sábado, 17 de mayo de 2014

Nuestra estrella



A los dos, una noche,
nos besó la misma estrella;
lejos yo de tu camino
lejos tú de mi vereda
pero a los dos, yo te juro,
nos acarició una Dea.

Ni tú ni yo cuenta nos dimos
en ese preciso momento,
pero era ya lo sabía,
sabía que nuestro encuentro
tarde o temprano sería.

Después el mar nos habló
con su lenguaje secreto,
lo comprendimos los dos
se lo contamos al viento
y el viento nos ayudó
acercándonos los alientos.

El campo se estremeció,
florecieron los almendros,
bajaron llenos los ríos,
se enamoraron los ciervos,
bailaron las mariposas
y las flores, en corrillos;
todo se sorprendió
ante dos desconocidos
a los que una estrella besó
sin habérselo pedido.

La estrella, feliz nos mira,
porque nos hemos hallado,
en su centro te lleva a ti
y a mí me lleva a tu lado.



viernes, 16 de mayo de 2014

En un lenguaje extraño

 
Si entendieras el susurro de las olas,
si supieras el lenguaje de las algas,
si escucharas el rumor de caracolas
sabrías quién te nombra.
Si sintieras el temblor del trigo sarraceno,
el frío de la sombra de una nube en la pradera,
si supieras cuánto amor cabe en un pecho nazareno
sabrías quién te nombra.
Ellos son a quiénes yo confieso mis secretos,
ellos son los que me guardan las palabras,
que nombrarte a media voz desde tan lejos,
me sabe a poco, y callar el corazón sirve de nada.
Es por eso mi pacto con las olas,
nubes, algas, con el trigo,
con el mar, con caracolas...,
su lenguaje es portador de mi delirio.



miércoles, 14 de mayo de 2014

Romance de aquel hijo que no tuve contigo. Rafael de León.



Hubiera podido ser
hermoso como un Jacinto
con tus ojos y tu boca
y tu piel color de trigo,
pero con un corazón
grande y loco como el mío.
Hubiera podido ir,
las tardes de los domingos,
de mi mano y de la tuya,
con su traje de marino,
luciendo un ancla en el brazo
y en la gorra un nombre antiguo.
Hubiera salido a ti
en lo dulce y en lo vivo,
en lo abierto de la risa
y en lo claro del instinto,
y a mi...tal vez que saliera
en lo triste y en lo lirico,
y en esta torpe manera
de verlo todo distinto.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
Tres caballos, dos espadas,
un carro verde de pino,
un tren con cuatro estaciones,
un barco, un pájaro, un nido,
y cien soldados de plomo,
de plata y oro vestidos.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
¿Te acuerdas de aquella tarde,
bajo el verde de los pinos,
que me dijiste: -¡Qué gloria
cuando tengamos un hijo!?
Y temblaba tu cintura
como un palomo cautivo,
y nueve lunas de sombra
brillaban en tu delirio.
Yo te escuchaba, distante,
entre mis versos perdido,
pero sentí por la espalda
correr un escalofrío...
Y repetí como un eco:
"¡Cuando tengamos un hijo!..."
Tú, entre sueños, ya cantabas
nanas de sierra y tomillo,
e ibas lavando pañales
por las orillas de un río.
Yo, arquitecto de ilusiones
levantaba un equilibrio
una torre de esperanzas
con un balcón de suspiros.
¡Ay, qué gloria, amor, qué gloria
cuando tengamos un hijo!
En tu cómoda de cedro
nuestro ajuar se quedó frío,
entre azucena y manzana,
entre romero y membrillo.
¡Qué pálidos los encajes,
qué sin gracia los vestidos,
qué sin olor los pañuelos,
y qué sin sangre el cariño!
Tu velo blanco de novia,
por tu olvido y por mi olvido,
fue un camino de Santiago,
doloroso y amarillo.
Tú te has casado con otro,
yo con otra hice lo mismo;
juramentos y palabras
están secos y marchitos
en un antiguo almanaque
sin sábados ni domingos.
Ahora bajas al paseo,
rodeada de tus hijos,
dando el brazo a...la levita
que se pone tu marido.
Te llaman doña Manuela,
llevas guantes y abanico,
y tres papadas te cortan
en la garganta el suspiro.
Nos saludamos de lejos
como dos desconocidos;
tu marido sube y baja
la chistera; yo me inclino,
y tú sonríes sin gana
de un modo triste y ridículo.
Pero yo no me doy cuenta
de que hemos envejecido,
porque te sigo queriendo
igual o más que al principio.
Y te veo como entonces,
con tu cintura de lirio,
un jazmín entre los dientes,
de color como el del trigo
y aquella voz que decía:
"¡Cuando tengamos un hijo...!"
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
"¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!"










domingo, 11 de mayo de 2014

Temporeros

 
Temporeros  de racimos,
de cepas vivas de uva,
nómadas que viajáis al rumbo
de la cosecha madura.
Allá donde la viña espera
os acerca la voluntad,
donde la tierra os llama
hacéis de ella el hogar.
Temporeros de olivares
que a fuerza de varear desnudan
del árbol de hoja perenne
la negra o verde aceituna.
Temporeros a contratiempo
del cereal dorado,
con el reloj del esfuerzo
la tierra vais recortando.
Temporero ¡que el alba asoma!
¡ya está despuntando el día!
en pié estará tu persona
frutalmente decidida.

martes, 6 de mayo de 2014

Adiós del Cid a su familia

El Cantar del Mío Cid es un poema que narra las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que vivió en el siglo XI, pertenece al llamado Mester de Juglaría. Se desconoce el autor o autores del Cantar. Probablemente se compuso entre la mitad del siglo XII y principios del siglo XIII.

El Cid es desterrado por el rey Alfonso VI a causa de una falsa acusación. Separado de su familia, emprende varias empresas militares unas veces a favor de los musulmanes y, otras, en contra. Este prestigio que gana con las sucesivas victorias culmina con la conquista de Valencia. El Cid consigue que el rey le permita recuperar a su mujer y a sus hijas, a quienes casa con los condes de Carrión. Los condes maltratan a sus esposas para vengarse así del desprecio que su propia cobardía despierta en los vasallos del Cid. El rey Alfonso VI castigará a los malvados y reconocerá la valía del Cid, cuyas hijas se casarán de nuevo, esta vez con los infantes de Aragón y Navarra.

