martes, 30 de abril de 2013

Una tarde en el parque.

Ella tenía el cabello
como sol rojo, ondulado,
que caía por toda su espalda
en rizos desordenados;
los ojos, de un verde claro,
llenos de agua de luna,
 un bosque donde perderse
sin miedo, sin prisa alguna;
y él, hombre-muchacho,
rodeaba con ternura
el círculo prodigioso
de aquella fina cintura.
Así los veía yo
aquella tarde en el parque,
y también todos los cisnes
románticos del estanque.
Y de repente dos besos
se dieron en las mejillas,
y un brillo se dilató
dentro de sus pupilas.
Mirando atrás en el tiempo
mucho tiempo, tiempo atrás,
recordaba el primer beso
que a mí me fueron a dar.
Qué lejana sensación
la de aquel beso escondido
no más salir del cascarón,
apenas éramos niños.
-Que no se pierda el amor,
que es muy grande Majestad,
es...como los campos en flor,
es...como una nube de gas
que no pesa pero abriga,
clave de eternidad-
Años después de esa tarde,
la muchacha de ojos nobles,
la de cabellos salvajes,
y el muchacho ya hecho hombre,
volvieron de nuevo al parque,
con un niño entre los brazos
vestido de marinero,
y dos almirantes blancos
se le asomaban presos
por su anillito de labios
No digan que no es hermoso
el resultado de amar,
aquel bebé tan precioso
o la sensación de flotar
en los brazos amorosos
de una nube de gas.

 
 

 
 
 


Inseparables.

Separé la espiga del grano,
del agua, separé la sal,
la margarita del tallo,
la dulce miel, del panal.
De la manzana, separé la piel,
los gajos, de la naranja,
del árbol separé el café
y la arena, de la grava.
Pero no puedo separar,
de mi corazón con alas,
un amor, que tanto vida me da,
como herida me tiene el alma.
 


lunes, 29 de abril de 2013

En un bucle de amor.

 
¿Por qué abriría mi corazón
de par en par sin custodia?,
¿Por qué este arrabal de pasión,
por qué esta batalla sin gloria?.
 
Dos palabras me llevaron
a la vera de su puerta,
y él me abrió aquel candado
diciéndome, pasa, entra.
 
Me acomodé así en su alma,
él se recostó en la mía
y el calor de las palabras
en nuestros pechos ardían.
 
No hubo roces de piel,
fue el respeto delante,
ni deuda, tasa, arancel,
era amor, la voz cantante.
 
Ternura, paz infinita,
así eran nuestras miradas,
sí, amor, la más sencilla,
la más hermosa palabra.
 
Pero un paso lleva a otro paso,
y otro paso a un paso más,
y el amor quedó agotado,
aún bebé, para caminar.
 
Luché para no quererlo
y queriéndolo luché más,
para olvidarlo lo sigo haciendo
y de nada sirve, lo quiero igual.
 


domingo, 28 de abril de 2013

En honor a una amistad.

Te escribo este poema,
sin sueños, sin fantasía,
y en él, quiero que comprendas
que te nombro en poesía.
Condescendiente amigo,
mano que es compañera
levantando un vaso de vino
en copa fina o de greda.
Tu palabra es honda y sincera,
es conversación, compañía,
si es que hablamos de penas,
lo mismo que de alegrías.
En tu hombro de rosa,
-no puede ser de otra hechura,
viendo las mariposas
cabalgando en su montura-
llevas el don del trabajo,
la espuela de algún mal recuerdo,
que se habrá ido ya, río abajo,
perdiéndose en mar abierto.
Y en los dedos, la elegancia,
de la palabra que aflora
con tu personal fragancia
y sonidos de caracolas.
Habrás de perdonar, amigo,
si ves fantasía alguna,
será solamente en letra,
no en el respeto y cariño
a los que obedece mi pluma.
 



jueves, 25 de abril de 2013

Amor y condena..

Si es pecado quererte,
condena tengo segura,
porque mi amor es tan fuerte
como raíz honda y profunda.
Florece sin que lo sepas,
sin que lo sepas, madura,
aferrándose por dentro
como sarmientos de Luna.
Ahora es como una cepa,
mañana, a bien, será uva
y cuando torne en buen vino,
me acercaré hasta tu boca,
para embriagarte de un fino
mosto que en beso aflora.
¡Ah!, que soñar cuesta poco,
¡condena es de ésta loca!
que cuando tu mano rozo,
¡toca a la mía una sombra!
Amor y condena es uno,
para quien cuenta la historia,
de quien sin reino ninguno,
pretende llevar corona.


 

 
 
 


martes, 9 de abril de 2013

Génesis. (microrelato).

En un universo oscuro y tibio dos partículas se han fusionado. Mutan día a día cambiando su forma indefinida; el silencio interior se rompe en una veloz y constante sintonía pautada en ciento cuarenta pulsaciones por minuto, sin embargo, nadie lo escucha.
Pero en un determinado momento, ese universo se estremece derramando un océano entre sus caderas.
Ha sido niño.

domingo, 7 de abril de 2013

Simplemente Amor.



