miércoles, 26 de febrero de 2014

Nudos.



Tengo en el alma un nudo,
en el corazón un suspiro,
tengo las manos atadas
a estos versos que escribo.
Tengo una noche de ronda
por las vides del olvido,
mas no encuentro la fonda
donde se sirve ese vino.
Tenga pues lo que tenga,
yo lo quiero, porque es mío,
quiero ese nudo que me ahoga,
y morir, si he, de un suspiro.

sábado, 22 de febrero de 2014

Por culpa de Tizona.

Clara por fin dio la buena noticia en el geriátrico donde trabajaba:
-¡Ya tengo el carnet de conducir!
Paloma, Mercedes, Francisca y Manolo, sus abuelos más amigos le aplaudieron al unísono.
-¡Que bien!, ya nos puedes estar dando una vuelta con el coche...
Cuando la joven acabó su turno quedaron los cinco en inaugurar la L con un paseo en car, que de paso, les llevara a merendar a una chocolatería.
Las tres damas, con sus bolsos colgados en el antebrazo, la esperaban junto con el caballero en el zaguán de la entrada. Manolo evidentemente no llevaba bolso, pero llevaba a Tizona, así llamaba a su bastón.
Se acomodaron los cinco en aquel coche de cuatro puertas, las mujeres detrás y el hombre de copiloto; Clara les indicó que se abrocharan los cinturones, ajustó los espejos retrovisores y no sin antes poner el Cd de Juanito Valderrama que Mercedes le ofreció, emprendió la marcha.
-Lleva cuidado Clara, que aquí dentro van muchos años, hija- solicitó Francisca.
Ella le sonrió a través del espejo y continuó su trayecto hacia las carreteras que bordeaban la costa.
Aquel era un tramo largo y recto y ella circulaba a 40 km/h; Manolo la miraba de reojo,
-Chiquilla...písale un poco reina, que mira cuánta carretera tenemos por delante.
-No puedo, las señales indican 20 y ya me estoy pasando, vamos a 40...
-¡Ah! ¡pero yo sí!- dijo con una sonrisa maliciosa y entonces cogió a Tizona la cual, de un golpecito obediente y certero apartó el pie de Clara del pedal, siendo aquel taco de goma antideslizante quien apretó el acelerador poniendo el vehículo de 40 a 90 km en cinco segundos.
-¡Uhhhh! ¡chiiiico!- decían las señoras de atrás -¡el cuello, leches!, ¡atiende el tirón que me ha dado!
¡Manolo!
Je je je je....reía el kamikace.
Clara daba pataditas a Tizona, Manolo buscaba la diana del pedal,  las señoras hacían de coro con un ¡loco, loco! mientras el Juanito cantaba y, un radar, les esperaba a cincuenta metros para hacerles la foto.
No hubo chocolate, hubieron tilas.
Dos semanas más tarde, Clara recibió una notificación de tráfico: una multa de 300 euros más la retirada de los correspondientes puntos.
Ellos, su grupo de abuelos queridos, la veían preocupada, pero ella no quería decirles nada del por qué de la cosa pero, María, la corre-ve-y-dile de su compañera, cantó de pe a pa lo que le pasaba.
Así que, enterados ya de los efectos adversos de aquel impulso de Mayoyo, comparecieron bajo ignorancia de la muchacha en el juzgado que le fue asignado. El caballero declaró que era él quién  conducía y que se emocionó, ni más ni menos; presentó su permiso de conducir, vigente desde los años cuarenta y con todos sus puntos correspondientes de buen conductor y  pagó gustosamente aquellos euros.
Hoy día los paseos continúan pero Tizona, já,¡esa no sube más al coche!.

 




domingo, 16 de febrero de 2014

Signos.

Si sientes que un suspiro se hace preso en tu garganta,
si ves la luz del día coronada de guirnaldas;
si un ángel te susurra o tu sonrisa es señalada,
si una lágrima fugaz, se desliza en tu mirada...
no tengas miedo de ese miedo,
no tengas, corazón, malos presagios,
ni intentes apartar tan leves señas...
es sólo, que el amor, ha comenzado.

Como amar a una mujer.



Si no sabes cómo amar a una mujer,
sólo piensa como tomas a una rosa,
con el tacto más suave de tu piel,
con caricias no la sentirás nunca espinosa.
Si en sus ojos ves un halo de tristeza,
si su voz está quebrada en el silencio,
no preguntes nada, sólo, ¡bésala!
hasta el centro de su alma irá ese beso.
Por que amar a una mujer es tan sencillo,
coge sus manos, mira sus ojos, ¡quiérela!
no tengas miedo a tu ternura de hombre niño,
o apréndete ya esta canción y entonces ¡Mátala!...
no es necesario que te diga ¡de cariño!
 
 
 


sábado, 15 de febrero de 2014

España es mujer.

España tiene
bata de cola,
melena al viento
flor por corona,
manecitas abiertas
frente de rosa
pies descalzos que juegan
bajo las olas.
Tiene verdes los ojos,
campos de trigo,
pestañas que al Norte
son como ríos,
sus pechos, montañas,
valle es su ombligo
y mirlos que cantan
a los olivos.
España tiene
fe de cristianos,
alhambra mora
toritos bravos,
piedras que hablan,
puentes romanos,
salinas blancas,
viejas las manos.
Es mi tierra querida
mujer, Manola,
y llora herida
si se abandona.
Ama a sus hijos
y los perdona,
los quiere unidos,
madre española.
 



jueves, 13 de febrero de 2014

Querido desconocido.

Te he llevado tanto tiempo en el corazón...,
tanto has estado en él de lado a lado...,
te he llevado a pasear entre la gente
con la brisa del verano;
En el auto, en el paso, en la carrera,
en mi llanto te he llevado,
y no se cómo es tu rostro, ni tu risa,
el tono de tu voz, como caminas,
no se ni de tus ojos, ni tus manos,
ni sé que aroma prende en tu camisa.
Pero te he llevado, te llevo sin preguntas,
-nadie se ha asomado nunca al corazón-
él guarda lo que sabe es importante,
y sin preguntas, también lo acepto yo.