Adiós del Cid a su familia
   [...] Las dos manos alargó el de la barba bellida
y cogió con sus dos brazos con amor a sus dos hijas:
las acercó al corazón, porque mucho las quería.
Con lágrimas en los ojos muy fuertemente suspira:
"¡Oh doña Jimena, esposa tan honrada y tan cumplida,
a vos os quise, mujer, igual como al alma mía!
Ya veis que preciso es el separarnos en vida;
yo he de partir, mientras vos os quedaréis en Castilla.
¡Plegue a Dios, y así también le plegue a Santa María,
que yo case por mis manos, algún día, a nuestras hijas,
y que para tal ventura gozar se alarguen mis días,
y vos, mi mujer honrada, por mí habéis de ser servida!".
   [...] La oración, una vez hecha, la misa acabada está;
salieron todos del templo, prepáranse a cabalgar.
El Cid a doña Jimena un abrazo le fue a dar
y doña Jimena al Cid la mano le va a besar,
con lágrimas en los ojos, que sólo saben llorar.
Y él a las niñas, con pena, tornábalas a mirar:
"Al Señor os encomiendo, al Padre espiritual;
nos separamos, ¡quién sabe si nos podremos juntar!"
Lloraban todos los ojos, nunca se vio llanto igual;
como la uña de la carne separándose así van.




Monasterio de San Pedro de Cardeña -Burgos- a cuyo abad encomendó el Cid a su esposa e hijas cuando partió para el destierro.

Todo este texto lo he recogido de un libro de literatura, la fotografía del buscador de imágenes; cada cosa lo suyo.
María José.



lunes, 5 de mayo de 2014

Carta de Don Ignacio.


Carta de Don Ignacio:

No me extenderé en retórica que tiempo ya no me queda, me apresuro a descartar, en carta de puño y letra, las dudas de mi frialdad como han dicho de mi tantas lenguas.

Nunca me vieron llorar, ni en la gloria ni en la pena, mas los soldados, sabrán, lloran a las  estrellas.

Que no conocí mujer más que a madre y hermana, que poco saben de mí los que hablan a mis espaldas; tuve una rosa temprana, veintitrés años de edad, cinco espinas, cinco dagas, cuatro en el corazón y una quedose en mi alma.

Que no quiso darme el destino, dado mi ingrato talante, hijos varios ni sobrinos, cuán engañados están los que ingenian mi camino, mujeres no me quisieron, pero quisieron mis hijos.

Que sólo he de verme en la vida, por no integrarme en tertulias, apoyando payasadas y suscribiendo injurias; privado me vi de amigos mas librado de intereses, mi estribillo mi estrategia: tanta Paz des en tu camino, como el descanso que dejes.

Y ahora, por concluír, que prisas lleva la muerte, os he descubierto un secreto: la vida de este poniente,. Recojed todas mis cosas, que ahora vendréis a verme, con lágrimas en los ojos cual rifa para esta suerte: un gato de porcelana, el arpa de mi antepasado, mi noble escudo de armas y mis trajes empolvados; ya sé que es puro teatro y que ha de ganar quien más vierte agua por Don Ignacio.
Ya no hay secretos, así es, la vida de un solitario.
 
 

 

domingo, 4 de mayo de 2014

A mi madre.



Hoy, primer domingo de mayo, se celebra el día de la Madre. Quiero dedicarle a mi madre por escrito mi cariño, pero sólo le he dado dos besazos junto ¡con felicidades mami!, después le he puesto el vídeo de Manolo Escobar en el que le canta a su madre María del Carmen, y nosotras dos le hemos hecho el acompañamiento,  a ella le gusta y a mi también. Así que como esa canción es igualita a lo que siento yo por mi madre y a mi no me iba a salir nunca esa manera tan bonita de escribírselo, con el permiso de ese gran artista, en paz descanse, se la dedico a mi Salvadora.
También hoy hace once años que mi padre ya no está presente, se fue con su mamá, aquel cuatro de mayo también fue un primer domingo de mayo, sé que aquel día volvió a los brazos de su madre.
Gracias a los dos por darme la vida.

Yo quisiera decirle a gente
lo que mi alma siente cuando pienso en ti,
un amor que te besa la frente,
dulce y sonriente, contenta y feliz.
Madrecita Salvadora
en mi corazón
se me vuelve tu querer cante y campero,
y cantando te digo cuanto te quiero
por bendita de mi vida y mi ilusión.
Un altar llevo en mi pecho ardiente
a la madre que me dio a mi el ser,
a esa mujer tan buena y valiente
de inmaculada frente, ceñida de laurel.
Madrecita Salvadora,
hoy te canto esta bella canción,
con ella te brindo mi cariño
y lo mismo que cuando era niña,
en mis labios, pongo el corazón.
De rocío se llenan las flores
que en la noche bella beben sin cesar
y mi alma se llena de amores
cuando pienso en ella y empiezo a cantar,
y la copla, hecha golondrina,
se pone a volar
y en llegando hacia mi madre se reclina
en sus brazos de azucena y clavellina,
es mi alma la que se pone a soñar.
Un altar llevo en mi pecho ardiente,
a la madre, que me dio a mi el ser,
a esa mujer tan buena y valiente
de inmaculada frente
ceñida de laurel.
Madrecita Salvadora,
hoy te canto este bella canción,
con ella te brindo mi cariño
y lo mismo que cuando era niña,
en mis labios, pongo el corazón,
con ella te brindo mi cariño
y lo mismo que cuando era niña,
en mis labios, pongo el corazón.




domingo, 27 de abril de 2014

Y qué bonito es que existas.