Cómo hablaros de amor
sin concebír llanto alguno,
consejo me pedís vos,
y yo, amiga, lo juro,
no ha de haber llanto ninguno,
lo omitiré de mi voz.
El amor es un fondo blanco,
vuestro corazón un pincel
y  el color saldrá de las manos,
cuando os acerquéis a él.
Y dibujaréis paisajes,
para los dos recorrer,
cabalgatas de estrellas,
nubes bajo los pies.
Mariposas, las más bellas,
en vuestra piel sentiréis
cuando, él, de vos, ande cerca,
cuando cercana seáis vos a él.
Y el tiempo, no será tiempo,
el reloj se detendrá
en las manecillas de un beso,
en los labios de un manantial
y, como sacada de un cuento,
una luciérnaga extraña
sobre los dos rondará.
Es la entrega más bella,
por eso, se llama Amor,
voz extendida en la tierra,
 la llamada del corazón.
 
 
 
 


martes, 2 de abril de 2013

¡Me voy de crucero!

 
Me voy de crucero,
no lo pienso más
que la del primero,
esa, ¡se ha ido ya!.
No llevo maletas
pues me estorbarán,
con cuatro tarjetas
ya voy muy "sobrá".
Me recojo el pelo,
pongo el bañador,
las gafas de espejo
y el bronceador
y...
Cruzo el salón,
cruzo la cocina,
cruzo el comedor,
cruzo por delante
del ventilador;
cruzo las rodillas,
si me siento al sol,
¡hay que maravilla,
si tengo balcón!.
Cruzo del pasillo
a la habitación,...
me está mareando
esta situación,
el próximo viaje
no lo haré cruzando
y con equipaje
me iré en el avión.
 
 
 
 
 
 


lunes, 1 de abril de 2013

Los pillé hablando.

_ ¿Te das cuenta, compañero, de todo lo que hemos andado juntos en esta vida?. Hemos recorrido tantas calles, subido y bajado por tantos caminos  juntos, con la misma prisa o la misma calma, pero siempre al compás.
_ ¿Te acuerdas de todos los bailes que hemos disfrutado?.
_ ¡Claro, cómo olvidarlo...!
_ Y aquel susto que nos dió la maldita tapa del alcantarilla, que a punto estuvo de estragularte, ¿recuerdas?.
_ Te confieso que sabiendo que ella siempre ha tenido una ligera inclinación contigo, no te tengo celos, para mí siempre serás la pareja perfecta.

Confesiones íntimas de un par de zapatos.

sábado, 30 de marzo de 2013

Pongamos que ya no te quiero.



Pongamos que ya no te quiero,
pongamos que ya te he olvidado,
y tú ya no necesitas
tenerme junto a tu lado.
Entonces ¿será el mar tan azul
como tu me lo has mostrado?
¿y las palomas blancas?
¿continuaran zureando
debajo de nuestra ventana,
si ya no nos ven besarnos?
Y este nido de gorriones,
mis dedos entre tus manos,
¿ya no emprenderán el vuelo
de tus labios a mis labios?
Pongamos que ya no te quiero,...
pero sabes bien... que te amo.
 


viernes, 29 de marzo de 2013

El tiempo y yo.

Podrá una nube gris, alborotada,
oscurecer la claridad amanecida
y agitar el frío viento impetuoso
la flor, que en su capullo está dormida.
 
Podrá la vasta sombra del olvido
gravemente, borrar cualquier imagen
y hacer mella en mis recuerdos consiguiendo
que mi vida, tal vez, sea un pasaje.
 
Pero no conseguirá jamás el tiempo,
arrancarme ni un segundo lo vivido,
aunque quieran arañarme los recuerdos,
intacto quedará en mí lo sentido.
 
 
 
 
 
 


lunes, 25 de marzo de 2013

Crónica del lunes.