 

 
 


martes, 11 de febrero de 2014

Claro de Luna.

Algunas noches, la Luna,
con su camisón de plata,
baja hasta el bosque y desnuda
en sus aguas se baña.
El bosque entero la mira,
como se lava la cara 
y al mismo tiempo la besa
en el agüita espejada.
La Luna llena, entre ondas,
recibe sin vuelta ese beso,
dicen que los planetas
carecen de sentimientos;
no sabrán lo que ella siente:
un temblor en su reflejo
que va menguando a poquito
la variación de su cuerpo.
Así ella entrega su sonrisa,
arqueando su cuerpo desnudo,
el amor es, en el bosque,
 silencioso, tímido, mudo.
 
 


sábado, 8 de febrero de 2014

Aquel beso.



Equivoqué el lugar donde dejarte un beso,
lo colgué en el filo de una estrella
esperando que fueras a cogerlo,
pero la estrella, era tan fría allá en lo lejos,
que nunca lograrías alcanzarlo
y recogí de nuevo el mismo beso
para de nuevo, volver a equivocarlo.
Lo dejé en el agua, en su reflejo,
mas las aguas vienen, van, nunca están quietas,
y al acercarte nuevamente a recogerlo,
una ola lo robó de entre tus yemas.
Ahora ya sé que solamente vale un beso
si lo acompaña el calor de una mirada,
cuando se entrega con cariño de una boca
a otra que espera y lo recibe enamorada.
 
 
 


domingo, 2 de febrero de 2014

Nuestra Unión.

¿Qué une nuestros dos mundos
que soltar nunca pudiera?
¿Las poderosas aguas azules?
¿Un vasto manto de tierra?
Tal vez la transparencia del aire,
la soldadura del cielo,
la atrayente luna llena
o el imán de algún lucero.
Estas cosas me pregunto
por lo lejos que te tengo,
y la respuesta es tan fácil...
nos unen nuestros diez dedos.

jueves, 30 de enero de 2014

La Mujer y el Almendro.

Soñaba la niña su sueño
de cara al sol en la hierba,
sobre su tez, el almendro,
sus flores, frutos de almendra,
iba dejando caer
hasta vestirla de perla.
Y ella, por toda flor,
su boquita,
por toda perla sus dientes,
por toda maldad su sonrisa
y por toda fe su presente
así imaginaba su vida:
Yo quiero un hombre que me ame,
que me tome de la mano,
que sea el aire de mis días
que sea flor sobre mis campos;
fortaleza en mi derrota
abrigo para mi llanto,
calentura de mi cuerpo
y el refugio de mis manos.
Yo quiero un hombre de ley
que al entregarle mi vida
la custodie, como un rey,
a su reino guardaría.
Si fruto diera mi vientre
de ese amor consolidado,
que tenga su misma frente
la sonrisa de sus labios,
un corazón que ame, valiente,
y mío, qué se yo, cualquier otro rasgo.
Nubecillas se van cruzando
sobre el sol que moja su cara,
la hierba se está agitando
y el sueño, parece, acaba.
Se abren sus ojos, ya azules,
el almendro aún la acompaña,
y al tiempo que ella se aleja
aquel árbol le reclama:
Estoy velando tu sueño
para que nunca lo olvides,
te abrigo con hojas claras,
tu dulce cara lo pide,
pero ¡despierta, mujer, de este ensueño!
¡mujer, despierta a la vida!
el amor se te ha negado
como el paso yo daría.
 
-su cara palidecía-
 
Somos dos almas ausentes,
así el almendro decía,
yo estoy atado a la tierra
mi alma, ¡caminaría!
tu estas atada a tus sueños,
¡sueños que no te guían!
La vida pasó de largo
las ramas tengo vencidas,
-y en su cabello las flores
cayeron en despedida-
Murió la mujer soñando,
sueños para otra vida
y el almendro se ha inclinado,
besándola de rodillas.
 
 
 
 
 
 
 
 


lunes, 27 de enero de 2014

Yo amo los cuerpos pequeños.

Yo amo los cuerpos pequeños,
amo al beso,
amo al niño,
de la flor, amo el misterio;
amo las gotas de lluvia,
un pedacito de viento,
del hombre, amo la risa
y su aliento.
También amo los gestos,
un hola, un te quiero,
aunque se digan
casi en silencio.
Amo las párvulas aves,
los signos sinceros
y alguna palabra grave:
puedo.
Amo que ames,
y amo que beses,
el calor que desprendes
a todos protege.
Y amo, de los cuerpos pequeños,
el más grande del cuerpo:
el buen sentimiento.
 


jueves, 23 de enero de 2014

La madre que la trajo.