Quise construir mi ideal, que trajinera, y para ello me subí a la montaña y recogí el agua fresca que brotaba de un manantial. Anduve recogiendo semillas de personalidad, algodón de un algodonar, ramitas de olivo, todo lo que para mí son símbolos. Después me fui al océano, de allí me llevé caracolas, caballitos y estrellas de mar, hasta cargué con un rayo de sol. De la noche sustraje calma, un cuadrante de silencio y hasta un planeta travieso. Ya, teniendo todos los ingredientes, mi imaginación se puso a trabajar y levantó un hombre bueno, firme y responsable, cariñoso, sincero, consecuente y tierno, ¡pero ah de mis inventos!, -que listura María-, resulta que ese hombre no lo he inventado, ya existía, sólo que, aún no lo había encontrado.
 Que bonito es que existas.

viernes, 25 de abril de 2014

El último beso `^Romance^

Cuando dijiste, sí, quiero,
aquella mañana clara
mi mundo se estremeció
quebrándome la esperanza.
Mi sonrisa era una muestra
de la palabra derrota,
me enterraste el corazón
dándole la vida al de otra.
Ya me había imaginado
un trigal sin amapolas,
sólo los dos, tú la espiga,
yo la tierra que te adora,
un hogar, cama, una cuna
un palomar con palomas,
y por las noches la luna
encendiendo nuestras bocas.
Yo me hubiera hecho un vestido
a medida de tus manos,
con un escote de rosas
y en su cintura dos nardos
para que muy lentamente
tu me lo fueras quitando.
En esta noche de bodas
los dos os iréis besando
como besabas mi boca
bajo el olivo callado.
¿Recuerdas cuantos deseos
en sus ramitas colgábamos?
Cuánto amor lanzado al viento,
¿por qué él lo ofreció a los páramos?
Yacen muy fríos los besos
que allí nos íbamos dando.
Hoy os bendice el incienso,
y las flores y los salmos,
y al repicar las campanas
dentro de mi todo es llanto.
En vuestro altar pido al cielo
este amor me sea olvidado
y remonte pronto el vuelo
mi sentimiento dañado,
y por ti, porque aún te quiero,
sé felizmente casado.


martes, 22 de abril de 2014

El camello cojo -Gloria Fuertes-


El camello se pinchó
Con un cardo en el camino
Y el mecánico Melchor
Le dio vino.

Baltasar fue a repostar
Más allá del quinto pino....
E intranquilo el gran Melchor
Consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!

-son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
Más medio muerto que vivo
Va espeluchando su felpa
Entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
Al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos
mientras el camello echado,
le hace cosquillas al Niño.

lunes, 21 de abril de 2014

Sin barreras

De los tres signos que descubro en la mañana
toditos ellos me traen al pensamiento
tu voz callada, la que escucho si me hablas,
por más camino que separe nuestras casas.
De la alborada el primer rayo son tus ojos,
que se abren a la par que mis pestañas
y llega el aire donde azahares se levantan,
después tu mar, acercándose a mi playa.
Ya los tres juntos se me agitan en el pecho
despertando tu dulce nombre entre mis labios,
yo lo pronuncio, y así se te llevo todo el día
caminando entre el hacer, y mi melancolía.



jueves, 17 de abril de 2014

El tiempo es el ganador.

El tiempo va marcando su inexorable huella,
el paso se hace corto y la ilusión pequeña,
el cáliz de los sueños comulga con la espera
y callan las palabras, mientras el labio tiembla.

El tiempo posiciona la flor sobre el almendro,
el agua sobre el cauce, la estrella en firmamento,
el ancla sobre el fondo, el polvo sobre el viento
y todo se recoge, incluso el sentimiento.

El tiempo va marcando, lo va marcando todo,
el cuerpo, los cabellos, las manos y los ojos,
mas va dejando huellas, como este amor tan loco,
que doy por bien hallado si me quisiste un poco.

sábado, 12 de abril de 2014

De un billete a esta parte.


Ahorré dinero como un cuentagotas, centavo a centavo hasta que me dio para el billete de avión y para apañármelas al menos durante unas semanas en aquel país, después la me las arreglaría, de momento mi idea era irme de aquí.

Llegué al país y entré por la puerta grande, por la que decía llegadas, con mis cuatro cosas en la maleta de mano y mi visado de turista en el bolsillo del pantalón.

Lo primero que me impresionó fue la cantidad de gente, el tráfico, los altos edificios, la prisa de los transeúntes, luego, cuando me iba fijando más en los pequeños detalles, era la belleza un tanto pálida de las mujeres, lo arreglados que iban los hombres, yo me miraba los zapatos, estaban limpios, y lo más estupendo de todo, era que hablábamos el mismo idioma, por supuesto que eso me facilitaría mucho las cosas.

En la capital no anduve más de dos semanas, encontré habitación en una pensión muy bien apañada acorde con lo que costaba la noche. Tenía las sábanas limpias, un cuarto de aseo en el pasillo, y si quería, aunque no entraba en el precio acordado, podía desayunar en un pequeño bar que había en la planta baja, por dos euros daban café con leche y tostadas o un par de madalenas. Solo un domingo bajé.

Entre tanto, aprendí a desplazarme en metro, lo que a pié alcanzaba no daba para mis propósitos que eran encontrar un trabajo. Estuve casi a punto de colocarme en una panadería, en el obrador, pero el dueño al final se echó para atrás. Así pues me sumergí en la locura subterránea de vagones y estaciones, de las cuales me costaba menos ir que volver a la pensión. Me cansé de estar allí y el bolsillo empezó a pasarlo peor que yo en cuanto a la delgadez monetaria.

Cogí un autobús y me largué a la costa.

Allí me impresionó el olor del mar, incluso antes de que la vista se alegrara de aquel azul intenso ya lo hacía mi pituitaria, Para mi, que soy hombre de secano, aquella brisa un tanto salada y empalagosa me hacía pensar que en esta latitud las cosas me iban a ir mejor. Que tanta sal daría sed y no hay mejor remedio para eso que un bar a la orilla de la playa, ya me vi de camarero.

El autobús se detuvo en la estación sobre la una y media del medio día. Bajé sin nadie que me esperara, a qué cuento iba a ser. Pero de lejos vi un chico que me recordó mucho a mi hermano y me entró la nostalgia.

Me compré un bocadillo de queso para ahuyentarla y una cerveza para disolverla, funcionó.

La cartera temblaba ya aquellas alturas, mes y medio entre una cosa y otra y de laborar, de momento, naranjas de la china. La pensión tuve que sustituirla por una caja de cartón. Sus medidas se adaptaban perfectamente a mi ser, no soy grande, es una ventaja, no soy fornido, otra.

Y la suerte me tocó dos veces, dos días nada más habitando aquel chalet y encontré trabajo. De camarero, toma, en lo que yo quería.

Era en un bar de poca monta, mucho a orilla de la playa y todo lo que quieras, pero el jefe tenía un pico de mala uva, vamos que si se pincha con él se envenena. Un día, no sé ni como ni porqué, me vio meterme en mi chalet a dormir, y al día siguiente me lo soltó. Le dije que estaba esperando la paga y que ya tenía apalabrada una habitación en un hostal.

Esa noche no dormí en el chalet, abrí un coche que estaba aparcado seis o siete días sin tocar delante de mi propiedad y me acomodé en el asiento de atrás, por fin un colchón. Pero sucedió que a media noche moscas, un tipo abrió la cerradura de delante, se sentó e intentó arrancarlo y una tipa se presentó dando voces, yo estaba entre dos sueños y me dieron un susto de muerte. La mujer llegó a la calle mucho antes que los pantalones, camisas y zapatos que lanzó desde el cuarto piso por la ventana. Una vez allí, la mujer le dijo de todo menos bonito, cogió una garrafa de gasolina, roció el coche y sacó un mechero. El hombre salió del coche, yo salí del coche. Al momento, polis, bomberos y mucha gente

se presentaron in situ. Yo me largué con viento fresco a otra parte.

Al día siguiente mi jefe comentó lo del suceso nocturno, que si un ladrón, que si una moza valiente, mentiras, era un suceso de cuernos y asunto resuelto, pero no lo dije.

El jefe tenía fiebre ese día, me adelantó unos billetes del sueldo para el hostal, los cogí, los conté, y pensé: con suerte, me da para la habitación sin tele.

El de la barra me propuso compartir piso con él, era un tipo calmoso, le costaba trabajo hablar, y andaba que parecía a cámara lenta, lo tenía contratado por ser su sobrino, a buenas lo iba a tener allí si no era por compromiso. Pensé que al menos no me daría la lata ni sustos nocturnos así que acepté. Pero me salió gato por liebre, no daba sustos ni te ponía de los nervios por parlanchín ni esas cosas, pero era demasiado flojo y la casa andaba patas arriba de trastos y enredos, me dio grima , tanto más prefería la austeridad de mi chalet. No permanecí en aquel antro más que una semana.

Cambié de piso, de trabajo, de amigos y hasta de playa.

Me fui al centro.

Mi visado caducó, ya era ilegal, pero yo me sentía igual, sin encontrar el lugar dónde poner el huevo, con el bolsillo flojo, el estómago rechistando y la nostalgia picándome el pecho.

Por las noches me acuerdo de mi madre, allí quedó, resuelta en lágrimas cuando despegué, es entonces que una niebla se me cruza por delante y me da por pensar en volver, luego se desvanece y me digo que es pronto aún, que con treinta años todavía puedo dar más de sí, coñe, que no he atravesado miles de kilómetros, escapado de la pira, ni he sido un regalo de navidad sin papel decorativo para que tres meses y medio después volver con las orejas gachas. Esto promete, y así me voy dando ánimos. Con eso y con qué no tengo pasta para regresar, y a nado, va a ser que no me apetece, sigo en mis trece de echar para adelante.

Hoy he leído un anuncio en una revista de tirada gratuita, dice que se necesita peón de albañil, voy a probar a ver que pasa.

Nada, nos presentamos 60 tipos para una pala, un legón y una hormigonera, demasiadas manos para tan pocas herramientas. Me he vuelto por donde he venido, pero, lo que son las cosas, me he tropezado con una antigua clienta del bar de la playa y me ha dicho que hace tiempo que no me ve por allí, si es que ya no trabajo en el bar. Le dije que estoy en el paro, y me ha dado una dirección para que vaya, que de seguro tengo un puesto de jardinero. Los ojos me hacían chirivitas.

Ahora estoy de jardinero en una urbanización de jubilados ingleses, les cuido el césped, podo los rosales, quito la hojas caídas de la piscina, se trata de cinco casitas adosadas unas otras, tomo el té de las cinco y les enseño a ratos a hablar español, me los llevo de cervezas de cuando en cuando, ellos me invitan a sus barbacoas bajas en grasa.

Los fines de semana echo unas horas en el bar de la playa, el sobrino del jefe se despidió porque dice que su tío lo explotaba ahora estoy bien, he alquilado un estudio y hasta tengo novia, es una chica de mi país que lleva viviendo aquí doce años, es la que me ha ayudado a resolver el trajín de los papeles, permisos de residencia y hasta estoy pensando en jurar bandera para tener doble nacionalidad.

Mi madre me manda en Navidad paquetes con calcetines y calzoncillos, y yo le envío cada vez que puedo algo de dinero, cuando, céntimo a céntimo, como un cuentagotas reúna dinero suficiente para el billete de avión, me marcho a mi país a hacerle una visita y comérmela a besos.

Después volveré, voy a ser papá.



miércoles, 9 de abril de 2014

Así empezó todo.

Yo me crié en un pueblo de la sierra. Tuve la suerte de que mi casa no está ni muy arriba ni muy abajo, sino justo en el lugar en dónde las piernas se agobian y piden descanso. No me imagino a mi madre tirando del carricoche conmigo dentro cuesta arriba y abajo, eso si que debía ser un verdadero peligro. Lo primero en lo que se fijaron al escoger aquel vagón es que tuviera unos buenos frenos, mi padre me lo ha recordado muchas veces. Lo mejor, era la vista panorámica de todo el valle, siempre he pensado que estábamos a un paso menos del cielo, lo malo, que nunca pude disfrutar de los charcos, allí el agua corría, no se estancaba, eso, y la de balones que perdíamos, cualquiera tenía ganas de ir a recogerlos. Aquellas decisiones a dedo conllevaron múltiples y variadas riñas entre los chavales miembros de la pandilla, así se disolvió aquel equipo que, hoy día, si hubiésemos sido menos vagos y más sacrificados, lo mismo estaríamos fichados por el Real Madrid, quién sabe, éramos buenos.
Tonino tenía un chute fabuloso, pero era comodón como él sólo, ahí comenzó la semilla de la discordia, siempre mandaba a Fernando a por los balones perdidos y claro, un día se dio cuenta del aprovechamiento que nos traíamos con él y nos abandonó, se pasó al bando de las gradas. Hoy es ciclista profesional, de esos que corren en los Tour, ves, si aún nos los tiene que agradecer y todo, menudas cachas le salieron con tanta ida y venida.
Los domingos por la mañana nos subíamos al tupido pinar que corona la sierra, allí éramos exploradores de nidos. Nos empinábamos a los árboles a ver los huevos, pero sin tocarlos, mi abuelo nos sentenció con aquello de que cuando los tocas, o al pajarillo propio cuando se deshace del cascarón, la madre lo aborrece y no lo incuba y termina muriendo de hambre o de frío, así que aquello era una investigación  exclusivamente ocular. Lo que sí cogíamos eran lagartijas, escarabajos, piedras raras, y una vez hasta nos infectamos con la procesionaria que son unos gusanos que caminan en fila india, en procesión uno detrás de otro y tienen unos pelillos que se te clavan en la piel y te la inflaman, que te dejan como un pan de pueblo con tomate vamos. Aquel día saturamos las urgencias del centro médico, salimos los cinco con una dosis de Urbasón en sangre que picaba como cien avispas.
Luego pasó lo que tiene que pasar: el tiempo.
Julio y Agustín que son hermanos terminaron siendo policías, Agus municipal y el menor guarda forestal, le ofrecieron una plaza en Jaén, concretamente en Cazorla y allí anda, cuando tenemos ocasión vamos a visitarlo, aquello revienta de lo verde que es. Fernando ya he dicho que es ciclista profesional, "el piernas" le llamamos. Tonino se bajó al valle, a las tierras del abuelo que pasaron al padre y ahora las lleva él, como está mandado; exporta naranjas y limones, patatas y hasta cría pollos y pavos que luego vende, es un fenómeno. Y yo, tanta piedra y tanto monte me han llevado bajo tierra, soy espeleólogo y me encargo, junto con un equipo humano de órdago, de que los que se pierden en las cuevas o por los montes de Dios, se queden sólo a un pasito de haber encontrado el lugar del que irás y no volverás, mis amigos me llaman "el linterna".
Y así es como empezó todo.

lunes, 7 de abril de 2014

Qué poco parece.

 
Qué poco parece lo que nos damos:
Besos mudos,
abrazos huérfanos,
-cariños varios-
Pero es que yo no necesito mucho:
setenta latidos por minuto
con catorce respiraciones,
y quererte con ese impulso.


martes, 1 de abril de 2014

Fuegos cruzados.









Hubo algo en tu mirada,
es metralla.
Que penetró en mi corazón,
lance a cañón.
Diste al blanco en la diana,
ahí es nada.
Y así empieza la batalla de este amor.

He cargado con exceso,
este beso.
Que te lanzo sin temor,
ni reflexión.
Y es tan fuerte este disparo,
asegurado.
Que un abrazo, ha de ser tu rendición.

Aún estás en pie de guerra,
me demuestras.
No te rindes, bravucón,
sin ton ni son.
Contraatacas con caricias,
mis delicias.
Y tus dedos desarman mi armazón.

Esta guerra es silenciosa,
misteriosa..
Tú me amas y yo muero por amarte,
esto es arte.
Y los dos, cual dos cruzados
enfrentados,
¡Hoy lucimos nuestro Amor como estandarte!.




sábado, 29 de marzo de 2014

Rimas enfadadas.

Se sacrifica la nube para darnos agua,
se sacrifica el sol por dar luz y calor.
Yo sacrifico mi pensamiento para olvidarte,
¿Lo ves bonito? ¡pues es una puñeta esto del amor!

 

viernes, 28 de marzo de 2014

Caracoletes desobedientes. Poema infantil.

 
Un caracol infante vagaba por el camino,
entre las hierbas verdes, por el verde tomillo.
¡Que no llego y es muy tarde!,
van a enfadarse conmigo,
el sol ya, ni pica ni arde,
me duelen la panza y ombligo,
¡qué hambre!
El camino variaba, cuesta abajo se venía,
desde aquel alto miraba por si su casa veía,
a izquierda y derecha rotaba
la antena de sus pupilas,
y la vio,
¡su lechuga morada!.
Con más alegría que paz, con más paz que el gran susto,
de haberse perdido y de dar,
a mamá, un gran disgusto
que la hiciera llorar,
en su casa se metió, -esa que llevaba a cuestas-
cuesta abajo se lanzó y dando vueltas y más vueltas,
rodó.
La familia caracol ya lo esperaba en la puerta,
y el pequeño prometió no salir más de la huerta
sin el brazo de papá, mamá,
su hermano mayor o la abuela.
 
 


jueves, 27 de marzo de 2014

Tropelías nocturnas.

Yo tengo por costumbre todas las noches escaparme, ya le he cogido el truco a la dueña de mi casa: la duermo. Primero le doy la idea de que vea una película, pero con la precaución de que no sea de tiros, esas le sientan mal y repercute en mí, me son muy contraproducentes, prefiero que vea alguna serie de risa, o de misterio, esas le gustan a ella aunque, total, se duerme antes de que acaben. Pero a lo que voy, la duermo. Cuando ya noto como cada párpado le pesa medio kilo y lo cierra, espero un poco, nunca se sabe, y a continuación, ya sin pupila a la vista ¡me voy!
Ayer visité una casa muy rara, -es que me meto en cada lugar...-esa casa tenía mucho color, las paredes eran azules, entraba infinidad de sol por la ventana y me asomé a ver que se veía, una inmensidad de agua, era el mar, y luego, sin ton ni son me fui. No suelo quedarme mucho tiempo en ningún lugar concreto, no, a mi me gusta aprovechar la noche.
Cuando salí de allí comencé a correr, un perro me perseguía, pero no podía moverme, los pies me pesaban, parecía que los tenía pegados al suelo; lo pasé mal pero tuve tanta suerte que no me mordió. Así que pensé que lo mejor sería volar y subí para arriba, a Saturno. Los saturnianos son gente muy amable eh, quien crea que son verdes, con ojos saltones piernas flacuchas y una birria de cuerpo están muy equivocados. Es una gente muy formal, hablan por turno -claro, son de Saturno- , son respetuosos, no preguntan de dónde vienes, qué quieres, ni quién eres, ellos lo primerito que hacen es llevarte a que veas sus anillos, te acompañan a subir en uno y giras despacito viendo a tu alrededor todo el espacio sideral, hay unas vistas preciosas, recomiendo verlo. De cuando en cuando cae una estrella fugaz, ellos dicen que son los dientes que se le van cayendo a un Dragón que tiene millones de millones de años. Todo muy bonito por allí.
Cuando me da tiempo, en la misma noche, visito muchos más lugares, no soy de quedarme en un sólo sitio, no, a mi me gusta aprovechar la escapada, incluso hablo con gente que ni conozco, pero cuando hay prisa, depende del despertador de la ama, lo dejo para otra ocasión, eso sí, siempre le llevo un recuerdo, alguna imagen de las cosas que he visto.

 

El reino de los ciegos.

¿Qué necesita un mundo
con tanta tecnología,
con medicina avanzada
y maestros de ingeniería?
Dinero, dinero, dinero,
para vivir mejor:
una casa con piscina,
un coche súper veloz...
cajas fuertes que custodien
las divisas y el temor
de que otros te lo roben
-se puede robar a un ladrón-
y en cambio, los más pobres,
no tienen ni tenedor.
Este mundo está sobrado,
y repartido muy mal,
el que más tiene, más quiere,
y roba...o lo puede pagar
y el que no tiene nada
¡la nada le quieren quitar!
Este mundo, señores,
está muy falto de amor,
está falto de ojos,
falto está de corazón.
Este mundo, señores,
necesita con premura
equilibrio en sus costados,
y mucha, ¡mucha ternura!
 


lunes, 24 de marzo de 2014

La espera.

Una mañana de primavera,
de la más triste que vi salir,
tomaste rumbo para otra tierra
y desde el puerto te vi partir.
No llores niña, dijiste al verme
con mi pañuelo decirte adiós,
que éste marino volver no puede
a consolarte por tu dolor.
Adiós, adiós,
mi corazón,
adiós marino,
adiós estrella,
adiós ¡amor!
Adiós, adiós,
mi corazón,
cuida de él, viento,
cuida de él, agua,
cuida de él, ¡Dios!.
Después de muchas noches sin verlo,
después de días sin su calor,
llegó el verano, llegó el invierno
y mi marino no regresó.
Anclada a tierra quedó mi suerte,
sin una carta, sin un rumor,
sin nadie nadie que me recuerde
que su barquito no naufragó.
Adiós, adiós
mi corazón,
adiós marino,
adiós estrella,
¡Adiós Amor!
Adiós adiós,
mi corazón,
cuida de él, viento,
cuida de él, agua,
cuida de él ¡Dios!
Pero las olas son alas finas
que nunca olvidan el buen amor,
y lo protegen, y lo encaminan,
y lo devuelven al malecón.
Con el pañuelo, aquel que un día,
llorando perlas lo despedí,
hoy lo recibo y limpia mi pena,
porque la espera, lo trajo a mí.



viernes, 21 de marzo de 2014

Todo amor es importante.

Por un amor nacido y no hecho hombre,
por una niña que feliz, vive encerrada,
por unas manos vacías de caricias
y de ilusión cargadas.

Por ese amor que nunca escuchará un redoble de campanas,

¿Dónde quedará el amor lanzado al aire?
¿Se evaporará como llegó, con un suspiro?
¿quedará olvidado en un trastero
como un mueble, sin tocar, y envejecido?
Me niego a creer que quede en nada
todo ese torrente que ha emergido
límpido, imperioso, transparente,
y tan fuerte que a las piedras levantaba.

¿Es que no merece ni un repique de campana?
¿Acaso, no merece un entierro con Honores?
Yo dispararé por ese amor catorce Salvas,
y que todo el mundo escuche ¡sí se amaban!!
y quien quiera,
que olvide aquel amor con el que su alma fue tocada.






jueves, 20 de marzo de 2014

La caja Mágica.

Amontonados en un rincón permanecían decenas de libros, de los cuáles, ni la mitad habían sido leídos. El polvo era el único visitante de aquellas historias encerradas.
Cada noche, cuando su dueña dormía, las letras se confabulaban entre sí en una escapada sin permiso y volaban hasta la alcoba donde ella dormía y, de alguna manera, penetraban en su mente. Formaban entonces frases ordenadas con sentido, lo cual provocaba en su inconsciente una cadena de sueños.

Por la mañana, al despertar, una sensación de vacío y soledad acudía a ella, tal como si fuera la ropa con la que tenía que vestirse.
Ya llegaba de nuevo aquella maldita sensación con nombre de depresión, que la estaba ahogando silenciosamente. Adoraba dormír, sólo quería ese mundo de sueño, dónde todo era posible, dónde no tenía que enfrentarse a nada; porque el mínimo contratiempo era para ella un reto.
Y así, día tras día la misma desgana, el mismo sobreesfuerzo que nunca le llevaba más que a desear de nuevo el sueño.
El timbre de la puerta sonó, se arregló el pelo con las manos tras mirarse en el espejo y acudió a abrír.
Era su amiga que venía a por uno de esos libros, uno que le prestó hace tiempo y que ahora necesitaba. Aprovechando la visita las dos se acomodaron en la salita de estar y charlaron durante un buen rato, acompañando la conversación con un café.
Una vez se hubo marchado, se dedicó a la búsqueda del libro solicitado, pensando que entre aquel montón desordenado le iba a costar trabajo encontrarlo.
Fué mirando los títulos uno a uno, dándose cuenta que muchos de ellos, ni siquiera los había leído. Eligió uno al azar y comenzó a ojearlo.
El tiempo pasó fugazmente, pues cuando quiso darse cuenta llevaba casi la mitad de libro leída, era tan apasionante aquella lectura que quedó enganchada a él. Lo dejó encima de la mesita marcando la página en la que se había interrumpido y continuó con sus quehaceres.
Pero algo dentro de ella estaba cambiando.
Tenía interés, una sensación que hacía tiempo no sentía. Sí, tenía interés en continuar metiéndose en la piel de otra persona,en otro mundo, otro escenario. Estaba logrando evadirse de su realidad irreal que la castigaba; tenía la misma sensación reconfortante que en sus sueños, pero con la diferencia de que sí estaba despierta. Y así, día tras día, continuó con la lectura de sus libros.

