Todo cambió.
La mañana, sin tu cálida sonrisa,
es un lirio que se muestra a medio abrir,
salgo al mundo y me sabe todo a menos,
al marcharte siento el peso de vivir.
Siempre he sido de aferrarme a los recuerdos,
siempre he sido de aferrarme a lo feliz,
como el árbol que no ha de olvidar la savia
que lo yergue de hoja y rama a la raíz.
Déjame saborear tu esencia
y tu luz que calma mi ansiedad
con su brillo de estrella lejana
refulgente aún apagada ya.
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