Y regresé, por el mismo camino que me fuí.
Ha sido una jornada laboral ajetreada en todos los sentidos. Primero por la carga de trabajo que había, bajo amenaza verbal de que no saldría nadie a su hora si no estaba todo colocado.¡ Qué maravillosa manera de dar los buenos días!, ¿a que sí?...pero yo he desayunado bien, hoy.
A lo largo de la mañana hemos tenido visitantes de guante blanco, pillados in fraganti por el ojo que todo lo ve, las cámaras de vigilancia. Nada, dos chicas y un chico que traían de turismo la mano larga y el bolso grande, aunque a falta de bolso, pero no de mano, siempre les queda un hueco debajo de la camiseta, en el calcetín, o  hacen sitio delante del ombligo, que imaginación no les falta.
Pero no contaron con la astucia del segurata. El caso es que los han metido a los tres en el confesionario, habitación que hace las veces de nuestro cuarto de descanso, y desde allí intuía, por las voces, lo que se estaba cocinando. El guardia ha sido abofeteado por el chico, las dos muchachas gritaban y gritaban, creo que hasta se sentían ofendidas...hasta que han llegado los municipales.
Primero dos, pero han pedido refuerzos ... otros dos. Total que al final se los han llevado, pero...
no es robo, es hurto, así que ¡a la calle!.
Más tarde, una tierna abuelilla se ha dejado el bolso de mano, después de hacer su no pequeña compra, encima de una repisa y un amable caballero que lo ha visto me lo ha entregado. El bolso ha sido custodiado en el confesionario, no hacía más de diez minutos que la lady inglesa había salido de la tienda, por lo que debería estar en el parking guardando la compra. Efectivamente, al poco llega la mujer azorada, cardíaca perdida por el susto y cariñosamente le digo que se tranquilice, que su bolso está aquí. El guardia de seguridad ya se había marchado a comer y una compañera le hace la entrega de su pertenencia, pero, mi compañera que no se fía ni de su sombra, miró dentro del bolso. Ah!, llevaba, enrrollado en un pañuelo de seda, un bote de laca de la marca de las famosas y dos tabletas de chocolate...hay cosas que no comprendo puesto que no he visto la imperiosa necesidad del hurto en ninguno de los dos casos, Claro que, esas cosas no hay que entenderlas, visto el panorama a gran escala. ¿Será el ansia?.

Lunes!

Lunes, 25 de marzo, hoy he desayunado un tazón de optimismo. Estaba bueno, sí, no me explico como teniéndolo a mano no hago uso de él más a menudo.
Nada más subír la persiana del balcón, ya escucho a los pajarillos del parque trinar y el sol, de momento, ya roza las copas de los árboles. Hace más verde cada hoja que toca, las despierta y las viste , tiene buen gusto. Las gaviotas vienen y van, hacen nido en las salinas que, por situarlas desde donde estoy, están a mi espalda, así que las veo ir y venír del mar a tierra, supongo que también estan en proceso de su desayuno. Debajo del balcón hay un naranjo, dicen que es de naranajas amargas, no lo sé porque nunca las he probado, pero huele dulce,.está cuajadito de azahar, de lejos lo ves y parece que está lleno de palomitas de maíz.
Como el sol no se está quieto, (no noto que giramos todos al mismo tiempo, en algo estamos de acuerdo, qué bien), ya cae de medio lado sobre la callle. Extraño el silencio para ser lunes, claro, es temprano aún para el colegio; en cosa de media hora, son las ocho a.m., ya iré escuchando a los niños que llegan con la prisa de sus madres a la parada del bus escolar.
Mientras tanto, hoy me da igual la crisis, los recibos del ayuntamiento, el seguro a punto de vencer del coche y que espera renovación bajo importe de $, mi laúd desafinado que no hallo forma humana de encontrar la nota de cada cuerda,(aún con el afinador que los reyes M. me trajeron), las ocho horas que me esperan encerrada en el local donde trabajo y que de aquí a media hora he de entregarme voluntariamente. Hoy es lunes, empieza un nuevo día, una nueva semana, ha empezado una nueva estación, ¿se puede pedír más?. Te invito a otra taza de optimismo si por casualidad estas leyendo ésto.Azúcar?, añádele toda la que quieras, eso va a gusto tuyo, yo le puse dos cucharadas, tampoco me importa si se queda pegada a la cintura, bah, ya estaré tipo hueso cuando cumpla los cien.
Bueno pues sólo me falta la musiqueta, voy a pensar un poquito aunque ya sé la mejor para hoy.
¡Buen día!.




domingo, 24 de marzo de 2013

Es difícil.

Es diferente mirar la Luna desde mi ángulo,
es muy difícil pensar un verso sin pronunciarte,
es muy difícil contar el tiempo
que yo no paso junto a tu lado...
 
he decidido no usar relojes ni calendarios.
 
 Era más fácil no haber sabido nunca tu nombre,
era más fácil tocar el cielo que acariciarte,
era más fácil no haberte amado
y ahora no hacerlo me cuesta tanto...
 
mas yo se bien que sin mi presencia...
 sales ganando.

 


viernes, 22 de marzo de 2013

Amberes.

 
Sentado en el gastado sillón de cuero, sostenida su vieja reliquia en la mano derecha, Ovidio inhala el robusto tabaco de su pipa. El transistor emite en ese momento una nostálgica canción y esa voz femenina, junto con el humo grisáceo de la calada, lo transportan de nuevo al puerto de Amberes.
 