Mari Carmen llega muy contenta a su casa, trae una sonrisa que quiere disimular pero se le refleja en los ojos. Marisa, su madre, la escucha canturrear desde la salita en donde se encuentra y la llama:
-Niña, acércate que quiero ver esa cara de rosa, anda ven chiquilla.
Mari Carmen entra en la habitación y se acerca a su madre que está sentada en un balancín con un libro abierto descansando sobre sus rodillas.
-¿Y esa alegría que traes pegadita a la garganta? ¡Huy! si se te ríen hasta las niñas de los ojos, anda, comparte glorias hija, comparte.
-Ay madre, que el Fermín se me ha declarado...mira, mira como me tiemblan las manos-  (cascabelillos parecen)
-¿El Fermín? ¿ese? ¿el de la Pasiflora?
-No le digas Pasiflora a la mujer, bien sabes que se llama Acacia.
-Bueno me da igual, hablamos del mismo y ese para ti no me gusta ni chispa que no tiene oficio ni beneficio. Si no hay más que verlo como anda...cansado de estar cansado. Anda anda quítale el ojo de encima que vas a terminar tomando tilas por costumbre como los ingleses su té.
-Mira que eres superficial, mamá, no te puedes dejar llevar por las apariencias, es tan bueno...y si que tiene oficio, es carpintero lo que pasa es que aún no se ha colocado.
-Carpintero!, lo que faltaba. Todos los oficios que terminan en ero nos han salido mal en la familia. Acuérdate del tío Jesús, fontanero, que se quemó las narices con el soplete y luego no se olió el desbarajuste que se llevaban sus socios con las cuentas. Y el primo Tomás, jardinero...que por allá andará, por Mallorca, con la sueca aquella y la mujer y los hijos aquí plantaos. ¿Y mi hermano Enrique?, cocinero, cocinero loco por los sartenazos que su mujer le dio a consecuencia de los mareos que traía cuando llegaba a su casa, que juraba y perjuraba que eran por los vapores de los flambeados.
No hija, tú lo que necesitas es un notario, un ministro de la gobernación, un piloto que te pasee con el avión...
-Cómo eres, nosotros también somos gente humilde mamá.
-Por eso mismo hija, por eso mismo, si ya somos humildes ¿para qué queremos más humildad?
por no hablar de los cuatro pelos que tiene, que para ser de tu edad está hecho un *cherol. Mira, vamos a su casa que yo hablaré por ti.
La hija se niega en rotundo, pero la madre, con muy buenas palabricas la convence.
Agarradas las dos del brazo, toman la acerita de la sombra en un dieciséis de agosto camino de la casa de Acacia y Fermín.
La señora madre del casi novio las recibe con mucha alegría, les da paso a su casa ofreciéndoles unas sillas, ambas tapizadas en terciopelo granate.
¿A qué se debe ester honor, Marisa?, me da mucho gusto recibiros, que niña tienes, es un primor de chiquilla.
-Por eso mismo veníamos Pasi...¡Acacia!, resulta que dice la niña que tu hijo y ella están comprometidos, pero no puedo permitirlo, ella es muy jovencita para casorios, y aparte de eso, quería decirte que tu Fermín, que por cierto ¿dónde está?
-No lo sé, salió esta mañana muy aturullado y aún no ha vuelto-
En esto que entra Fermín muy acalorado y nervioso, como fuera de su ser.
-Ay Mari Carmen...- dice el muchacho a su novia.
-¡Ay Mari Carmen...!
-¡¡Ay Mari Carmen...! ¿qué?- contesta Marisa.
¡-¡Que me ha tocado la lotería! ¡50 millones!.
-Uuuuuhhhhh- grita Marisa echándose las manos a la cabeza. Acto seguido rebusca en su bolso hasta encontrar el abanico de madera que abre con un impetuoso ¡rasss! y comienza a airearse de arriba abajo con ritmo flamenquillo, y muy salerosa ella comenta:
-¡Ya tenemos para la boda, el piso y la carpintería!...ves hija, ¿yo que te decía? que eres muy joven para casamientos, pero que no ibas a encontrar mejor muchacho que Fermín, míralo, qué brío, qué disposición...si yo sé que aunque seas muy joven mi sacrificio vale la pena. ¡Si es que me los como a los dos!
-Mari Carmen mira a su madre incrédula y le lanza la última pregunta:
-¿Y los cuatro pelos?-
-¡Los cuatro pelos qué frondosos hija!

-
*cherol= posiblemente esta palabra sea una deformación lingüística de charol, aquí la usamos en referencia a las piedras redondas y lisas que se encuentran a orillas del mar o de los ríos. A Marisa, la cabeza de Fermín se le antoja un cherol por lisa y brillante, carente de pelos.

sábado, 18 de enero de 2014

A mis amigos en la distancia, entre ellos, vos, mi Lyli.

Hoy a tus ojos convido con agrado
que levanten sus pupilas hacia el cielo,
a que miren sin cansancio, sin letargo,
ese azul tan grande, hermoso y palaciego.
 
No hay más amplia libertad, que no hay más dicha,
que aspirar el aire azul de la mañana,
desplegando en ancho y largo desde el cuerpo,
brazos abiertos, tus brazos, los que amparan.
 
Y si añadir más, a esta suerte, pudiera,
la refuerzo en la certeza de que existes,
y aunque mis ojos mirarte me pidieran
 
desde muy lejos, muy lejos, como el cielo,
no me hace falta ver tu rostro siquiera,
saber que existes, para mi es un consuelo.
 
Para mi es una fortuna conocer a todas las personas que conozco, aún desde lejos.
Siempre os reconoceré, aún con los ojos cerrados, así se reconoce a las flores.
María José.
 
 
 
 
 
 
 


viernes, 17 de enero de 2014

Dudas razonables.

Como habían acordado, los cuatro jóvenes se reunieron en el café "El As de Copas" para recordar los detalles de su plan.
La cafetería a esas horas de la tarde estaba bastante concurrida, pero encontraron una mesa libre al fondo del salón.
-Ya sabemos cada uno de nosotros lo que hemos de hacer, casi está de más repetirlo, pero aún así estemos atentos, nada puede fallar.
-Todo está muy ensayado Fran, no te preocupes, saldrá según lo previsto -dijo Matías en un tono de voz tranquilizadora.
-Bien, sincronicemos los relojes. Los cuatro los pulsaron al mismo tiempo marcando los minutos exactos.
-A las doce de la noche todos en la calle Almirante número doce; tenemos que ser muy discretos, no quiero comentarios con nadie, ya sabéis que hasta las paredes oyen. Esteban y yo llegaremos con la furgoneta y Matías y tú, Ernesto, ya que habéis decidido ir caminando, ser puntuales.
-¡Sí, relájate! -contestó Matías- con esos nervios que tienes capaz eres de estropearlo todo.
-Para nada, estoy bien, pero ya sabéis lo trascendental que es para mí, sobre todo, esta noche.
-No te preocupes Fran-, dijo Esteban, -todo saldrá bien-.

