis.

¡Abogamos por la Paz!
-Dijo el representante, dueño y director de una de las más importantes fábricas de armas.

Eximido.

¿Por qué elegiste éste cometido?
-Siempre fue algo instintivo, algo con lo que luchaba por miedo, porque sabía perfectamente cual podía ser mi final; pero descubrí que de ésta manera, quedaría impune de mis delitos.
Contestó el verdugo.

Hay que saber subir.

¡Hey chaval! ¡tienes que probar esto, verás que subidón!
Lo probó y subió, pero esa escalera conducía a la horca.

Transformación.

Mi cama estaba situada frente a la ventana, desde allí veía a los niños volar sus cometas en la calle. A pesar de ser un chico joven, tenía la salud de cristal.
No recuerdo un día en que disfrutara como ellos, por eso no lo echaba de menos, pero sí los envidiaba.
Un día caí en un profundo sueño y desperté con otra sensación: ¡Ya no hay ventanas!, sí el verde de los profundos valles, la grandeza de la montaña y vivo la libertad absoluta de planear en la corrientes de aire.
Soy otro: rey, centinela, soldado del aire.
¡Soy halcón!



lunes, 26 de mayo de 2014

El Amor Te Convierte -Gloria Fuertes-

El amor te convierte en rosal
y en el pecho te nace
esa espina robusta como un clavo
donde el demonio cuelga su uniforme.
 
Al tocar lo que amas te quemas los dedos,
y sigues, sigues, sigues hasta abrasarte todo;
después,
ya en pie de nuevo,
tu cuerpo es otra cosa,
...es la estatua de un héroe muerto en algo,
al que no se le ven las cicatrices.


domingo, 25 de mayo de 2014

De cuentos y leyendas

 
De cuentos y leyendas abro un libro
que enseña cuán distintos son los seres,
a mi manera en estas letras yo lo escribo,
si a bien quisieran verlo sus mercedes.
 
Un príncipe de la lejana China
buscaba la nobleza para esposa,
quería compartir su trono y vida
con una muchachita decorosa.
A su convocatoria iban llegando
las más bellas mujeres orientales,
y por saludo, sonrisas le van dando,
resueltas en lánguidos modales.
El príncipe, para elegir esposa,
entrega una semilla a cada una,
la flor nacida de ellas más hermosa
dará a la jardinera Miel de Luna.
Pasado un tiempo vuelven a palacio
con diferentes flores, todas bellas,
iris magentas, rojos, verdes y topacios,
presentan en sus manos de doncellas.
Mas una sola, sólo una de entre todas,
no muestra más que tierra en el macillo,
no hay flor, ni tallo, ni unas hojas,
ni un triste brote que derrame un sólo brillo.
El príncipe ya tiene la respuesta
de quién merece compartir su vida,
no busca otra belleza más honesta
que la honradez de esa niñita china.
De todas las simientes repartidas,
él bien sabía que no saldría fruto,
estériles se dieron las semillas,
y así nació la Flor de su futuro.
 
María José Q. Pérez
                         En Torrevieja, a 25 de Mayo de 2014
 
 
 

Cuando manda el corazón

Mi corazón, quisiera, tener guerrero,
un alma incandescente, sin compañero,
vestir una armadura de frío acero,
la frente decidida y el pulso fiero.
Volar sobre las cumbres de mi tristeza,
mirarlas desde lejos, con entereza
y que mis lágrimas fluyeran con la dureza
de aquel que no sintió jamás terneza.
Y quisiera olvidarte,
quererte menos;
pero en cada intento suicida
de echarte fuera,
más se aferra mi vida
a ésta alambrada
de miel y espinas,
de amor y llagas.
 
 
 
 

sábado, 17 de mayo de 2014

Nuestra estrella



A los dos, una noche,
nos besó la misma estrella;
lejos yo de tu camino
lejos tú de mi vereda
pero a los dos, yo te juro,
nos acarició una Dea.