 Corría el añó de Dios de 1945 cuando desembarcamos de La Morena en un día brumoso. El puerto bullía en una trepidante actividad, mercancías llegadas de inimaginables lugares esperaban a los muchachos que, antes de despuntar el alba, aguardaban un puesto ocasional como porteadores de aquellos bultos desconocidos hacia carruajes en espera de ruta.
Por aquel entonces yo, Ovidio, era un fornido muchacho de diecinueve años, de barba rala y chispeantes ojos morenos que hacían contraste con mi alma marinera. Mi padre me llevaba allende los mares transportando especias, veníamos de las Molucas en un viaje que duró tres meses y en aquel puerto era donde nos esperaba el viejo capitán de los negocios Patrick Vranken.
Patrick aguardaba en su despacho, un habitáculo dentro de un edificio gris rodeado de ojos, las trescientas ventanas que observaban el trasiego de los grandes buques.
Mi padre y él se saludaron afectuosamente, ya eran viejos amigos de negocios y aquel momento fué aprovechado para presentarme, con el vaticinio de que yo sería quién lo supliría algún día en el arte de la navegación. Nos estrechamos las manos, viejas y finas las suyas, áperas y grandes las mías y comenzaron la negociación.
Mientras tanto, el sol luchaba por abrirse paso por entre las nubes bajas que estaban fuera de lugar y lo consiguió, a eso del mediodía. La resonancia de una voz se escuchó, de repente, por encima del sonido sonámbulo del gentío.
Nos asomamos a la ventana para ver qué sucedía y Patrick, sin levantarse del sillón y restando importancia al asunto anunció: -Bah!, ya está la loca ahí otra vez.  La loca, era una joven de no más de veinte años y según nos contó el belga, cada vez que un barco atracaba, se detenía delante de él gritando un nombre.
-Dicen que busca a su padre, vete tú a saber quién tiene ganas de hija en un lugar así.
Bueno, tal vez la muchacha confía en que algún día aparecerá- fué mi respuesta.
-¡Ay grumete! añadió Vranken, ni te imaginas la de cosas que se dejan olvidadas en los puertos...-así concluyó la anécdota.
La mañana continuó su ritmo y  llegados a  buen acuerdo, mi capitán y mercante, optaron por cerrar el trato delante de un buen estofado acompañado alegremente por unas cervezas de Koninck. No participé en la clausura gastronómica, opté por visitar los aledaños de la ciudad. Me sumergí en sus estrechas y diamantinas calles, una de la cuales desembocó en una gran avenida rodeada de edificios triangulares. Aquello era Amberes, la ciudad abierta a todos los continentes.
Sentada en un portal reconocí a la joven del muelle, crucé por su lado sin detener el paso, ¿a qué había lugar?, pero, retrocedí; la muchacha descansaba su cabeza sobre las rodillas y sus propios brazos intentaban reconfortarla en un abrazo.
-¿ Te encuentras bien?, acerté a decirle.
-¿A quién le importa eso?, me dijo levantando vagamente la mirada.
Me aproximé  a su lado para decirle que me parecía arriesgada su actuación, de la cual fuí testigo esa mañana en el puerto y que cualquier desaprensivo podía aprovecharse de ella con alguna artimaña.
-Mi hermano volverá un día, sé que lo hará- . Me acomodé a su lado, quise saber más de aquel muchacho, tal vez su nombre me sonara y pudiera darle aguna pista de su paradero.
-Hace tres años embarcó en un bajel con bandera alemana. Mi madre aún vivía y él quería recorrer mundo, conocer la mar desde dentro, volar sobre las olas, como él decía...y durante un año y medio nos enviaba cartas desde muchos lugares del mundo, postales maravillosas que guardo en un álbum, la última desde España. No sé nada más desde entonces, nadie me dice nada y es lo único que tengo.
Vivo con mis tías, hermanas de mi madre, pero nadie sabe la pena que me oprime el pecho, mi hermano mayor era mi hijo pequeño.
De ahí a la mañana en que zarpamos en La Morena , con la muchacha, hacia Barcelona, queda omitido, sobre todo por la cantidad de trámites burocráticos ,resalto en cambio a mi padre, Jaime I, "El Capitán Generoso". 
Llegados a nuevo puerto comenzó la aventura terrestre de encontrar a Alain. Dejó pistas de su paradero en comisaría. Con fecha 12 de diciembre de 1944, una denuncia por robo de pasaporte, lo que menos le interesaría al ladrón de la catera, fué constancia del paso del hermano de Natali en suelo español. Supimos por un número de teléfono que dejó como referencia, de un amigo suyo, que estuvo en astilleros del Ferrol trabajando de calafate. Indagamos nuevamente sobre su pista y, nuevamente perdimos su rastro.
Mientras tanto, Natali se instaló en nuestra casa para compaña y alegría de mamá. Mi padre, yo y La Morena continuamos navegando y Alain, quedó entre paréntesis.
Natali estudió enfermería y ofreció sus servicios en el nuevo hospital de La Santa Creu y, en un día brumoso, de nubes alicaídas, un paciente ingresó en urgencias. Se trataba de un bebé de dos meses al que acompaban unos padres temblorosos, el pequeño ardía en fiebre y corría peligro de deshidratación. Fué atendido en maternidad por un excelente doctor y a su cuido y vigilancia le asignaron una enfermera, Natali. Estuvo entre la vida y la muerte, pero la moneda de la vida cayó de cara y aquel chiquitín era tan fuerte como un diamante. Era el hijo de Alain, el eslabón que cerraba el círculo, fué...la casualidad, fué...el destino, fué...llamésmole como queramos, pero existe.
El sobrino de Natali llenó el paréntesis que antes ocupaban los puntos suspensivos.
 