En la mesa colindante un señor escuchaba la conversación del grupo y no le gustó nada lo que acababa de oír.
Hace cosa de dos semanas hubo un atraco a una joyería; no consiguieron llevarse mucho pero los destrozos fueron cuantiosos, además del susto que se llevaron los vecinos.
-Tanta inseguridad nunca se había visto en este barrio, ahora que a estos les va a salír el tiro por la culata- pensó el vecino de mesa mientras se levantaba para dirigirse a la comisaría de policía.

Se presentó ante el agente bastante nervioso y agitado.
-Buenas tardes, acabo de escuchar a cuatro individuos cómo acordaban un atraco para esta noche y vengo a ponerles sobreaviso.
-Cálmese caballero-, le dijo el policía; -tal vez ha interpretado erróneamente lo que ha escuchado.-
-De eso nada- contestó tajantemente el denunciante- he escuchado perfectamente la conversación con todo lujo de detalles; tantos que hasta puedo darles la dirección exacta de dónde van a suceder los hechos, ahora que, si prefieren hacer caso omiso de mi advertencia, allá ustedes.
Sólo espero que no tengan que lamentarlo ni tener que volver otra vez aquí, pero para interponer una demanda contra este cuerpo de seguridad por negligencia.
-Bien caballero-, respondió el agente, -tengo en cuenta su notificación y actuaremos según nuestro criterio. Muchas gracias por su información, es usted un buen ciudadano.
El hombre se marchó mascullando palabras en voz baja.
El comisario se reunió con su equipo para sopesar la información recibida y decidír actuar en consecuencia.
A las doce en punto de la noche, la furgoneta negra aparcaba frente al número doce de la calle Almirante. Fran y Esteban bajaron del vehículo mientras Matías y Ernesto ya los estaban esperando.
Los cuatro jóvenes no se dieron cuenta de nada, pero en cada una de las esquinas circundantes, coches de policía secreta los estaban vigilando con las luces apagadas.
-No quiero ni un sólo movimiento- comunicó el comisario a sus hombres por medio de emisora, -esperaremos a pillarlos in fraganti, además estos tipos no me gustan nada, lo mismo tenía razón el informador.
Fran sacó de la furgoneta unos bultos que fué dando a cada uno de sus compañeros en la mano. Acto seguido, los cuatro se colocaron en semicírculo
y a la voz de ¡Ya! comenzaron:

- ¡Ese lunar que tienes cielito lindo junto a la bocaaa, no se lo des a nadie cielito lindo que a mi me tocaaaa. Ay ay ay ayyy...

La guitarras sonaban de miedo...y una morena guapa se asomó al balcón. 

 

miércoles, 15 de enero de 2014

No nos olvidaremos.

Si en el camino encontramos
desdibujadas hojas de tiempo
que forman un corazón amarillo
dormido en aliento...
Si en la mañana
ya no canta el ave
que, de la mía ,a tu ventana,
nos cambiaba mensajes...
no lloremos,
no pudo ser nuestra historia;
no podemos saltar las olas,
no sabemos volar los cielos...,
pero alcanzamos trocitos de gloria
en besos.
No nos olvidaremos,
corazón de mis latidos...,
un cariño nos pertenece,
 y lo abrazaremos dormido.
Porque un minuto en tu corazón...
 valió una eternidad de sentidos.
 
 
 
 
 
 
 


jueves, 9 de enero de 2014

Caminemos de la mano.


Ven conmigo,
toma y dame tu mano;
cíñete a mi cuerpo venturoso
por tener el roce de tu abrazo.
Comprimiremos para nosotros el cielo
y lo bordaremos de sueños.
Haremos de las estrellas besos,
tan largos,
que detengan el tiempo.
Y serán los latidos de tu corazón
los que impulsen las velas de mi alma,
que a tu lado encuentra calma
porque llenas todo con tu amor.
Tú, que eras un boceto en mi vida,
un deseo, una ilusión,
eres realidad soñada,
la mitad de mi yo encontrada,
el pentagrama para mi canción.
Ven conmigo,
toma y dame tu mano
para eternamente...
amarnos.

viernes, 3 de enero de 2014

Perdonándonos.

Te perdono que me olvides,
que me apartes del camino,
que tu mirada proyectes
a mejor cielo y destino.
 
Perdonarás mis locuras,
mi tozudez de quererte,
este embrión de cariño
que en mi corazón crece y crece.
 
Te perdono los silencios,
y los trastes de ternura,
tus claves de sol sostenidas
sobre adagios de ventura.
 
Perdonarás mis canciones,
las que he escrito para ti,
pero no te perdono que llores
ni que dejes de ser feliz.
 
 


jueves, 2 de enero de 2014

Sin permiso.

Quiero entrar en tu corazón,
quedarme allí la vida o un momento,
respirar tu respiración
y confundirme en tu aliento.
Acurrucarme en el diván de tu pensamiento,
derrumbar los muros de la sensatez,
detener los cuatro vientos
y ser solo los dos, de una vez.
Quiero gritar, romper esquemas,
quiero
entrar en tu corazón,
si me dejas.
 
 


martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz Año 2014.

¡Feliz 2014!
 
Que este Nuevo Año reparta amor,
salud y trabajo para todo el mundo
a partes iguales, es mi deseo.
 


domingo, 29 de diciembre de 2013

Sintonizando el dial.

