domingo, 20 de noviembre de 2016

A los hijos

Quién te puso en la carita
tanta tanta suavidad,
te vistieron de plumitas
que de carne hechas están.
Los espejos de las madres
no son como los demás,
no se miran en el río
ni se miran en el mar,
se van mirando en los hijos,
velloncitos, que al volar,
cuanto más lejos parecen
más en el pecho están.

2 comentarios:

  1. Tierno y precioso romance María José. Hay una errata que rompe el ritmo en el séptimo verso,supongo que habrás querido escribir: "no se miran en el río".

    Te dejo un abrazo

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  2. Hola Jero, buenos días.
    Tienes razón, faltaba la preposición "en" de "en el río", pues ni me había dado cuenta de que no estaba así que muchas gracias por tu lectura y la atención que has tenido en decírmelo.
    Me alegra tu visita amigo, y que éste poema haya sido de tu agrado.
    Recibe un abrazo.

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