Ni tú ni yo cuenta nos dimos
en ese preciso momento,
pero era ya lo sabía,
sabía que nuestro encuentro
tarde o temprano sería.

Después el mar nos habló
con su lenguaje secreto,
lo comprendimos los dos
se lo contamos al viento
y el viento nos ayudó
acercándonos los alientos.

El campo se estremeció,
florecieron los almendros,
bajaron llenos los ríos,
se enamoraron los ciervos,
bailaron las mariposas
y las flores, en corrillos;
todo se sorprendió
ante dos desconocidos
a los que una estrella besó
sin habérselo pedido.

La estrella, feliz nos mira,
porque nos hemos hallado,
en su centro te lleva a ti
y a mí me lleva a tu lado.



viernes, 16 de mayo de 2014

En un lenguaje extraño

 
Si entendieras el susurro de las olas,
si supieras el lenguaje de las algas,
si escucharas el rumor de caracolas
sabrías quién te nombra.
Si sintieras el temblor del trigo sarraceno,
el frío de la sombra de una nube en la pradera,
si supieras cuánto amor cabe en un pecho nazareno
sabrías quién te nombra.
Ellos son a quiénes yo confieso mis secretos,
ellos son los que me guardan las palabras,
que nombrarte a media voz desde tan lejos,
me sabe a poco, y callar el corazón sirve de nada.
Es por eso mi pacto con las olas,
nubes, algas, con el trigo,
con el mar, con caracolas...,
su lenguaje es portador de mi delirio.



miércoles, 14 de mayo de 2014

Romance de aquel hijo que no tuve contigo. Rafael de León.



Hubiera podido ser
hermoso como un Jacinto
con tus ojos y tu boca
y tu piel color de trigo,
pero con un corazón
grande y loco como el mío.
Hubiera podido ir,
las tardes de los domingos,
de mi mano y de la tuya,
con su traje de marino,
luciendo un ancla en el brazo
y en la gorra un nombre antiguo.
Hubiera salido a ti
en lo dulce y en lo vivo,
en lo abierto de la risa
y en lo claro del instinto,
y a mi...tal vez que saliera
en lo triste y en lo lirico,
y en esta torpe manera
de verlo todo distinto.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
Tres caballos, dos espadas,
un carro verde de pino,
un tren con cuatro estaciones,
un barco, un pájaro, un nido,
y cien soldados de plomo,
de plata y oro vestidos.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
¿Te acuerdas de aquella tarde,
bajo el verde de los pinos,
que me dijiste: -¡Qué gloria
cuando tengamos un hijo!?
Y temblaba tu cintura
como un palomo cautivo,
y nueve lunas de sombra
brillaban en tu delirio.
Yo te escuchaba, distante,
entre mis versos perdido,
pero sentí por la espalda
correr un escalofrío...
Y repetí como un eco:
"¡Cuando tengamos un hijo!..."
Tú, entre sueños, ya cantabas
nanas de sierra y tomillo,
e ibas lavando pañales
por las orillas de un río.
Yo, arquitecto de ilusiones
levantaba un equilibrio
una torre de esperanzas
con un balcón de suspiros.
¡Ay, qué gloria, amor, qué gloria
cuando tengamos un hijo!
En tu cómoda de cedro
nuestro ajuar se quedó frío,
entre azucena y manzana,
entre romero y membrillo.
¡Qué pálidos los encajes,
qué sin gracia los vestidos,
qué sin olor los pañuelos,
y qué sin sangre el cariño!
Tu velo blanco de novia,
por tu olvido y por mi olvido,
fue un camino de Santiago,
doloroso y amarillo.
Tú te has casado con otro,
yo con otra hice lo mismo;
juramentos y palabras
están secos y marchitos
en un antiguo almanaque
sin sábados ni domingos.
Ahora bajas al paseo,
rodeada de tus hijos,
dando el brazo a...la levita
que se pone tu marido.
Te llaman doña Manuela,
llevas guantes y abanico,
y tres papadas te cortan
en la garganta el suspiro.
Nos saludamos de lejos
como dos desconocidos;
tu marido sube y baja
la chistera; yo me inclino,
y tú sonríes sin gana
de un modo triste y ridículo.
Pero yo no me doy cuenta
de que hemos envejecido,
porque te sigo queriendo
igual o más que al principio.
Y te veo como entonces,
con tu cintura de lirio,
un jazmín entre los dientes,
de color como el del trigo
y aquella voz que decía:
"¡Cuando tengamos un hijo...!"
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
"¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!"