Dos cafés dispuestos en la mesa invitan a Rodrigo y Ernesto a una distendida conversación pero, dado que son colegas médicos de la apasionante rama de la psiquiatría, aparte de amigos, la charla deriva en cambios y contrastes de opiniones sobre algunos de sus casos.
-Ahora estoy sumido en el tratamiento de una familia de tres miembros, padre, madre e hijo, los tres padecen doble personalidad: el hijo es mecánico y por las noches dice que un impulso superior a su voluntad le obliga a vestirse de mujer. Ayer mismo me comentó que se había comprado unas medias de rejilla y que está loco por estrenarlas. Este individuo ha encontrado su vía de escape en una sala de fiestas, se ha hecho Drag Queen y reina en la noche, pero no porque sienta atracción por los hombres sino porque su parte femenina eclosiona hasta el extremo de la exageración, eso me cuenta. Se le va un pastón en atrezzo, no creas. Tiene un problema añadido, alguien lo está acosando y dice que se vengará de él el día que se le averíe el coche y lo lleve a su taller para repararlo.
Por otro lado el padre, que es fontanero, se desdobla en la personalidad de un guardia civil, también con nocturnidad y tiene entre ceja y ceja a una mujer que, según me cuenta, es una alteradora del orden público. De hecho la está investigando y todas las noches la ve entrar en un dudoso local; él, paga religiosamente su entrada para no levantar sospechas y desde un rincón la observa. Alguna vez ha pensado si estará en manos de una banda mafiosa, pero descarta esa posibilidad puesto que en las actuaciones de la chica nota que disfruta con lo que hace. Se ha matriculado en un gimnasio porque necesita entrenamiento y fortaleza para cuando llegue el momento de su detención; por lo visto ella mide dos metros veinte frente al metro y medio de tubería del fontanero.
Y la madre, pobre mujer, dice que es inspectora de sanidad y que cuando su marido e hijo llegan a casa, siente la imperiosa necesidad de tomarles muestras de aliento, ha comprado un alcoholímetro de estos que venden en las gasolineras y un microscopio donde repasa toda evidencia aspirada de la ropa de ellos. Ha llegado a la conclusión de que su hijo es un mujeriego, no hay noche que no venga con el cuello de la camisa marcado de maquillaje y purpurina y  afirma, que su marido tiene contacto con armas de fuego, le encontró una bala del calibre catorce sin detonar y testada del año 65. Yo le digo que más que inspectora de sanidad lo que es, es una agente del C.S.I.
¡Uh! se me ha hecho muy tarde Ernesto, me marcho, que antes de incorporarme a la consulta debo pasar por el rastrillo a ver si encuentro de una puñetera vez el cromo que me falta de Heidi.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Yo invito.

Dos amigos se encuentran
por la calle de Las Ventas.

¡Tres años sin vernos las caras!
dime amigo ¿qué te cuentas?
La vida me trata bien,
no me puedo quejar
unas veces toca perder
otras, toca ganar.
Te invito a comer, dice Pedro,
y así entre viandas, hablamos,
me cuentas y yo te cuento
y al mismo tiempo tragamos.
Empieza Pedro a pedír
jamón con queso manchego,
una botella de Anxo Martín,
dos cazuelitas de mero,
langostinos por doquier,
una pierna de cordero,
pestiños bañados en miel
y dos tocinos de cielo.
Poco hablan los amigos,
no le dan tiempo al bigote
de articular palabra
ante fantástico lote.
Pide Pedro la factura
y enrrollada la trajeron
si se midiese en altura
tendría dos metros y medio.
Cuando ve el susodicho tal rollo
se levanta muy tranquilo,
como el que no quiere la cosa,
y dando pasitos muy finos
a la salida se emboca.
El otro se levanta apurado:
¡eh, dijiste que me invitabas!,
Y ya lo he hecho, he invitado
¡haz tu también algo y paga!.

viernes, 20 de diciembre de 2013

No llorad.

No llores mar,
no llores niña,
si aquel barquito
que tu querías
te abandonó.
No llores flor,
no llores reina,
si aquella abeja
que te rondaba
te abandonó.
No llores cielo,
no llores tú,
que si tu lloras
que si tu lloras,
se muere el sol.
Mirad mis ojos,
¿los veis llorar?
¡los veis alegres,
los veis calmados!
porque no quiero
que tristes sean,
porque no quiero
que así los vean
quien quiero yo.
Porque mi llanto,
por que no duela,
está guardado,
queda plegado
como una vela,
al corazón.

 
 


jueves, 12 de diciembre de 2013

Mi gorrión.

Siempre estuvo ahí
pero yo, no lo veía,
era como un gorrión
que volaba en el día.
Pero un día sentí la ternura
que su persona escondía,
y me asomé a su nido
bajo una rama sombría.
El corazón me dictaba,
en ese preciso momento,
que mis labios sellara,
que guardara silencio
que no molestara su canto
ni su vuelo sereno.
Pero no pude callarlo,
y le dije te quiero.
Luego, lloré al comprender
que no podía tocarlo,
pero prefiero llorar,
que causarle algún daño.
.
 


sábado, 7 de diciembre de 2013

Noche de insomnio.

En esta noche de insomnio
voy a contar las estrellas,
distraerme, haciendo acopio,
de un sin fin de planetas.
 
Voy a invertir el insomnio
en una noche de cuentas.
 
Dos estrellas, rumbo Norte,
brillan frías y lejos,
son los besos que me debes,
me susurra el Universo.
 
Otras, tiemblan, al Oeste,
como brazos que se mecen,
deben ser los veinte abrazos
que al no darnos, se estremecen.
 
Miro al Sur, voy contemplando
el jardín de Cassiopea,
me parecen margaritas
esperando que se lean.
 
Ya se va yendo el insomnio
en esta noche de cuentas.
 
Y es que, al Este, me conducen
nuevamente a imaginarte
 una rebelión de estrellas...
y me llevan a soñarte.
 
 
 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Adolescencia

 
Comprimidos en su mochila
guarda sueños y libros
y sus adolescentes ojos limpios,
brillan en su cara de niña.
 
En esta revolución callada
emergen mil sensaciones,
que brotan en una cascada
de rebeldía y contradicciones.
 
