jueves, 17 de agosto de 2017

Amor en estado puro

Volemos por un instante
cierra los ojos conmigo,
seamos estrellas fugaces
haciendo en el cielo camino.
Olvidemos por unos segundos
la raíz que nos ata a la tierra
seamos dos nuevos Mundos
emergiendo entre polvo de estrellas
El espacio nos presta un momento
para que sólo los dos lo habitemos
y fundidos con el pensamiento
tú y yo uno solo seremos.
No habrán juramentos de Luna
solamente dulces palabras
y la inmensa fortuna
de conectar nuestras almas.
Si no es posible en la tierra
que se unan nuestros dos seres
lo haremos sobre su esfera
donde no imperan las leyes.
Dame la mano y volemos
lejos de todo, del mundo,
que en este momento tenemos
el firmamento desnudo.





viernes, 4 de agosto de 2017

Mediterranía.

He cargado en el barco tantas cosas, soy de recuerdos. Siempre he querido llegar al horizonte y he creído acercarme lo suficiente pero han sido espejismos. No obstante mis ojos se han llevado lunas hermosas, conservo en la bodega caracolas sonoras, y aún no he conseguido quitarme de la piel el sabor de las olas que me han mojado.
Vivir de recuerdos no es bueno, no te dejan avanzar, pero no soy capaz de tirarlos por la borda, lo que hago en esos casos en que siento que faltan fuerzas para avanzar es desplegar la vela mayor que por lo general me da resultado sí, pero a veces parece que algo tira de mi y retrocedo...me es tan difícil no querer, cuando quiero, tanto, como querer por obligación.
Muchas veces pienso que mis padres me hicieron muy tonta, pero qué culpan tendrán ellos de mi forma de ser..., no me explico como después de haber pasado por tantas cosas como las que he pasado aún tengo esa estúpida ternura en el pecho que me hace llorar por cosas tan simples que la gente ni se imagina, menos mal que no se me nota.
Hay dos cosas en mi naturaleza una es que cuando amo no quepo en mi y otra es que cuando me hacen daño me duele tanto que me enrosco y me hago pequeña.
A las personas que quiero las acomodo tan bien dentro de mi corazón que las llevo conmigo a todas partes, por ese lado puedo decir que siempre estoy acompañada aunque no lo sepan.
También soy pirata, bombardeo todo cuanto me parece una injusticia dentro del corto alcance de mis cañones. No soporto la violencia ni cuando se dirige al hombre ni al animal, no soporto los aires de grandeza, no soporto a la gente que manipula en provecho propio.
Y por último y así pasen los años nunca dejaré de ir tras mi sueño y nunca me daré por vencida en cualquiera que sea mi esperanza.
Mediterranía, en un 4 de agosto de 2017



jueves, 3 de agosto de 2017

Juan Sebastian Elcano

Dedicado a mi tío Eduardo que tantos mares ha surcado en dicho Buque.

Nacido hacia 1476 en Guetaria, al Norte de España, Juan Sebastian Elcano fue un apasionado navegante desde muy joven. Acababa de cumplir los 33 años cuando recién desembarcado en Sevilla conoció a Fernando de Magallanes, un marino portugués que intentaba descubrir una ruta de navegación que llevara hasta la India. Era 1519, el mismo año en que Cortés entraba en la gran Tenochtitlan. Era cuando se daba la expedición entonces de Magallanes con Elcano a bordo.
Desde Sevilla, las embarcaciones descendieron por el río Guadalquivir hasta llegar a su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda. Las embarcaciones cruzaron el Atlántico, rodeando América del Sur por el estrecho que posteriormente fue bautizado como el Estrecho de Magallanes en honor de su descubridor. La larga travesía duró dos años hasta que las naves tocaron tierra en las Islas Marianas y finalmente anclaron en Filipinas.
Para 1521 Magallanes había logrado su cometido, sin embargo, poco después de estar en tierra, un desafortunado encuentro con los nativos de la isla filipina de Mactán hizo que perdiera la vida. Ante la adversidad, Elcano tomó el mando de la expedición y marchó hacia las Islas Molucas,  donde llegó a finales de ese mismo 1521. Poco a poco Elcano fue descubriendo el archipiélago encontrando importantes cargamentos de especias, así como muchos contratiempos como portugueses enfurecidos de verlo en su zona; el 6 de septiembre de 1522 Elcano tocaba tierra en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, el mismo sitio del que había partido tres años atrás. Llegó a puerto con una sola Nave, La Victoria, y 18 sobrevivientes de los más de 200 que habían partido en la expedición.
A su llegada a España, el emperador Carlos I galardonó a Elcano con un escudo de armas en el que aparece un globo terráqueo con la leyenda: Primus circumdedisti me -El primero que me rodeaste-
Tras su viaje, Elcano había logrado por primera vez dar la vuelta al mundo por lo que se pudo demostrar la redondez de la Tierra aún cuando entre los griegos ya se había hablado de ello e incluso en la Edad  Media.
Nadie había hecho un viaje de ida y de vuelta hasta entonces.
Juan Sebastián Elcano 1476-1526.