Qué dulces son las hadas,
las de la infancia
¿Recuerdas cuando niñas
nos abrazaban?
nos llevaban corriendo
sobre sus alas
y en los más bellos cuentos
se presentaban.
Y ya ¿por qué no vienen?
¿es que no hay hadas?
no llaman a la puerta
de nuestra casa.
¿Qué habremos hecho, dime,
para asustarlas?
Tan sólo, hemos crecido,
y ahora, en el amor,
está la Magia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario