jueves, 30 de abril de 2015

El Pingüino Emperador.

Como ya ha entrado un nuevo día, son las doce y nueve minutos en el momento en que comienzo a escribir, debo hablar en pasado, bien, pues ayer, sobre el mediodía, estuve viendo un programa de la 2, un documental, y los protagonistas eran los pingüinos Emperador. Me gustó tanto que esta entrada va a ser en referencia a ellos.
Comienza el reportaje en una gran caminata por en medio del desierto azul de la Antártida. En grupo recorren exageradas distancias, sin más referencia para el lugar de encuentro que el instinto que conservan en la memoria. Un pingüino anciano hace de guía, todos los demás lo siguen.
El motivo de ese éxodo no es otro que el apareamiento. Las hembras esperan impacientes la llegada de los machos, tienen un tiempo determinado para que el huevo sea fecundado. Ellos llegan, comienzan a emitir sonidos buscando pareja, generalmente no se emparejan con la misma hembra, pero el protagonista de este reportaje busca a la que en otra temporada fue suya, Ella lo rechaza, la vez anterior él no consiguió sacar adelante a su polluelo. Y sale una imagen conmovedora, porque parece que él se siente culpable, lo sabe, y hasta parece lamentarse por ello.
En estos animales es muy curioso como se desarrolla el periodo de incubación del huevo.
El insiste, son unas imágenes realmente tiernas, ella al final lo acepta y es fecundada.
A continuación expulsa el huevo y con sumo cuidado y un tanto de malabarismo se lo pasa al macho, éste lo recoge encima de sus patas y, tras varios intentes fallidos, consigue introducirlo en una bolsa que tiene debajo de sus plumas donde permanecerá dos meses bajo su calor y protección.
Las hembras se marchan, exhaustas, al mar. Quedan agotadas y necesitan alimento, para ellas y para sus crías, que, meses después encontrarán en el mismo lugar donde quedaron con los padres.
Algunas nos regresarán y sus polluelos morirán de hambre, las focas son su enemigo natural.
Los machos queda agrupados bajo el frío polar y sus tormentas de viento, no se alimentarán en todo ese tiempo, comen nieve y forman un inmenso grupo para darse calor, todos de espaldas, unos a otros. Caminan con todo el cuidado sobre el resbaladizo hielo, evitando que el huevo caiga y se rompa, o lo pierdan. Rotan de cuando en cuando en ese grupo, de manera que los que quedan en la parte de afuera puedan ocupar también el lugar más caliente del centro. Eso me pareció un extraordinario ejemplo y lección de compañerismo y solidaridad.
El huevo eclosiona, sale el polluelo, tiene hambre y es alimentado por el padre que conserva una especie de papilla que no digiere, la guarda para ese momento, la regurgita y alimenta al recién nacido que precisa alimento para recuperar fuerzas. Así hasta que vuelven las madres y con su lenguaje de sonidos encuentran y reconocen a sus hijos.
Es realmente un espectáculo de belleza, cuidado, fuerza, instinto y amor, todo junto bajo el extremo frío polar.
Dejo vídeo, es de los más cortitos que he encontrado, pero vale la pena detenerse en uno más largo para ver toda la belleza de los pingüinos Emperador.

lunes, 27 de abril de 2015

La posada de Constanza

Doña Constanza Lerma, mujer seria, apática en sonrisa, gobernaba un hospedaje en el cual hacían noche caballeros de pelo largo y otros tantos de medio pelo; en común tenían aquellos entretener el estómago y darle mejor noche al sueño. He aquí que una tarde, pasada la novena del meridiano, alcánzose a llegar a aquella casa de comidas y pernoctancia un diplomático de la castaña, a decir, Pelayo Castañeda.
Al entrar repasó el comedor de arriba abajo, todos sus ojos fueron faltas:
Las sogas que hacían de las sillas asiento, despeinadas; coja, la mesa, la chimenea no era sino un infierno venido a menos, dos espadas que, cruzadas, estaban sujetas a la pared sobre un escudo de armas pareciéronle de queso que habiendo luchado contra ratones hubieron perdido la afrenta, revelábanlo tanta muesca en las hojas.
Olor a vino picado, a manteca agria... y toda la mirada se le iba por la boca, nombrándolo a voz alta, más la duda, de si aquella posada estaba a la altura de tan noble esqueleto. Apuntó además, que figura como la suya no hacía sino darle categoría a la estancia por lo cual debiera ser él el acreedor de la cuenta a convenir.
Constanza, con la sonrisa abreviada, acercóse a la boca faltona y acertó a decirle que todos los signos acusados por s.m. no eran sino la solera de aquella casa, su historia viva, la que, por hacerla suya esa noche, tendría la gentileza de no añadir ni un maravedí más a la cuenta.
-Las espadas bien que lucharon y no contra ratones, más bien contra armaduras y hasta con el más temido morisco aún por superar, he aquí que los trozos de metal que no se acusan fueren fundidos, tal era la fuerza de la mano que la empuñaba como el convencimiento al levantarla de la mano de mi tío abuelo.
 Las sogas despeinadas de las sillas no son sino la comparación exacta, puesta en cuerda, del estremecimiento de la piel cuando ésta es obsequiada con una caricia, o la alma mesma con bellas palabras, hecho que se ha presentado aquí, en mis sillas, muestra de los grandes que tanto orgullo han traído como llevado al marchar.
 Coja la mesa?, qué decís caballero, es una mesa a dos alturas. Manteca agria no la hay mejor que aquí, porque es hecha a posta, fórmula secreta que no ha de salir más que puesta en paladar porque no la roben los cocineros de la corte.
Vino picado no, mi señor, decíd más bien que narices engañosas, el desta casa es vino macerado con finas yerbas, vino que invita al más sugerente sueño en el que, bellas damas, según tengo constancia por un clérigo y bien sabéis que no mienten sopena de excomunión, bajan en sueños con dulces uvas que contra restan el sabor un tanto amargo quizá para quien no está acostumbrado a éstas nuevas mieles.
Así pues, si decide v.m. hacer noche en mi noble casa, sabed, que me habéis hecho entrar en razón, gracias he de daros, y que a partir del mesmo momento en que vuestro nombre figure en la hoja, lo acompañará un incremento en dineros y tendréis el honor de ser el primero en ponerlo por lo que quedará en años ha, tan distinguido apellido, como antecesor de tanto bien que nunca, por modestia, tuve a nombrar.
Tomad alojamiento sin más demora, pero antes, una muestra más para vuestro convencimiento del buen trato y bondad desta casa suya, acompañadme al patio -es arrastrado tomado por la manga- ved, señor, ved la planta que os muestro -una planta de hojas redondas y frondosas- véis tamaña circunferencia, no véis en ella un obispo harto de sopa, pues sabed que si a una planta que ni pide ni da, ni siente ni padece es tratada así, ¡qué ha de ser con tan noble caballero!

sábado, 25 de abril de 2015

El reloj de arena


Vivo en un reloj de arena, soy un grano entre un millón pero sé dónde estoy. Al principio estaba abajo, miraba hacia arriba y decía "Uh, de aquí no hay quien salga" Lo comentaba con los otros granos de arena y algunos me decían: No te esfuerces, ¿tú sabes todo lo que hay encima oprimiendo la salida? En cambio, otros decían que no hay que desesperar, que el tiempo fluye y que generalmente nada es estable, todo cambia.
Así andaba yo, entre la resignación, la aceptación y la esperanza y mientras tanto nada sucedía excepto que el tiempo iba pasando.
Un día cualquiera ¡albricias! ¡estaba arriba! El reloj dio la media vuelta y el tiempo nos puso en la cima, a todos, a los crédulos y a los incrédulos, no se detuvo en elegir a unos u otros, y qué feliz estaba yo en aquel momento; los que quedaron allá abajo con esa vuelta, pataleaban, lloraban porque habían perdido su posición y lo que consideraban suyo. Tenían dos opciones: adaptarse a lo nuevo o lamentarse y sentirse los más desgraciados.
Volvió nuevamente el tiempo con sus giros y volví a quedar abajo, pero ahora sé que es pasajero y ya no pregunto porque ya sé que todo viene y va, porque sé que no todo se elige y que el tiempo lleva y trae, da y quita, y que cada uno, con eso, tiene que hacer el mejor uso que corresponda en cada momento.
Y fin.

domingo, 12 de abril de 2015

Día de viento

El viento en esta tarde agita los árboles sin miramiento, lo mismo lo hace con el robusto pino que aguanta con firmeza que con el tierno naranjo que se doblega a su merced. Las palmeras de tronco largo y espigado parecen bailar, quizá es la manera que tienen sus ramas de echar a volar, creo que es su manera de imitar el vuelo observado de tantas aves que han visto pasar.
Entre todo, existe calma, es uno de esos días grises que no invitan al movimiento: el parque está vacío, en las terrazas de los bares no hay gente, los novietes quinceañeros, posiblemente, se habrán recogido en el portal de algún edificio al calorcito de sus palabras. Es domingo además, por lo que la mayoría podemos permitirnos quedarnos simplemente sin hacer nada. Sin hacer nada...y te pones a ver las noticias y te enteras que han destruido un gran legado de la historia antigua, y no haces nada...qué puedes hacer por más indignación que te entre. Y ves el anuncio de un niño que pasa hambre y le miden el bracito...y no haces nada, y te pones a pensar cosas de tu vida que han ido quedándose atrás y nunca más volverán...y no haces nada; es entonces que quisieras salír de ti,  por una vez ser tú el viento que empuja,  y te pones a pensar qué ha pasado para llegar a convertirte en árbol, tal vez lo sabes, pero, como ya es tarde, te dejas llevar... y no haces nada.

viernes, 10 de abril de 2015

La deXpedida

Yo soy muy de mi casa. Quiero decir con ello que sí, que acudo a bodas, bautizos y comuniones pero lo que son las fiestas, pues muy festera no soy. De vez en cuando hago en mi casa alguna reunión de tupperbare de toda la vida, acuden mis amigas y pasamos la tarde, pero quiere la cosa que mi hija una semana antes de su boda me invitara a su despedida de soltera. Por supuesto me negué en redondo, a ver qué hago yo entre la juventud, nada, y así se lo dije por activa y por pasiva pero la niña erre que erre me estuvo dando la lata cuatro días, que si tú te vienes, que si te lo vas a pasar muy bien, que si te vas a reír mucho...total, que por darle el gusto a la criatura y por no oir más aquel cencerro le dije que sí. Que me iba.
Me puse el mejor traje de chaqueta que tengo, uno de Cristian Dior gris perla, con una blusa blanca de organdí, mi bolso de Cacharel y unos pendientes de...no eran buenos porque cuando me los quité tenía el lóbulo de la oreja verde, pero es que si me pongo los buenos y los pierdo o me los roban qué, me puse los de alambre que eran muy finos y elegantes.
Estuvimos cenando en un restaurante muy bonito, vinieron todas las amigas de mi chica, yo era la única madre a excepción de los demás comensales que había allí aquella noche que, año arriba año abajo, rondaban mi edad. Un hombre de la mesa de enfrente dice mi hija que me guiñaba el ojo, así que me cambié de silla dándole la espalda. Después, al salír, me fijé en él y lo que le pasaba al pobre era que tenía un tic nervioso.
Ya que estamos en la puerta deciden las niñas ir a un sitio de fiesta, yo dije que me iba a casa y las locas aquellas me llevaron casi en volandas al coche, que para casa nada, dicen ellas, que hay que continuar la noche. Al subir de aquella manera tan atropellada al coche me enganché las medias con el tacón, y se me hizo una carrera. Ya no iba yo a gusto.
Pero a ellas lo mismo les daba mi opinión, arrancaron y tomamos camino unas detrás de otras al quinto pino, estuvimos casi media hora para llegar al sitio aquel. Entramos al local, no estaba muy iluminado que digamos, pero se veía bien, supongo que las discotecas de ahora son así. Habían mesas con sillas y en el centro una especie de escenario con dos pasarelas a los lados que llegaban hasta las mismas mesas.
Nos acomodamos, pedimos unos refrescos, bueno, cada una lo que quiso, y al rato de estar allí, diréis qué pasó, pues que sale un chico vestido del Zorro. Llevaba una capa negra y un antifaz, yo pensé que iba a hacer magia, pero qué va, já, magia...se pone a bailar el gachí, y a darse estirones de la ropa. Primero se quitó los guantes, después va y se arranca la camisa, que digo yo que aquello iría con velcro porque si no, no gana para ropa. Yo me estaba mosqueando, le daba a mi hija, que la tenía al lado, golpes con el codo - nena ésto qué es...-  calla mamá ya verás como te ríes. Cómo te ríes....gracia la que me hace cuando veo que se da un estirón de los pantalones y se queda en paños menores.
Qué poca vergüenza, decía yo, y aquellas no paraban de reírse, pero éste descaro qué es...preguntaba,  y se hacían las locas. Pero no contento con eso, baja de la pista aquella y se acerca a mi hija, mira, yo que lo veo con aquella capa, que se acerca a mi hija y se la lleva del brazo a la pista....salí corriendo detrás de él con mi Cacharel en la mano, la media rota ya me daba igual, y me faltó Cristian Dior para darle con el bolso. Lo lisié, la verdad es que lo lisié, ya se sabe que a las madres los bolsos se los carga el diablo pero es que aquel tuvo mucha cara dura, no conforme con quedarse delante de nosotras como su madre lo trajo al mundo que va y se lleva a mi hija estando a una semana de casarse... luego vinieron los municipales. Pero a mi, la verdad, me dio lo mismo. Para postre después me entero que el Zorro despeluchado era el hijo de mi amiga Marga, el que trabaja llevando ambulancias. No se lo dije a su madre claro, pero estuve en un tris cuando en una de la reuniones del tuper me dice que si mis hijos me piden que les arregle los pantalones con velcro.
 

sábado, 4 de abril de 2015

Como antes

Ahora no puedo hablarte,
deja que pase en mi vida
el tormento de olvidarte.
 
Deja que corran las olas,
que arrastre la espuma amor
y soledad, que te añoran.
 
Después que todo se olvide,
limpia la playa de amor,
entonces, si me lo pides,
quiero volver a tu voz,
quiero volver a mirarte
como te miraba yo,
antes de tu alma ser parte
y tú de mi corazón.
 
 


domingo, 22 de marzo de 2015

Mi lectura de una elección

Andábamos de turismo una prima mía y yo por aquella ciudad de la que no diré el nombre, no porque hayamos hecho algo malo, sino porque por el acontecimiento puede ser cualesquiera a día de hoy.
Vimos a la gente dirigirse en tropel en una dirección, nos sumamos a ella, no tanto por propia voluntad como por los empujones que íbamos recibiendo en ese sentido, y al final, por pura curiosidad. Era a una plaza.
Cinco autocares aparcados añadían importancia al evento, doscientas cincuenta almas que en total bajaron de ellos añadían masa, y la música, que sonaba a través de los altavoces añadía velocidad a su conjunto.
En la plaza había un escenario y en su centro un atril. Al fondo y a ambos lados de éste, altavoces y, pendiendo de una cuerda banderitas que representaban unos colores. Delante de la plataforma habían sillas que fueron ocupadas rápidamente.
Nosotras buscamos posición detrás de ellas, en pie, allí esperamos que aquel evento diera comienzo.
No tardó mucho en aparecer una persona, recibida entre aplausos, en aquel escenario.
Asentía con la cabeza a modo de agradecimiento y saludaba con ambas manos al público. Comenzó su charla. Al principio fue relajada, de cuando en cuando era interrumpida por aplausos espontáneos, más adelante comenzó a cambiar su tono de voz, más parecía entonces llorar que orar.
Los decibelios que emitía su garganta se incrementaban, sus gestos al compás, y aquel discurso fue tomando, poco a poco, tintes trágicos, a mi se me embozaron los oídos llegado al punto de que ya nos distinguía lo que hablaba, lo que prometía, lo que ansiaba, y tuve que preguntarle a mi prima. Me dijo que pedía el voto.
Yo me pregunté entonces que si una vez el voto a su nombre, si una vez el cetro en su mano, seguiría poniéndole el mismo sentimiento a su hora de actuar, de hacer o deshacer, de ejecutar las funciones para las que había sido elegida; es que luego de pasado el hambre no se acuerdan del cocinero, del pescador, del ganadero, del albañil, del médico que les cura la indigestión, del agricultor...
Nos marchamos mi prima y yo dejando atrás la fiesta, hasta que, como por capricho, nos encontramos no muy lejos de allí otra plaza con la misma plataforma, bullicio de gente, oratorias, lo único que cambiaba era el color de las banderitas, y que al hablar el ponente, no lo hacía sino en tono allegro.
He aquí las variantes que hay dentro de la política, cuando lo que necesita esa voz es conocimiento de causa,  honestidad, sentido común y no tristeza ni alegría sino seriedad.
Decir he, que pasados los discursos de ambos eventos fueron ofrecidos montaditos y refrescos, será por aquello de que contentar el oído a la par que el estómago funciona para ganarse la mano de obra.
Evidentemente todos se presentan en camisa, no desnudos.


domingo, 15 de marzo de 2015

El constante movimiento de la naturaleza

 Es curioso, a veces hay que acelerar la imágenes para poder observar su movimiento,
otras, en cambio, ralentizarlas para poder apreciarlo. La naturaleza tiene un orden establecido increíble.


sábado, 14 de marzo de 2015

De vagones y locomotoras ( Cuento infantil)



Una locomotora quedó aparcada, junto con tres vagones, en la cochera en dónde descansan los viejos trenes cansados de caminar. Allí se miraban unos a otros comparando sus estados: alguno estaba oxidado, otro tenía abolladuras que para él eran cicatrices, también había uno cuyos cristales de las ventanillas habían perdido el brillo y la transparencia por el paso del tiempo, pero todos ellos sabían mucho de caminos y de gente, de idas y venidas, de encuentros y despedidas, por algo eran trenes. Ahora habían quedado como exposición en un museo ferroviario.
Niños y mayores los visitaban en su descanso, generalmente eran los domingos el día de mayor afluencia. La locomotora, así como los vagones, observaban al mismo tiempo a la gente, los escuchaban hablar, oían lo entendidos que eran algunos y les gustaba que los tocaran, que entraran en su interior y se sentaran en sus asientos, les gustaba el contacto con la gente, siempre había sido así. Pero entre máquina y vagones había uno que era de mercancías; aquel era muy serio, no sabía del contacto humano, toda su vida se la pasó transportando materiales. La gente le molestaba, no soportaba el ruido de los niños que se paraban delante de él mirándolo de arriba abajo e imitando el sonido de una bocina -¡ puuu... puuu!.- exclamaban mientras hacían un gesto con el brazo como tirando de algo.
-Míralos, qué ruidosos, qué llorones, por no decir lo pequeños que son, que no levantan ni un palmo del suelo- Para él los domingos era el peor día de la semana.
Cierto día hubo una reunión en el ayuntamiento del pueblo, el alcalde, junto con varios concejales y  un grupo de vecinos que se hacían llamar "Amigos de los trenes"  llegaron al acuerdo de poner en marcha un proyecto especialmente bonito para aquellas máquinas que descansaban en el aburrimiento.
Dado que el antiguo trazado por el que concurrían las vías aún estaba bajo las hierbas salvajes que habían ido creciendo, aprovechando aquel abandono, se acordó de recuperar el circuito hasta donde fuera posible y poner en marcha lo que iban a llamar "Un paseo por el recuerdo".
Se pusieron todos manos a la obra, limpiaron las vías, arreglaron los tramos en los que había algún desperfecto y trazaron un nuevo camino de vuelta al lugar desde donde estaba previsto que partiera el tren. El recorrido final quedaría en una distancia que al paso de la vieja locomotora supondría una hora, un paseíto estupendo para no cansarse.
Ellos se asustaron cuando comenzaron a moverlos y a meterse en su interior para observarlos detenidamente, para arreglarlos y ponerlos más guapos. Qué nervios, qué incertidumbre, pensaban que los iban a mandar a la chatarra, pero poco a poco empezaron a coger confianza, sobre todo cuando la locomotora, que era muy lista, se dio cuenta de que si fueran a desmontarlos no llevarían el cuidado que les demostraban, a ella misma sin, ir más lejos, esa misma mañana le habían limpiado la caldera y revisado los frenos, los vagones también lo apreciaron puesto que a uno le habían forrado los asientos con terciopelo rojo y a otro le habían pulido los cristales dejándoselos brillantes, aquello prometía algo bueno.
Cuando estuvieron perfectas las vías, fueron depositados uno a uno sobre ellas en un orden establecido: primero iba la locomotora y enganchada a ella el vagón de los cristales, a continuación el de los asientos rojos y por último y cerrando el convoy, el mercancías, es decir, el serio.
El día de la inauguración fue toda una fiesta, tiraron cohetes, acudió la banda municipal regalándoles una alegre sinfonía, el sol se sumó al evento y como no podía ser de otra manera acudieron mayores y niños. ¡Qué majestuoso se veía aquel tren envuelto en una nubecita de vapor! respiraba alegría por los cuatro costados. La gente comenzó a subir y, curiosamente, todos los niños querían ir en el descapotable que, para poder sentarse, fue habilitado con un banco corrido en forma de U.
-¡Ya vienen!- decía él cuando vio que se le acercaban aquellos de un palmo de altura, -no había otro vagón, no, -refunfuñaba-
El trayecto fue delicioso para todos, cruzaron un valle en el que en ambos lados podían verse caballos pastando sobre la hierba y a lo lejos se divisaba la arboleda, estaban los árboles tan juntos que parecía una muralla verde; después les tocó subir una cuesta empinada en la que al bajar la cima, aparecía el mar delante de los ojos. En aquel momento el sol hacía que sobre la superficie azul del agua parecieran haber mariposas revoloteando en brillos, eso dijo una mamá, o palomitas de maíz flotando, así le pareció a un niño. Un poco más adelante el giro, y vuelta a la estación.
 Cuando el tren se detuvo todo fueron aplausos y el vagón de mercancías, por primera vez en su vida ¡sonrió! luego dijo en voz baja: la próxima vez que salgamos de paseo me pido todos los niños. La locomotora lo escuchó y soltó un alegre silbido.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.




viernes, 13 de marzo de 2015

La distancia, compañera.

Entre tu boca y mi boca
hay un suspiro latiendo,
hay una párvula luna
 hay un silencio.
Hay una historia antigua
de un amor nuevo,
un olvido olvidado;
siempre recuerdo.
Un posible te quiero,
 un nunca cierto,
un deseado encuentro
siempre con miedo.
Por eso es que la distancia
nos va robando los sueños
y se lleva los suspiros
que rondan nuestros alientos;
para que este amor descanse
en el cielo de los buenos.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Sintomatología

Este chico tiene algo, María, ¿no te has dado cuenta de lo distraído que anda últimamente? Le preguntas algo y te contesta a los cinco minutos, y encima con un sí o un no, no creas que gasta mucho en palabras..., las notas del instituto han caído en picado y lo mismo se cierra como una ostra que se parte la camisa como Camarón. Debemos hacerle un seguimiento cauteloso, que estoy más mosqueado que un pavo en Nochebuena.
Tienes razón Arturo, yo no quise decirte nada precisamente por no preocuparte, pero también me he dado cuenta de su comportamiento. Mira, el otro día alguien lo llamó por teléfono, después de estar casi veinte minutos de cháchara, pero tan bajito que no se le entendía ni jota, se fue a la calle; tardó hora y media en volver y traía unos ojos..., cándidos, Arturo, cándidos...y no quiso ni cenar.
¿Y si anda metido en algo malo? con tantas cosas que se ven y se oyen...mira, vamos a llevarlo al médico para que le haga un reconocimiento de descarte. Así por lo menos nos quedamos más tranquilos.
El médico de toda la vida le preguntó qué le ocurría y el muchacho, con toda la sinceridad del mundo le dijo que nada, - Don José, los que necesitan tratamiento son mis padres, se pasan el día espiándome, creen que no me doy cuenta pero hasta les han crecido las orejas de tanto afinar el oído y pegarlo a la puerta de mi cuarto.
-Bueno chaval, lo que pasa no es otra cosa que se preocupan por ti, me han dicho que tus notas han bajado y en fin, sabes que hay sustancias con las que no se debe jugar...
Bueno, ya lo que me faltaba, que piensen que soy un porreta...pero sabe usted, me resulta divertido que éste misterio se descubra a través suya. Puede dar con la clave de mi comportamiento sin necesidad de analítica ni de la máquina de la verdad, va a ser mucho más fácil, hágame caso, coja el fonendoscopio y cuando le avise me ausculta.
El médico hizo acopio del artilugio, David se levantó la camiseta y tras pronunciar el nombre de Jesica le dijo, proceda doc.
El diagnóstico fue muy claro:
Ay, el niño, éste niño lo que está es ¡enamorado!

lunes, 9 de marzo de 2015

Equilibrista


Me sobra amistad con la soledad,
me sobran lugares para recordarte,
me sobran las calles de ésta ciudad
e intentos fallidos de huir a buscarte.

Me sobran estrellas en la habitación
en donde los sueños tienden a elevarse,
me sobran ideas e imaginación,
caprichos y miedos, me sobra equipaje.

En cambio me falta un golpe de amor,
un toque de suerte, un rayo de luz,
me falta la onda que emite tu voz.
¿Dónde el equilibrio, si me faltas tú?

El ánima de lo inanimado

Se han llevado mi sillón, mis libros y mi chaqueta, mi sombrero de ala ancha y mi escopeta; también han escarbado en mis recuerdos: mis cartas malheridas que pasaron la guerra, mis gafas de miope y mis poemas. Ah, que más da, si ya no estoy presente, si allá donde he ido no necesito maleta -dirán- y se irán con todo ello sin saber que el sillón tiene mi forma, mis huellas la escopeta, detrás del cristal aún se refleja mi pupila y mi sombrero es salvaguarda de mi mente tan inquieta. Pero yo ya no estoy, polvo al polvo, a la tierra, tierra; aunque mis cosas, tal vez mis cosas sí me recuerden, a su manera.

Primavera

La madre Naturaleza tiene unos hijos muy traviesos, nunca andan quietos y cuando no los siente aún es peor, ya que alguna de las suyas se está cociendo. Lo mismo se entretienen en inflar nubes para luego explotarlas que en desmenuzar algodones y ponerlo todo perdido; otras veces prenden la mecha de algún volcán o taconean hasta hacer temblar la tierra.
-¿Qué habéis hecho ahora? -pregunta la madre, ya entrado el mes de mayo-
-Nada...nada..., sólo...- dicen entre risas- ...que se nos han volcado unos cántaros de flores sobre los campos.


jueves, 5 de marzo de 2015

Enigma

¿Qué hay detrás de las estrellas,
y bajo las olas del mar?
Si un alma abandona la tierra,
¿en qué se irá a reencarnar?
¿Qué hay detrás de una mirada?
¿Y dentro de un corazón?
¿Quién te quiso, que enamorada,
en mi hace continuo su amor?

 


jueves, 26 de febrero de 2015

A Laura

Ni la perla más fina
tiene niña tu piel,
ni la Luna más clara
hace sombra a tu ser.
De mi vida eres toda
la alegría y la miel,
la frescura, el aroma,
de mi lienzo el pincel.
No hay color sin tus ojos,
con tu boca no hay sed,
la extensión de mis manos
fuiste, vida, al nacer.
Sólo pido que un ángel,
a mi niña mujer,
cuide siempre y la vele,
más que flor es Laurel.

A mi hija Laura, con todo mi amor.

viernes, 20 de febrero de 2015

Qué forma tiene el cariño

Que mengüe la luna entera,
que luchen rosas y nardos,
que se duerma la primavera
y no despierte a los campos.
Que mis manos se hagan de bronce
para impedir mis abrazos,
que la tierra pierda su orbe
y el cielo todo su encanto.

No importa.

Si no te puedo escribir,
te canto.
Si no te puedo abrazar,
te beso.
Si no te puedo besar,
te miro.
Siempre hay una manera
de demostrar el cariño.

lunes, 16 de febrero de 2015

 
Magnífica interpretación y entregada dirección.
Bravo!

domingo, 15 de febrero de 2015

miércoles, 4 de febrero de 2015

Canción de Invierno

La nieve se expande a su libre albedrío
las flores descansan serenas y en paz,
desnudos árboles contemplan el río
y hasta la montaña parece soñar.
 
El cielo camina buscando estaciones,
un rayo de Luna se hunde en el mar,
y es que en el invierno no hay declaraciones,
ellas necesitan voz primaveral.
 
Surgirán de nuevo, regalando abrazos,
cantares del agua por su caminar
y entre los parajes más insospechados
águilas y ciervos se enamorarán.
 
Ahora, en invierno, todo está dormido
para coger fuerzas en su despertar.
No dudes que te amo si no te lo digo,
pues la primavera, me manda esperar.
 
 
 
 
 
 
 
Ahor

lunes, 2 de febrero de 2015

Ámame (una inspiración de esas que me dan)

Si no nos amamos en ésta tierra,
será en la eternidad.

No me digas eso, por caridad,
que la eternidad es muy grande
y tal vez no nos vamos a encontrar.
Ámame en ésta tierra,
ámame junto al mar,
que sea bajo las estrellas
no en su inmensidad.
Ámame con dulzura,
ámame con propiedad,
que quizás, en otra vida,
no nos volveremos a hallar.

Que quizás, en otra vida,
tú seas piedra y yo cristal.




Sé siempre tú.

Tú, sé como eres, no cambies,
si de emoción llenas la Luna
si de cristal pintas el mar,
si tus besos son el magma
que fusionan un te quiero,
nada has de cambiar.

Si el estrecho cabo del amor
te atreves a doblar,
dóblalo en los brazos
de quien sepa amarte de verdad.

No aprecies tanto el tiempo,
ni las manecillas del reloj,
ellos no saben lo que son los sentimientos,
no tienen corazón.

Tu no cambies la virtud que te ha otorgado
quien nos decide al llegar,
el mundo tirita de frío,
no es natural.

Tu sigue cantándole al río
o sonriéndole al mar,
tú sé fiel a tu reflejo
y siempre te encontrarás.


Me pregunto, y me cabrea mucho, que por qué es tan fácil la violencia y tan difícil decir te quiero ¿a qué tenemos más miedo?
 ¿Decimos locos a los que son malos porque nunca hemos visto a locos haciendo cosas buenas? ¿Y porque a los que hacen cosas buenas les decimos tontos? No estoy de acuerdo con eso, como tampoco lo estoy con que cada uno tiene lo que se merece.

miércoles, 28 de enero de 2015

Castril de la Peña (Granada)

Castril de la Peña (Granada)
Un pastor con su rebaño en el llamado, según la leyenda que figuraba en un cartel, Paseo de la voz Dormida.
Río Castril



