
Hubo una vez una flor
que tener alas, quería,
sus pétalos, de dos en dos,
con gran esfuerzo movía.
Pero ese leve temblor
al aire no la subía,
en cambio, agitaba su olor
y al cielo lo suspendía.
Su aroma llamó a un ruiseñor,
vientos nuevos le traía,
sintió que él era el cantor
de la más bella melodía.
Bendíceme con tus alas,
tuyos son mis colores.
Ave y flor perfumada,
son nuestros dos corazones.
que tener alas, quería,
sus pétalos, de dos en dos,
con gran esfuerzo movía.
Pero ese leve temblor
al aire no la subía,
en cambio, agitaba su olor
y al cielo lo suspendía.
Su aroma llamó a un ruiseñor,
vientos nuevos le traía,
sintió que él era el cantor
de la más bella melodía.
Bendíceme con tus alas,
tuyos son mis colores.
Ave y flor perfumada,
son nuestros dos corazones.
Una bella simbiosis la del ruiseñor y la flor.Hermoso romance Mª José, con aroma y música entre sus versos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muy agradecida con tus palabras Jero, y con tu visita, amigo.
EliminarUn fuerte abrazo.
Lindo poema Mª José, me llenó de ternura y sentimiento, un beso amiga!!!
ResponderEliminarHola Mave, me alegra mucho que te haya llegado de esa manera tan bonita.
EliminarMuchas gracias por tu compañía, Eva.
Un beso.