Para mayor gozo de mi vida, mi abordaje en tierra de Amberes es la muestra viva de la buena fama que tienen de pulidores de diamantes, me llevé el mejor, ¡ella!, la aurora boreal de todos mis días.
-Ovidio, vamos, que la comida se está enfriando.
 
Sacude la pipa apagada y apaga el transistor, la bruma se ha disipado.
 
 



                                                           
 
 
 

Mas allá de la moda.

Junto a la casa consistorial se sitúa el bar de Joaquin, es un pequeño local que no ha sido reformado nunca, conserva la esencia y la sencillez de su inauguración. Los taburetes de aluminio, forrado su asiento con skay azul, ha dado muy buen resultado a lo largo del tiempo. Tras la barra metálica, vestida de azulejos hasta el suelo, un enorme espejo anunciando la marca de una conocida cerveza da profundidad al local.  La pizarra con las tapas del día, las fotografías de los equipos de fútbol y la de un honorable cliente que tuvo a bien regalársela con una dedicatoria y firmada, decoran las paredes.
Un canario recogidito dentro de la jaula que cuelga al lado de la ventana es la banda sonora que ambienta al Café de Oriente. En el techo, un ventilador de grandes aspas, gris, y unos tubos fluorescentes algo amarillentos por el paso de los años, terminan de configurar su personalidad.
Enfrente, cuatro mesas con sus respectivas cuatro sillas esperan el aperitivo o la partida de dominó.
Ramón, Paquito, Eugenio y Manolo son los afiliados de la mesa más próxima al rincón. Un taburete corto, por cada dos amigos, hace las veces de mesilla para los carajillos y el cenicero; la mesa central es el escenario del juego. Allí, removiendo fichas, dan paso al azar.
Manolo delimita su espacio privado con una infranqueable barrera de siete ladrillos vestidos de esmoquin frente a los ojos de  Ramón. Ramón ordena de mayor a menor sus fichas, Paquito apenas las levanta para echar un vistazo las vuelve a poner boca abajo, tiene una excelente memoria. Y Eugenio es el de los golpecitos, cuando le toca poner, ¡tiembla la tierra!.
Así, tres días a la semana, Manolo de setenta y cuatro años, jubilado; Paquito de treinta y nueve, bombero,Eugenio de cincuenta y dos, albañil y Ramón de sesenta, contable, gane quien gane, mantienen la amistad, la tradición y abierto el bar de Joaquin y Teresa. Dicen que el Café Oriente está pasado de moda, ¿ y lo que dentro se juega?.


martes, 19 de marzo de 2013

Olvidame tú.

Aún queda un beso dormido
entre los pliegues de mi almohada
que cada noche, sin pedír permiso,
 sonámbulo se acerca a tu cara.
Aún quema la ceniza
en la pira del adiós,
la estela de tu perfume,
no se disipó.
Y el olvido, me mira sentado,
desde un lóbrego rincón,
quiere cogerme la mano,
borrar todo rastro de amor.
Dale la alternativa,
abandéralo tú, por favor,
que yo aún sigo de tu alma cautiva,
  presa de mi sinrazón.

 
 

sábado, 16 de marzo de 2013

Tu voz y la mía.

Canto a tu triste voz,
 a la mía,
que por amarnos, amor,
es fría.
Quién sabe qué lucero
brillaría,
aquella noche, ¡qué Luna!
dormía,
que a la par que el cielo
ofrecía...
¡la tierra a nuestros pies abría!
 


domingo, 10 de marzo de 2013

Sueño de Titanes.

Quise alcanzar el cielo,
-siendo un sueño de Titanes-
en un vuelo que no es mío,
¡pudiera yo, ay, ser ave!.
Besar las  mil estrellas
que rielan en su ombligo,
volar las altas praderas,
con una ramita de olivo
que rompiera cadenas
y fuera abriendo camino.
 
Y soñé, seguí soñando,
-es el sino de mi vida-
y así alcancé su mano,
dueña de mi fantasía
y, al rozar sus dedos blancos,
llenáronse de agua los ríos,
el mar se hizo manso
dejé de sentír frío.
Mis ojos se iluminaron,
mi cuerpo se hizo pequeño
para albergar el cariño
que me brotaba de dentro.
 
Perdí los cinco sentidos...
pero, si la vida es breve,
¡qué caros que son los sueños!,
y en un suspiro leve
se perdió todo mi aliento.
Sus manos se cerraron
como pétalos de invierno
y mis alas, se quebraron,
cayó la ramita al suelo.
Tributo en arancel de llanto,
al que llamo desconsuelo.
 
 
 
 
 

Inventario Galante (Tus ojos) Antonio Machado.


jueves, 7 de marzo de 2013

Preguntas.

Me preguntas qué es amar sin ser amada.
 
 
 
El agua que se vierte en el desierto,
la luz en la mirada que no mira,
la tierra fértil que es abandonada,
la flor, que entre dos hojas se marchita.
 
Ser ave sin poder alzar el vuelo,
hablar de amor en un oído ausente,
un angel perdido de su cielo,
el beso que latiendo, muere leve.
 
Amar sin ser amada es...
 
La fiesta en la que falta el invitado,
el traje de bautizo sin el niño,
la percha solitaria sin su abrigo,
¡vestír de soledad al buen cariño!.
 
 
Eso es, a tí, que me preguntas, amar sin ser amada.

domingo, 3 de marzo de 2013

Palabras de un guante.

Yo soy seda del Oriente
que su padre le ofreció.

Congratulando el presente,
la muchacha suspiró.

En sus manos me prendía
cual si fuera yo una flor.
En sus manos confundía
con mi tacto su calor.
De sus dedos me hice dueño,
no podía estar mejor,
se cumplió por fin el sueño
que yo ansiaba con fervor.

Cuánto pétalo de rosas
en diez ninfas, como abril,
cuando suelta mariposas
leves y en vuelo sutíl.

Qué feliz era en su mano
siendo su segunda piel
pero mi sentir ufano
duró poco y tornó en hiel
pues por un signo galano
caí de mi andarivel.

Vino a elevarme del suelo
un caballero gentil
que sin espada y sin duelo
truncó mi dicha febril.

El cuerpo que yo guardaba
me esquivó de forma cruel
pues mi figura evitaba
el contacto de otra piel,

la de aquel hombre elegante
que a ella me quiso volver.
Yo solamente era un guante
pero ella, todo mi ser.
 
 
 
 
 
 
 
 



 


sábado, 2 de marzo de 2013

Llévame contigo al mar. (romance)

Qué puedo hacer si te quiero,
si de tu nombre me acuerdo
cada vez que me despierto.
¡Si olvidarte, ya no puedo,
aunque me cueste el aliento!
 
Te conocí una mañana,
tú venías desde el puerto
yo a la bahía bajaba
y quiso Dios que ese encuentro,
mi vida entera cambiara.
Llevabas la red al hombro,
venías de la almadraba,
para el mar eras un lobo,
para mí, flor delicada,
y al pasar junto a tu lado
y levantar la mirada
tus ojos se me clavaron
lo mismo que dos espadas.
¡Nunca vi el mar tan intenso
como encerrado en tus ojos!
y ese aroma marinero
de salitre, de agua y viento...
Y de la red, una estrella,
fuiste a prender en mi pelo.
Es para tí, mi sirena,
dijiste sin titubeo,
-sin tener culpa la estrella-,
quise esquivar ese gesto
mas, se enredó en mi cabello
y al darme la media vuelta,
mi corazón quedó preso
en una cárcel sin reja.
Las caracolas cantaban
y susurraban melosas
y aquél aire, no era aire,
¡que ahora eran mariposas!
Cada noche, una balada
nos regalaba la Luna,
¡ay amor, la Luna Luna,
la Luna nos la cantaba!
Volviste aquel día a la mar,
-pasión de los marineros-
¡qué te quisiera yo dar!
sólo te daba el pañuelo
que ondea al verte marchar,
¡marino de mis anhelos!.
 
Celosamente guardado,
-solo para mis adentros-
un temblor más que frío, ¡helado!
un miedo de noche oscura
desbarató los cimientos
de mi templanza madura.
Escuché rugír las olas
que rompían contra el puerto,
¡gritaban las caracolas!

yo les pedía silencio.
No habléis así, que estoy sola,
me hacéis temblar como el viento
¡que mi marino está dentro
del barquito que no ha vuelto!.
Me fui hasta la última piedra,
aquella que el mar bañaba,
y el viento me refrenaba,
sacó sus dientes de fiera.
Huyó la Luna esa noche,
los ángeles descansaban
nadie había que velara,
¿por qué? ¡esa noche a mi hombre!
Ya no quiero ver el mar,
ya, no lo quiero escuchar,
quiero alimentar su hambre
con mi cuerpo, ¡naufragar!,
y con su estrella encontrarme,
aquella que fue a colgar
en mi pelo con su nombre.
 
¡Qué puedo hacer si te quiero!,
si de tu nombre me acuerdo
cada vez que me despierto...
Si olvidarte ya no puedo,
¡aunque me cueste el aliento!.
 
 Fondo De La Mar-playa Fotos de archivo - Imagen: 5928733
 
 
 
 
 
 
.
 
 
 
 
 
 
 
 
 


miércoles, 27 de febrero de 2013

martes, 26 de febrero de 2013

Dueña de nada.

Si algún día me marcho y ésta, mi voz, no encuentras,
si mis ojos marrones, no han de volverte a ver,
si estas manos que escriben, se vuelven torpes, lentas
y mis sueños, despiertos, ya no saben qué hacer...
 