La crisálida ya es mariposa
que quiere volar en su mundo,
pero es delicada y preciosa
y aún no ha marcado su rumbo.
 
Y en sueños de purpurina,
resplandecen sus quince años,
siendo mujer, aún es niña,
niña que roza otras manos.
 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Querido inerte.

Cuán parecidos somos los dos; tú, ahí, eternamente esperando, no lo quieras disimular, a los dos nos han abandonado.
A ti te dieron la vida a golpe de cincel y martillo, a mí también, querido inerte, a mi también. Cada golpe que recibí me construyó, como a ti, me dio forma y carácter, me empujó a salir al mundo, y ya ves, insigne inerte, a los dos nos abandonó quien nos dio la vida.

Los dos descansamos sobre un pedestal, el tuyo de mármol frío para igualar tu temperatura; el mío de cartón, para regular la mía. A ti te acompañan las palomas, a mi un gorrión, mi perro, y no digamos la plaza que compartimos, expuestos los dos a las miradas, con un mismo fin, querido inerte, que no nos olviden.
Verdad es que, cuando nos mira la gente, piensa en nuestro pasado y que, posiblemente, si estamos aquí es porque lo merecemos. Yo lo noto más que tú, se distinguir la intención que hay en una mirada.
En fin, querido inerte - ahora habla en voz alta y, haciendo un esfuerzo, se levanta del suelo- me marcho, si hay algo que soporto peor que tú es el frío, la lluvia y el hambre.
Vamos Gorrión.

martes, 19 de noviembre de 2013

Romance de la incomprensión.

Y ahora pasa por mi lado
y tan siquiera me mira,
a veces, me vuelve la cara,
como a una desconocida.
 
Yo le di la primavera,
lo hice flor de una semilla,
lo alimenté con mis venas
y le recé de rodillas.
Dos veces treinta,los años,
que me ha gastado la vida,
a pares los desengaños
con alegrías vividas.
Nuestro hogar era un brasero
con llamitas encendías,
mi niño, era el lucero,
y mi marío el mesías
al que le hice juramento
de amarlo todos los días;
y lo quise, bien es cierto,
y el me quiso, a su manera,
sin campanas tocando a besos,
mas con lecho y mesa ofrecida.
Y así, niño de agua,
fueron pasando los años,
-el chico, como en la fragua,
se fue forjando hecho hierro
y nosotros, los amantes,
que nunca tocaron el cielo,
nos fuimos acostumbrando
a vivir sin un te quiero-
Y ahora, maldita la suerte
que se cruzó en mi camino,
me está llevando a la muerte
y a la vida que no he vivido.
Ese hombre que odias,
ese, con el que convivo,
al que nunca llamarás padre
y  te respeta como a un hijo,
le ha vuelto la vida a tu madre,
me ha hecho saber que yo existo.
Repróchame el abandono,
la frialdad que he tenido
al elegir de qué modo
quiero acabar mi camino;
pero soy la misma madre
que con dolor te ha parido,
la que te lleva en la sangre
aunque no estés en el nido.
Castígame con palabras
y con tu rencor de niño,
levanta un puente de silencio
que al tiempo caiga vencido,
planta un jardín de ortigas
que, al tocarlas, me recuerden
lo que escuecen tus heridas,
las que son mi media muerte,
pero no me vuelvas la cara
ni me entierres en tu olvido,
sí, tu madre está enamorada
y qué...
¡ tú sigues siendo mi hijo!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


viernes, 15 de noviembre de 2013

Romance de la voz en la sangre.( Rafael de León )

Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros.
Estaba sobre la hierba,
tumbada de cara al cielo
—viendo la tarde morirse
sobre sus ojos abiertos—
cuando notó en la cintura
como un pájaro pequeño,
que aleteó por lo oscuro
de su vientre unos momentos,
y luego vino a pararse
sobre su talle, en silencio...
Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros...
Un ¡ay! de gozo y asombro
y otro de duda y recelo
salieron de su garganta.
Las palomas de su pecho
se erizaron de blancura,
y un temblor de alumbramiento
sacudió de sur a norte
todo el mapa de su cuerpo
e hizo crujir entre sombras
las ramas de su esqueleto...
En un brinco de gacela
se ha levantado del suelo
y ha echado a andar lentamente
por la vereda de cedros.
Parece tallada en tierra
la cara de Sacramento.
—Iré a ver a la Jacinta
lo mismo que otras lo hicieron...
Ella conoce las plantas
y sabrá darme el remedio...
—¿No te da pena matarme
antes de nacer...?
¡Qué miedo
le dio al escuchar la voz
que le salía al encuentro,
envuelta en hilos de sangre
cortando su propio aliento!
—¿Quién eres que así me hablas...?
—Ahora, nadie... casi un sueño;
mañana, si tú me dejas,
un hombre de cuerpo entero...
—¿Y qué voy a hacer, mi niño?
—Parirme como un almendro
en la mitad de la cama
con las entrañas ardiendo.
—¿Pero y mi honra?
—Tu honra
la limpiaré con mis besos:
las madres después del parto
quedan igual que un espejo...
—Pero me faltan seis meses,
seis plenilunios completos
frente a los ojos que miran
y las bocas de veneno.
—¿Y a ti qué te importa nadie?
Ponte delante del pueblo
y escúpele la belleza
de llevar un hijo dentro.
—¡Temo a las lenguas cobardes!
—Y en cambio no te da miedo
ir a buscar una planta
de sombra —flor de silencio—,
para derramar mi vida
por el primer sumidero
y que no quede del hijo
ni una fecha ni un recuerdo...
—¡Calla!
—No puedo callarme.
Una perra no haría eso:
me lamería los ojos
hasta que los fuera abriendo...
Pondría mi piel süave
lo mismo que el terciopelo
y luego ya, sin saliva,
con los dientes en acecho,
se tumbaría a mi lado
hecha un río dulce y tierno,
para que yo la dejara
hasta sin cal en los huesos.
—¡Por Dios!
—Por Él, yo te pido
que no me dejes sin cielo.
Corta sábanas de holanda;
borda pañales de céfiro;
aprende nanas azules
y planta naranjos nuevos...,
y cuando me hayas parido
como a un torito pequeño,
abre puertas y ventanas,
que me contemplen durmiendo
lo mismo que un patriarca
en el valle de tus pechos...
La voz se apagó en la sangre;
la cara de Sacramento
parece como de barro
de oscura que se le ha puesto,
y con sus manos sin pulso
se toca el vientre moreno...
¡Ay qué monte de alegría!
¡Qué rosal al descubierto!
¡Qué luna bajo la falda!
¡Qué lirio de tallo inquieto!
—¡Yo te juro, amor —mi niño—,
por mis vivos y mis muertos,
que te he de parir un día
sonámbula de contento,
aunque me escupan a una
todas las lenguas del pueblo!