domingo, 11 de mayo de 2014

Temporeros

 
Temporeros  de racimos,
de cepas vivas de uva,
nómadas que viajáis al rumbo
de la cosecha madura.
Allá donde la viña espera
os acerca la voluntad,
donde la tierra os llama
hacéis de ella el hogar.
Temporeros de olivares
que a fuerza de varear desnudan
del árbol de hoja perenne
la negra o verde aceituna.
Temporeros a contratiempo
del cereal dorado,
con el reloj del esfuerzo
la tierra vais recortando.
Temporero ¡que el alba asoma!
¡ya está despuntando el día!
en pié estará tu persona
frutalmente decidida.

martes, 6 de mayo de 2014

Adiós del Cid a su familia

El Cantar del Mío Cid es un poema que narra las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que vivió en el siglo XI, pertenece al llamado Mester de Juglaría. Se desconoce el autor o autores del Cantar. Probablemente se compuso entre la mitad del siglo XII y principios del siglo XIII.

El Cid es desterrado por el rey Alfonso VI a causa de una falsa acusación. Separado de su familia, emprende varias empresas militares unas veces a favor de los musulmanes y, otras, en contra. Este prestigio que gana con las sucesivas victorias culmina con la conquista de Valencia. El Cid consigue que el rey le permita recuperar a su mujer y a sus hijas, a quienes casa con los condes de Carrión. Los condes maltratan a sus esposas para vengarse así del desprecio que su propia cobardía despierta en los vasallos del Cid. El rey Alfonso VI castigará a los malvados y reconocerá la valía del Cid, cuyas hijas se casarán de nuevo, esta vez con los infantes de Aragón y Navarra.

Adiós del Cid a su familia
   [...] Las dos manos alargó el de la barba bellida
y cogió con sus dos brazos con amor a sus dos hijas:
las acercó al corazón, porque mucho las quería.
Con lágrimas en los ojos muy fuertemente suspira:
"¡Oh doña Jimena, esposa tan honrada y tan cumplida,
a vos os quise, mujer, igual como al alma mía!
Ya veis que preciso es el separarnos en vida;
yo he de partir, mientras vos os quedaréis en Castilla.
¡Plegue a Dios, y así también le plegue a Santa María,
que yo case por mis manos, algún día, a nuestras hijas,
y que para tal ventura gozar se alarguen mis días,
y vos, mi mujer honrada, por mí habéis de ser servida!".
   [...] La oración, una vez hecha, la misa acabada está;
salieron todos del templo, prepáranse a cabalgar.
El Cid a doña Jimena un abrazo le fue a dar
y doña Jimena al Cid la mano le va a besar,
con lágrimas en los ojos, que sólo saben llorar.
Y él a las niñas, con pena, tornábalas a mirar:
"Al Señor os encomiendo, al Padre espiritual;
nos separamos, ¡quién sabe si nos podremos juntar!"
Lloraban todos los ojos, nunca se vio llanto igual;
como la uña de la carne separándose así van.




Monasterio de San Pedro de Cardeña -Burgos- a cuyo abad encomendó el Cid a su esposa e hijas cuando partió para el destierro.

Todo este texto lo he recogido de un libro de literatura, la fotografía del buscador de imágenes; cada cosa lo suyo.
María José.



lunes, 5 de mayo de 2014

Carta de Don Ignacio.