Son los rescatadores de mentes, tanto permiten la evasión a otros mundos como hacen despertar al mundo propio; enseñan nuevas cosas e incluso son capaces de hacernos ver que nuestra vida no es tan mala como en ocasiones creemos.
Los libros, voces calladas que solo otro silencio es capaz de darles vida, cajas mágicas llenas de sentimientos, ternura, amor, intriga, historias de a pié, enseñanzas preparadas para ser acogidas; el nutriente de la mente al alcance de la mano.

Y como leí en una ocasión:
Una casa sin libros es una casa sin alma.

Por el bien de todos.

8 a.m:
Ismael se dirigía, carpeta en mano, por la Avenida de La Rosaleda hacia el edificio de oficinas donde trabajaba. Esa mañana tenía una importante reunión para tratar un tema pendiente de resolución.
Cuando entró en la sala de conferencias ya se encontraban allí dos de los cuatro convocados,- Martín siempre llega el último- pensó y se acomodó en su sillón tras dar los buenos días.
-Señores, esperaremos cinco minutos, hoy debemos encontrar una solución factible, el tiempo se nos echa encima y necesitamos un acuerdo satisfactorio para todos.
Manuel sonreía para sus adentros, llevaba más de veinte años en aquella empresa y sabía que los acuerdos satisfactorios no siempre se repartían equitativamente.
-Buenos días y discúlpen el retraso- dijo Martín que al fin llegaba.
-Bien, ya no falta nadie, espetó Ismael, estamos los cuatro, vamos con cada una de las propuestas.
Manuel fué el primero en exponer su criterio:
Siguiendo las estadísticas de otros años, creo que debemos aguantar unos meses más con la misma plantilla. Podéis daros cuenta que no está fuera de lo común que en estas fechas las ventas caigan un diez por ciento.Nos lleva ocurriendo cinco años consecutivos y pasado ese bache se remontan a los límites esperados. Por mi parte, no veo necesarios los despidos que se propusieron la vez anterior, en todo caso, ampliar un poco más el margen de confianza. Sabemos que, aunque bajen los ingresos, no podemos hablar realmente de pérdidas.
Martín tomó la palabra a continuación. No le había gustado nada la propuesta de su compañero y eso lo delató con una mueca sarcástica de media sonrisa en su cara.
Manuel, sabes que esto no es una O.N.G, aquí se trabaja buscando beneficio -y una voz decía en su cabeza: no el del trabajador, que a ese ya se le paga religiosamente-,
Dado que llevamos cinco años de bajada en estas determinadas fechas, propongo excluír el tres por ciento de la plantilla, no será tanta la masacre y sí el ahorro económico y si hace falta suplír esas horas momentáneamente, se sacan de los restantes empleados, que a buen seguro no se negarán.
Ismael ya tenía dos puntos de vista diferentes (puntos de vista que comulgaban con la personalidad de cada uno de ellos.).
Faltas tú, Fernando, expón tu idea.
Fernando era el hijo del abodado que durante treinta años representaba aquella empresa, y había ocupado el puesto de su padre tras su jubilación.
Bien, creo que con los despidos propuestos por Ismael no arreglaremos mucho el tema, Tened en cuenta que la antigüedad de los empleados en la empresa es importante y eso va a ser otra inyección de pérdidas. Lo más conveniente es aprovechar esos meses de bajada para dar vacaciones a los trabajadores, así no bajará la productividad exigida y el balance se podrá equilibrar en cuanto a ese tema. Por otro lado, congelaremos la paga de beneficios, si no hay para uno, no hay para ninguno. Ya me encargo de buscar el método en la carpeta legal.
Barajado el tema - dijo Ismael-, creo que la propuesta más interesante es de la Fernando. Se que es un pellizco para el trabajador, pero no es una cizalla que corta, ellos seguirán con su empleo y nosotros con el ahorro.
Aprovechando esta reunión quiero daros aviso de que la flota de vehículos personales va a ser sustituída, es importante dar una buena imagen y todos van a ser cambiados por el último modelo de BMW, decidíd que color queréis para el vuestro y no tengo más que llamar a las islas Caimán para confirmarselo al Sr. Don .
Los cuatro se levantaron estrechando sus manos.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Son los besos del corazón.

En la vida te querrán muchas personas,
a muchas personas darás tu bien de amor,
pero cada amor será muy distinto
pues cada uno parte de un corazón.
Del mío, te doy mil palabras,
todas ellas te ofrecen calor,
ánimos, cuando los necesites,
apoyo sin condición,
agua fresca si la sed en ti persiste,
si tu quieres será una canción,
pero perdona, no estoy presente
mas te he presentado mi corazón.
En el que duermes,
y te sostiene,
en el que reinas
como un señor
en el que naces
con cada beso;
nadie lo sabe
mejor que yo.
 


martes, 18 de marzo de 2014

Riamos, señores.

Ríe,
riamos todos, es bueno,
ríe de un chiste, de un acto,
ríe de un gesto espontáneo,
ríete de la mala suerte,
ríe al meterte en un charco.
Riámonos de la lágrima,
esa, tonta, que emociona,
ríe de la risa del que ríe
 que risa con risa, se acopla.
Pero dentro de la risa,
distingamos,
cuánto bien que hace y cuán mal,
por eso, señores, riamos,
pero hagámoslo con seriedad.
No del que llora,
no, del que sufre,
no, del que está en soledad,
ni del ignorante,
ni del que se ríe
y por reírse de algo,
es de los demás.
Riamos, señores,
¡la risa es hermosa
con seriedad!.


Nota: debo decirlo, pues de risas estoy hablando, en estos tiempos que estamos, no concibo las risas en los gobernantes, políticos u otra forma inadaptada a la humildad y servicio para el que se han prestado , ¿les divertirá a nuestros políticos las cábalas que tantas familias hacen para subsistir? O tal vez ¿es que les divierten sus propias parodias que nadie más que ellos se creen?
¡Ríanse, señores, con seriedad!
 