No permitas que la duda, te envuelva con su sombra,
diciendo que es mentira lo mucho que te amé,
porque los sentimientos, ni tienen fecha ni hora,
y aunque no esté presente, amándote me iré.


 
 


domingo, 10 de febrero de 2013

Carta sin dirección.

Abril de 20¿?

Era la abuela de esencia dócil, reservada y sentida; tímida por naturaleza. Aunque con el tiempo, dicen, tendemos a quitarnos las capas que pesan, las que van curvando los hombros poco a poco, en realidad las que sobran, ella nunca se desnudó completamente. Tal vez, la capa más profunda le abrigaba el alma.
No fué una persona de comportamiento irracional, sólo que, unas sonrisas repentinas, se dibujaban en su cara sin venir a cuento. Otras veces parecía tratarse de un rayito de sol que se asomaba por sus pupilas.
Compartía esa alegría con los demás y cuando le preguntaba, ella siempre me contestaba:
Cuando me veas sonreír sin motivo, no pienses que estoy loca, sólo piensa que, además, te quiero doblemente. Y me plantaba un beso en la cara.
Recogiendo sus pertenencias de los cajones, encontré una carta, solamente una, doblada y custodiada entre las páginas de un libro. Violé su intimidad, la leí.

Es terriblemente injusto que tú y yo dependamos por completo de la electricidad. Primero, porque son tus palabras descargas de mil voltios que se encienden en mi mente, atraviesan mi garganta y prenden en mi corazón, aunque bien podría ser el mismo circuito cerrado en dirección opuesta, y tendría el mismo significado. Segundo, porque es la única mensajera con la que propagarnos el uno hasta el otro, a través de un interruptor, (fría distancia).
Sobra decír que anhelo un día de tu mano, un sencillo camino que se hiciera especial sólo por el hecho de recorrerlo juntos; un aire nuevo que respirar, por que en él, estaría impregnado tu aliento y, un sol nuevo, visto por los dos desde la misma perspectiva.
Sobra decír que te echo de menos.

Descubrí entonces, que la abuela compartió su alegría con nosotros, pero no su angustia.

sábado, 2 de febrero de 2013

Armando.

Una lágrima clara
aún asoma...
negra brotó aquel día
en que la luna,
plisó tu agua
y a mi alma, toda.
 
Lloraba la fragua
tus manos de fuego,
el laúd marcaba
álgidos trastes
y es que el cielo redondo,
bajó a llamarte.
 
¿Quién gozará hoy tu risa,
con quién hablarás tu pena,
para que una sea grande
y se haga la otra pequeña.?
No te verán mis ojos,
pero tu hija te sueña.
 
No entiendo de olvido,
ni aún hablando de pena,
que olvidar, puede el necio,
puede el alma buena,
¿pero yo?
¡que llevo guardada tu sangre en mis venas!.
 
Dedicado a mi padre con todo el amor que me quedó por darle.

sábado, 19 de enero de 2013

Al Mar que respiro.

Que no me lleven lejos de tí,
que no me arrastren,
los deseos de huír a otras orillas;
necesito tu aliento, tu marejada,
y ese rubor añil de tus mejillas.
Tu saliva rizada y enfurecida,
tu rugido feroz de alma crispada,
que es en días de viento, temblor suicida,
y te arrojan en furia precipitada.
Ya no puedo mirar otro horizonte,
mi amor por tí, es espontáneo,
amo el misterio que tu alma esconde,
mi aroma, mi Mar, Mediterráneo.
 
 
 
 
 dsc02067gl.jpg

miércoles, 16 de enero de 2013

Ataque en vuelo.

En la oscuridad de la noche escuché el sonido ronco de sus motores. Se acercaban, planeaban en bajo vuelo hostigando la apacible calma de aquel momento.
¡Ya están aquí!, ¡cerrad puertas y ventanas! - grité con voz angustiosa-.
La última vez que sufrimos un ataque parecido terminé en la enfermería; no fueron heridas mortales, pero me dejaron importantes cicatrices.
Demasiado tarde, ya no quedaba otra opción que el contraataque. La ofensiva era inminente, el avance del enemigo no permitía el perdón.
Recurrí a las nuevas tecnologías y encendí la lámpara mágica. Hipnotizados por el halo de luz desviaron su rumbo hacia aquella trampa mortífera.
Los aviones quedaron electrocutados en un chasquido de alta intensidad, cayendo en barrena al suelo. Las bajas fueron cuantiosas.
Misión cumplida: La noche de verano continuó con su apacible tranquilidad y sin zumbidos.




domingo, 13 de enero de 2013

Eres.

Eres la incógnita de mi pregunta,
de mi descanso, eres desvelo,
eres el sol cuando despunta,
eres la noche de oscuro velo.
 
Eres mi llanto, franca sonrisa,
frío de nieve, fuego templado,
eres Galerna, eres la brisa,
salvaje mar, sereno prado.
 
Eres el claustro donde me encierro,
la libertad que ofrece alas,
eres presente, futuro incierto,
el soplo fresco de mis mañanas.
 
