Para volver a sentir
la voz de la madrugada,
que anuncia nuevos colores
entrando por las ventanas,
me despido de la noche
con sus estrellas en rama,
las voy besando una a una,
las suelto sin olvidarlas.
Me entrego con alma al día
con ilusión renovada.
El aire envuelve mi ser
no siendo yo quien lo llama.
Soy una parte del Todo
y esa es mi esencia y mi casa.
Doy gracias por mis dos hijos.
Doy gracias por las montañas.
Doy gracias por mi mamá.
Doy gracias por la esperanza.
Doy gracias por mis abuelos
y por mi familia amada.
Doy gracias por mi perrita,
por la lluvia y la nevasca.
Doy gracias por mis amigos
y por la paz que me embarga
al comprender que en el mundo
es el amor quien nos salva.