martes, 5 de noviembre de 2013

Antítesis.

Si de una dulce mirada
brota un río de paz...,
si de una boca enamorada
el fuego que enciende un lar...,
si de unas manos amorosas
la fuerza de la bondad...
entonces, lo que siento, no puede ser malo...,
y lo debo olvidar.

Sensibilidad en estado puro.


Este bebé es el ejemplo más claro de lo que es sensibilidad.
Si su mamá no le da un beso y un achuchón...¡se lo doy yo!.

sábado, 26 de octubre de 2013

A través de ellos. (Relato)

El padre de Alfonso era guardia, fue destinado a otra ciudad en un nuevo destacamento. Eran sus primeros diez años de profesión y todavía no tenía plaza fija en un determinado lugar; iba a merced de las órdenes de sus superiores. Su equipaje era, aparte de los uniformes que vestían su graduación, su mujer y  sus dos hijos.
Uno de ellos, Alfonso, contaba con catorce años en aquella época, la niña , Aurora, era menor, ella tenía nueve años. Así que cada vez que llegaban a una ciudad nueva, tocaba buscar vivienda puesto que no les gustaba vivir en el cuartel. Siempre encontraban un piso acogedor donde vivír y acto seguido la matriculación de los niños en la escuela y de alguna manera, a empezar de nuevo.

El carácter de Alfonso era seguro, a pesar de una ligera timidez que desaparecía en cuanto congeniaba con sus nuevos amigos. Era un chico educado, casi a la antigua usanza en cuanto a los modales con sus homónimos.
Lola era de su misma edad, se conocieron en el colegio y si en algo le ganaba a Alfonso era en timidez, un rasgo de su personalidad que la acompañaría siempre.
Los catorce, quince años, es una edad en la que muchas cosas se despiertan y nacen, y esa es la edad propicia para que el amor haga acto de presencia. Eso fue lo que ocurrió entre aquellos dos colegiales, pero no fue un amor abierto, declarado, fue más bien como un juego de señales, de miradas e indirectas, un te quiero, pero no me atrevo. Tontamente y entre amigos se decían cosas como que un día nos casaremos y tendremos tres o cuatro hijos, bajo la complicidad de las sonrisas, pero dentro de sus ojitos, tanto uno como la otra proyectaban aquella vida.
El padre de Alfonso, tras un año en aquella ciudad, recibió la orden de un nuevo destino.
Se marcharon , y todo desapareció entre Alfonso y Lola, no quedó más que el pensamiento lleno y éste se fue disipando conforme avanzó el tiempo. No pudo ser de otra manera.

Cuarenta años después se volvieron a reencontrar por éstas cosas del destino y el destino, precisamente, les ha dado aquello que querían: un hijo... el nieto que comparten a través de la hija de Alfonso y el hijo de Lola.
Cuando el Universo se propone algo, lo consigue, él busca y encuentra todos los medios para lograrlo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Si quieres que te olvide.

Me pides que te olvide
y sabes bien que lo haré,

pero primero...
el cielo debe ser verde,
las aves, volar del revés,
la blanca nieve, amarilla,
y los árboles, tener pies.
Las manos, deben ser alas
y los mares, de papel,
las rocas, de blanda espuma
y la sal, que sepa a miel.
Que al mediodía, la luna,
brille más fuerte que el sol
y en el hielo de un iceberg,
se despierte una flor.
Y cuando todo se cumpla,
sabrás que ya te olvidé.


Tres canciones para Sofía.

Nació en el seno de una familia humilde, tanto, que era monoparental. Su madre se hizo amiga de la soledad en el mismo momento en que dió la noticia de su embarazo al hombre que fue su pareja. Ella, Adela, hizo de tripas corazón para llevar a buen término su embarazo. Apenas cumplidos los veintidos años supo que la felicidad es un decorado y la suerte, el tramoyista que cambia el fondo del escenario en cualquier momento. Pero aquella soledad, no fue razón de peso para dejar de amar al ser que poquito a poco iba creciendo en su seno.
Sofía nació hermosa y sonrosada como una rosa de Alejandría. Quiso su madre llamarla así por la alusión de su nombre a la sabiduría.- Esta niña llevará aprendida la lección de su madre, le ensañaré a luchar por sí misma y por lo que ama, pese a que los andamios sobre los que pueda apoyarse algún día sean débiles.


Primera canción para Sofía:

Viene mi niña a la vida
con dos rosas en la cara,
trae el rubor en las mejillas
de la flor más delicada.
Un lunar en la rodilla
sobre piel de porcelana,
es la octava maravilla
en mi preciosa niña amada.