Cristal que corta, hiriente daga,
prímula en flor, en gélido enero,
la luz y la sombra que en mi mente divaga,
eres..., no eres..., sin embargo, te quiero.
 
 


A mi tierra valenciana.





 
 
A mi tierra valenciana,
hoy le quiero yo cantar,
porque es tierra de naranjos
perfumada de azahar.
 
De tí emergen mil castillos
desde el monte hasta la mar,
firmes y hermosos vestigios
de moros y cristiandad.
 
El Cid quiso defenderte,
con espada y caballlo armado
y pesar de encontrar la muerte,
glorioso te ha liberado.
 
En la albufera serena,
tus aguas se van durmiendo
y entre cañas y un cielo violeta,
las van meciendo.
 
Y en verdes brazos
perlas blancas,
artillería floreada,
que estalla cuajando los campos
de esta tierra Valenciana.
 
No hay más dulzor en mi tierra, ni hermosa flor, que el naranjo.
 
 
 
 
 


sábado, 5 de enero de 2013

Quiero.

Quiero embriagarme esta noche
con el licor que desprenden tus besos,
envolverme en el haz de tu esencia,
desnudando mi alma al completo.
 
Que un tímido rayo del alba,
me descubra dormida en tu lecho,
quiero sentír la mañana
abrazadita a tu pecho.
 
Quiero por un día, tenerte,
y romper al fin la cadena
que tiene presa a mi mente
y a mi sueño en vil condena.
 
 


Romance del niño triste.

Qué tienes niño, ¿qué tienes?,
que están tristes tus ojos
y tu sonrisa se pierde,
entre suspiros y lloros.
Si una niña, en el pecho,
te hizo heridas de amor,
llora, que el llanto está hecho
para soltar el dolor.
Después levanta la cara,
sacúdete la aflicción,
que la vida, mi niño, es larga
como grande tu corazón.
El amor es un potrillo,
que sin alas te hace volar,
cabalgar a todo brío
y en las nubes descansar.
El amor, son dos pilares
que ejercen la misma fuerza,
un alma, en dos mitades,
y que sostienen la tierra.
Pero tiene doble filo
entregar toda tu alma,
porque el amor y el olvido...,
no casan nunca con calma.


jueves, 27 de diciembre de 2012

La niña pescadora.

Una niña pescadora
con su red se fue a pescar
donde descansan las olas,
en la orillita del mar.

En la cabeza un pañuelo,
en el talle un delantal
y en la cara lleva rosas
con destellos de coral.

Echa la niña las redes
sobre las aguas de sal
y la corriente las mece
como en un juego naval.

Cuatro peces ha encontrado
cuando las viene a sacar
y una blanca caracola
que entre ellos fue a parar.

Acercándola a su oído
un rumor cree escuchar,
piensa que dentro hay sirenas
que no dejan de cantar.

Lleva la niña a su casa
ese regalo sin par
y su madre le reclama:
llévala, niña, a su mar,

que las sirenas son almas
y solo pueden estar
bajo las aguas azules;
no las podemos guardar.

Y la niñita, apenada,
la vuelve al agua a lanzar
donde lanzaba sus redes,
en la orillita del mar.

Veinte años han pasado
en su rostro y en su hogar
y la joven, aún pescando,
con papá se ha ido a embarcar.

La calma vira a tormenta,
el viento leva la mar.
La muchacha cae al agua.
De poco sirve nadar.

Hasta el lecho submarino
su cuerpo ha ido a parar
pero acudiendo a su encuentro
de ella empiezan a tirar

cinco sirenas preciosas
que no dejan de cantar.
Y nadando la devuelven
en la orillita del mar.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Dicha y virtud.

Me hallo ante un dilema, señor mío,
pues antes de veros, ya os amaba,
érais presencia de un delirio que porfío,
de un querer que sin serlo, yo cantaba.

Pedíale a una margarita mi destino,
robándole sus pétalos, confiada,
esperando una respuesta, un desatino,
de dudas, la flor no me sacaba.

Y ahora que os he visto ya comprendo
cuál es la dimensión de mi existencia;
he nacido para amaros, aún sabiendo,
no ser correspondida, mi sentencia.

Mas mi dicha, a la vez, es conoceros,
y si he de presumír lo haré sabiendo,
que mi única virtud, es la de amaros.




jueves, 22 de noviembre de 2012

Que alguien me lo diga.

Lo quiero como al aire que respiro,
sin darme cuenta que tan dentro de mí llegara;
me he acostumbrado a nombrarlo entre suspiros,
y entre silencios que para mí, ya son palabras.
 
Y lo he forjado a fuego vivo, candela clara,
razón inquieta, -logaritmos del corazón-,
iluminándome con su presencia cada mañana
y al mismo tiempo, entiendo menos la solución.
 
Que alguien me diga,
-si es que lo sabe-,
¡que alguien me diga!
-por compasión-,
cuál es el códice,
cuál es la clave,
¡cuál es la regla del buen amor!