Carta de Don Ignacio:

No me extenderé en retórica que tiempo ya no me queda, me apresuro a descartar, en carta de puño y letra, las dudas de mi frialdad como han dicho de mi tantas lenguas.

Nunca me vieron llorar, ni en la gloria ni en la pena, mas los soldados, sabrán, lloran a las  estrellas.

Que no conocí mujer más que a madre y hermana, que poco saben de mí los que hablan a mis espaldas; tuve una rosa temprana, veintitrés años de edad, cinco espinas, cinco dagas, cuatro en el corazón y una quedose en mi alma.

Que no quiso darme el destino, dado mi ingrato talante, hijos varios ni sobrinos, cuán engañados están los que ingenian mi camino, mujeres no me quisieron, pero quisieron mis hijos.

Que sólo he de verme en la vida, por no integrarme en tertulias, apoyando payasadas y suscribiendo injurias; privado me vi de amigos mas librado de intereses, mi estribillo mi estrategia: tanta Paz des en tu camino, como el descanso que dejes.

Y ahora, por concluír, que prisas lleva la muerte, os he descubierto un secreto: la vida de este poniente,. Recojed todas mis cosas, que ahora vendréis a verme, con lágrimas en los ojos cual rifa para esta suerte: un gato de porcelana, el arpa de mi antepasado, mi noble escudo de armas y mis trajes empolvados; ya sé que es puro teatro y que ha de ganar quien más vierte agua por Don Ignacio.
Ya no hay secretos, así es, la vida de un solitario.
 
 

 

domingo, 4 de mayo de 2014

A mi madre.



Hoy, primer domingo de mayo, se celebra el día de la Madre. Quiero dedicarle a mi madre por escrito mi cariño, pero sólo le he dado dos besazos junto ¡con felicidades mami!, después le he puesto el vídeo de Manolo Escobar en el que le canta a su madre María del Carmen, y nosotras dos le hemos hecho el acompañamiento,  a ella le gusta y a mi también. Así que como esa canción es igualita a lo que siento yo por mi madre y a mi no me iba a salir nunca esa manera tan bonita de escribírselo, con el permiso de ese gran artista, en paz descanse, se la dedico a mi Salvadora.
También hoy hace once años que mi padre ya no está presente, se fue con su mamá, aquel cuatro de mayo también fue un primer domingo de mayo, sé que aquel día volvió a los brazos de su madre.
Gracias a los dos por darme la vida.

Yo quisiera decirle a gente
lo que mi alma siente cuando pienso en ti,
un amor que te besa la frente,
dulce y sonriente, contenta y feliz.
Madrecita Salvadora
en mi corazón
se me vuelve tu querer cante y campero,
y cantando te digo cuanto te quiero
por bendita de mi vida y mi ilusión.
Un altar llevo en mi pecho ardiente
a la madre que me dio a mi el ser,
a esa mujer tan buena y valiente
de inmaculada frente, ceñida de laurel.
Madrecita Salvadora,
hoy te canto esta bella canción,
con ella te brindo mi cariño
y lo mismo que cuando era niña,
en mis labios, pongo el corazón.
De rocío se llenan las flores
que en la noche bella beben sin cesar
y mi alma se llena de amores
cuando pienso en ella y empiezo a cantar,
y la copla, hecha golondrina,
se pone a volar
y en llegando hacia mi madre se reclina
en sus brazos de azucena y clavellina,
es mi alma la que se pone a soñar.
Un altar llevo en mi pecho ardiente,
a la madre, que me dio a mi el ser,
a esa mujer tan buena y valiente
de inmaculada frente
ceñida de laurel.
Madrecita Salvadora,
hoy te canto este bella canción,
con ella te brindo mi cariño
y lo mismo que cuando era niña,
en mis labios, pongo el corazón,
con ella te brindo mi cariño
y lo mismo que cuando era niña,
en mis labios, pongo el corazón.