Sofía creció siendo una niña felíz. Adela la sacó adelante con una extraña madurez hoy en día en la juventud. Sacrificó la etapa de diversión que cronológicamente le correspondía por derecho, pero con tanto gusto, que la palabra sacrificio no casaba en absoluto con la responsabilidad para con su niña.
El tiempo pasó. Adela, cuando cumplió los treinta años, conoció a un chico, Andrés, y volvió a prender la llama del amor en su vida. Sus miedos, o tal vez su decepción, se fue disipando en el tiempo y el carácter de ese chico avaló toda la confianza en el tramoyista de la felicidad.
Por aquel entonces Sofía tenía siete años y un día, sin más ni más, jugando en el parque bajo la mirada supervisora de su madre, un hombre se presentó delante de la niña. En un principio Adela pensó que sería el padre de alguno de aquellos niños que jugaban, pero de repente le dió un vuelco el corazón. Aquel hombre era Hugo, el padre biológico de la niña.
-¿Qué vienes a hacer aquí?- dijo Adela acercándose rápidamente a su niña.
Ha pasado tanto tiempo...-dijo él-, pero nunca te he olvidado. He sabido de tí y de la niña a través de personas conocidas de los dos..., pero nunca me he atrevido a dar el paso de hablar contigo.
-Nada tienes que hablar conmigo, yo no te conozco, así que vete de nuestro lado o llamo a la policía.
-Tienes que escucharme, te lo suplico, no tiene perdón lo que hice, lo sé y me ha pesado siempre pero... es cuestión de vida o muerte.
Adela cogió a la niña en brazos y se marchó.
Habló con Andres de lo sucedido aquella tarde en el parque, y decidieron ir a consultar con un abogado si Hugo tendría algún derecho sobre su hija, a la que no había visto ni en su primera ecografía. Tenía miedo, realmente estaba asustada más que nunca en su vida. El abogado les dijo que él podía pedír una prueba de paternidad para reconocer a su hija, y en ese caso, tendría derechos y obligaciones sobre ella.

Segunda canción para Sofía:

Mi pajarillo solito en el nido
de su mamá quieren quitarlo,
pero mis alas, que son tu abrigo,
son de algodón y de titanio.
Siempre estarás cogida a mi mano
sin tus deditos, mi bien, me pierdo,
y esta canción de tono amargo
no escucharás, se irá en el viento.

Hugo no volvió a dar señales de vida hasta pasados tres meses de aquel encuentro. Esta vez fue a esperar a Adela a las puertas del lugar donde ella trabajaba, una tintorería. Frente a ésta había una cafetería y le pidió que, por favor, lo acompañara allí para hablar. Ella se negó en rotundo y él se echó a llorar como un niño chico.
Aquello le sorprendió tanto que su blindaje cayó de repente, no entendía ese amor tan conmovedor y repentino...accedió a escucharlo.
Tomaron asiento en una mesa alejada de las miradas y allí le expuso lo grave de su situación:
No quiero haceros daño a ninguna de las dos, ya te hice bastante en su momento comportándome como un cobarde sin escrúpulos. Fui un inmaduro que no supo hacer frente como tú a las reponsabilidades de mis actos y eso no tiene perdón porque, aparte de dejarte a tí en esa situación, también dejé a mi propia hija a su suerte. Ahora vuelvo nuevamente como un cobarde asustado y necesitado, egoísta.
Me casé hace cinco años, tengo un niño de dos años y está enfermo. Necesita un transplante y Sofía es una posible donante para él. Sé que merezco todos los calificativos que quieras ponerme pero, ya no piensa en mí, piensa en que ahora, si esa posibilidad existe y me la niegas, también estas abandonando a un ser inocente a su suerte, que sin ser nada tuyo, es hermano de Sofía. Jamás mi intención es quitarte a la niña, ella ni me conoce, pero esto puede ser un final, o el principio de una nueva oportunidad para todos. Piénsalo Adela, la niña no correrá ningún riesgo grave para su salud y a cambio, puede darle la vida a su hermano. El tiempo apremia, sólo te pido que tengas el corazón que yo no tuve en su momento.
Le dejó una tarjeta con su teléfono y direción y se marchó con el paso de quien lleva una pesada carga sobre los hombros.
Adela habló largo y tendido con Andres sobre lo sucedido, pasaron días de incertidumbre, dudas, sentimientos encontrados..., pero su hija se llama Sofía y ella la sacó de dudas.
Mami, tienes que cortarme el pelo como Andres, -le dijo una mañana-
Pero si Andres no tiene pelo,- le contestó a la niña echándose a reír.
Ya lo sé, pero es que Eduardo, un niño de mi clase, ha estado malito y le han tenido que cortar el pelo porque le dolía la cabeza. Ahora que ha vuelto al cole me ha dicho que se siente un poco mal porque todos lo miran raro y para que no lo vean raro yo también me lo quiero cortar.
Sofía, ¿tu ayudarías a un niño que está muy malito,... pero de otra manera?. Tendrían que operarte y pasarías unos días en el hospital, pero el otro niño se curaría.
Yo sí, -dijo Sofía-, si yo estuviera enferma, ¿tu no quisieras que me ayudaran a mí?
¿Dónde hay que apuntarse mami?
El niño de Hugo fue operado, Sofía era compatible, tuvo que someterse a dos intervenciones que le valieron por un hermano, un segundo padre y madre y el acertado nombre que en letras de oro lleva en el pecho, con permiso de mamá.

Tercera canción para Sofía:

Nació una niña sin padre,
con madre que vale por dos,
con inocente coraje
y un juguete en el corazón.
Es el juego de la vida
que con fuerza y con amor
en bondad se mutiplica,
cuando existe el perdón.

lunes, 21 de octubre de 2013

El ruiseñor y la flor.

Hubo una vez una flor
que tener alas, quería,

sus pétalos, de dos en dos,
con gran esfuerzo movía.
Pero ese leve temblor
al aire no la subía,
en cambio, agitaba su olor
y al cielo lo suspendía.
Su aroma llamó a un ruiseñor,
vientos nuevos le traía,
sintió que él era el cantor
de la más bella melodía.
Bendíceme con tus alas,
tuyos son mis colores.
Ave y flor perfumada,
son nuestros dos corazones.