 


lunes, 17 de marzo de 2014

Al Romance del Prisionero.

El Romance del Prisionero es un poema anónimo que pertenece al Romancero Viejo, ésta clase de poemas se ha transmitido oralmente desde la Edad Media hasta nuestros días. Recuerdo que fue el primer poema que aprendí de memoria en clase de lenguaje, allá por el año...,no recuerdo, tendría ocho años más o menos, no sacaré las cuentas pues, pero sí que fue, junto con el Romance de Abenamar, los que de alguna manera me incitaron y despertaron mi inquietud por la poesía. He aquí dicho Romance y mi dedicatoria.


Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
 
 
Una flecha se ha clavado
en mi pecho, con dolor,
siento el acero que rompe
y me parte el corazón.
Están mis alas quebradas,
mis ojos, ya oscuridad,
y el trino que te llevaba
nunca más escucharás.
Mas, atravieso las rejas
que oprimen tu libertad,
atravieso mi muerte,
soy ave en la eternidad
y esta avecilla que muere,
en otros trinos volverá
a cantarte primaveras
y anunciar tu libertad.
 
 
 
 
 
 

jueves, 13 de marzo de 2014

La tortilla...y yo.

 
 
Que tortilla de patatas
me va a salir ¡ay que buena!
mereceré la medalla
de estupenda cocinera.
Siete huevos en la mesa,
junto a un kilo de patatas,
pela que pela que pela,
bata que bata que bata,
y a encender la candela
que hay que freír esas papas.
Entre vuelta de rasera,
pizca de sal y un vistazo,
me ha dado una mala idea:
de vino, tomar medio vaso.
La pomme de terre ya está frita
y apartadita en un plato,
ahora le añado los huevos
y a la sartén, a cuajarlos.
Meneito que va y viene,
no ha de pegarse en el fondo,
y el otro meneo me viene
por culpa de ese tintorro.
Pero yo, sigo adelante
con mi tortilla española,
tengo invitados: mi madre
y una tía de Cazorla.
¡Toma sartén! vaya impulso...
¡va hacia arriba la tortilla!
¡da dos vueltas de campana!
y en el techo termina.
Cae una lluvia de patatas
y de huevo en la cocina,
que arrebata la medalla
que yo tanto merecía.
Nunca seré una Arguiñana,
y al tener mala bebida,
me hecho adicta a la Fanta
por el trauma de ese día.
Ya lo decía mi abuela:
cuando hagas la tortilla
dale la vuelta con plato
y verás que maravilla...
tranquila, sin arrebato.
Y por mi culpa culpita
por valentona y esponja,
el menú de la comida
lo cambié por pan y cosa.

n. de la a.
Especifico que "cosa" es lo que se quiera poner dentro del pan: queso, chorizo, jamón, atún..., lo que venga bien y al pan todo le va bien jejeje.
Gracias por leer esta broma.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


miércoles, 12 de marzo de 2014

Un Hada en Primavera.

 
Ahora que llega la primavera,
de princesita me quiero vestir,
tres flores blancas serán mi diadema,
dos margaritas y un alhelí.
Será mi vestido muy largo y hermoso,
de gasas y tules, como el mes de abril,
bordado de espigas, también de madroños,
de verde manzana, de menta y anís.
Pero mis piecitos andarán descalzos,
las hadas del bosque caminan así
para no hacer ruido, ni romper el canto
de los mil gorriones que reinan allí.
Y una vez vestida, toda de princesa,
un cisne me espera, por llevarme a ti,
y allí cobijados, en sus tibias alas,
quiero darte el beso que te prometí.
 
 


martes, 11 de marzo de 2014

Cara y Cruz.

El amor, es moneda de dos caras,
que gira entre las manos de cualquiera,
y da vueltas en el aire, nunca cesa,
hasta el lance en que se muestra extraña apuesta.
Él indica ese momento, esa refrenda,
esa osadía de valientes que se atreven
a revelar su cara o cruz sobre la mesa,
y abren la mano sin temor a cualquier suerte.
Ella en su mano, la medalla sostenía,
y apostó por el amor, como cualquiera,
pidió cara, y fue tanta su osadía,
que la cruz, presentó aquella moneda.

 

jueves, 6 de marzo de 2014

Amor inhumano.

 
Fue una tarde en la dehesa
que un toro de abrigo negro,
con dos espadas aviesas
tan blancas como el armiño,
que me hizo pensar en lo puro
que llega a ser el cariño.
Entre la piedra y la jara,
entre dos luces del día,
aquel torito trotaba
con la sangre encendida.
El aire no respiraba,
la yerba, ni se movía,
y a lo alto de una rama
avecillas acudían.
¡Qué fuerza viva, qué sangre!
¡qué torrente de energía!
¡qué feroz silueta negra!
¡y qué empuje en la embestida!
Aquellos trescientos kilos
eran todos corazón...,
quizás piensen lo mismo
con la imagen que vi yo:
Un rebaño se cruzaba
con el que iba su pastor
y un perro fiel guardaba
las torundas de algodón.
El toro las vio a lo lejos,
vio esa nube unificada
que rodaba por el suelo
musicalmente lanada,
y un zorro, dientes de acero,
entre la jara acechaba
a un corderito pequeño
que del corro se apartaba.
Surgió el guardián trotando,
esfinge negra y alada,
mugía, estaba gritando,
y a la ajena muerte espantaba.
Cuando ocurren estas cosas
en el reino animal,
ajenos al raciocinio
a éticas y moral,
o a leyes que les enseñen
donde está el bien y el mal,
vengo a pensar, que es cariño,
que eso es amor natural,
que la maldad, en esos seres,
no es como en la humanidad.
 
 
 
 
 
 
 
 


miércoles, 5 de marzo de 2014

Nana.

 
Que no llore este niño
que está en la cuna,
son sus dedos diez flores
con luz de Luna.
A su sueño lo velan
tres angelitos
y una nana le cantan
los pajaritos.
Duerme niño, mi rosa
de Alejandría,
que tu madre te espera
al llegar el día.