Castril visto desde el castillo, antigua fortaleza de la época almohade.


martes, 27 de enero de 2015

Amor blanco

El amor se presentó
 en una de sus mil formas,
pudo ser en una flor,
 en el giro de una alondra,
en el carisma del mar
 o en la hierba, presta a alfombra;
en esas cosas, en fin,
 que al corazón le dan forma.
Mas no fue en ninguna de ellas,
 aunque todas las evocan,
fue entre versos que surgió
 zureando esa paloma.
Desplegó sus alas blancas
 recogiéndonos debajo
para hacer nido en sus plumas,
 invitándonos a abrazos.
Nunca tocamos la Luna,
 las palomas vuelan bajo,
fue un amor, que se sintió;
 fue un amor inmaculado.
Y regresó ella, después,
 a su cielo puro y ancho,
y un recuerdo nos dejó,
 blanco y dulce, limpio y claro,
porque blancas son las alas
 que sostienen los abrazos
porque blancos son los versos
 del poeta que he amado.




lunes, 19 de enero de 2015

El último homoliteratus

De los casos raros que puede haber y que los hay quiero destacar a un personajillo que se puede pensar que está fuera de la onda actual, pero no, lo que le ocurre no es otra cosa que ajustarse literalmente al sentido de las palabras. Así le va, es cierto, pero es que ya, desde su inscripción en el registro civil le vino dado, más franco y auténtico dudo que lo haya. Comienzo a relatar.

Justo Ver Dadero era un tipo, como he dicho, literal en toda la expresión de la palabra. Su último negocio fue una peluquería, y lo que empezó con ilusión y buen pie terminó cerrándose a los seis meses. Él asegura que la gente no está adaptada al sentido propio y exacto de la palabra y eso es, ni más ni menos, el culpable de su fracaso. Cuando alguna de sus clientas le pedía que le cortara el pelo escalonado Justo lo hacía al dedillo, para eso se subía en un escalón. Desde allí sólo veía la coronilla de la mujer, estamos de acuerdo, pero por allí empezaba a cortar siendo fiel a la demanda de la señora. Dice que algunas se fueron sin necesidad de volver a usar el peine y encima ¡enfadadas! ¿pero entonces para qué lo piden? se preguntaba.
La manicura francesa, que también la hacía, le era harto difícil pero no se amedrentaba. La noche antes de la cita se la pasaba con el diccionario francés/español y al día siguiente era capaz de contarle en francés todos los chismes habidos y por haber a la clienta mientras le pintaba las uñas.
La cera le daba un poco de escalofríos, pero el cliente, lo que pida, y si quería cera toma cera, para ello la pelu se convertía en un altar, todo lleno de cirios, velas y velones.
Una cosa que le gustaba era el láser, pumba pumba...la música la ponía por su cuenta, cortesía de la casa, decía.
Ingles brasileñas...uh, ahí si que se le iba un pastón. Sí, porque entonces tenía que traerse para acá al primo de Inglaterra y a una amiga de Brasil con lo caros que están los aviones. En fin, que éste ha sido, que se sepa, el negocio menos rentable de la historia.
Ahora afirma, dentro de su línea, que es criado, y no miente, ha vuelto a la protección de sus padres.
Yo digo que de siempre al pan pan y al vino vino, y que tantas palabras nuevas sólo sirven para liarnos, dí que sí Justo.



sábado, 10 de enero de 2015

Para olvidarte

Para olvidarte
he tenido que buscar una estrategia,
sólo tengo que pensar: no eres humano,
eres un sueño, la luz entera de una estrella,
un alma buena, un corazón que me ha rozado.
Para olvidarte
he de invocar a mi memoria
y sustraerle las palabras que me diste,
las caricias que en el viento propagaste
y llegaron tan profundas a vestirme.
Para olvidarte
no debo imaginar que eres un hombre,
de lo contrario, de tus brazos no saldría,
me quedaría eternamente en tu regazo
y separarme de ti ya no podría.
Para olvidarte
tengo que mentirme cada día.

domingo, 4 de enero de 2015

Preámbulo

El cielo azul de la tarde
se ha vestido de grana
y un cortejo de nubes
le acompaña.
A su encuentro, la noche.
La luz por momentos baja
y un cántaro de breve luna
se derrama.
Hay un concierto de grillos,
una danza de luciérnagas;
 las aves buscan la suite
 más alta.
Todo se recoge al calor,
el amor, así madura,
sólo en la naturaleza
no hay censura.
Mis ojos te están llamando,
son, de paloma, las alas.
Abrázame con ternura,
todo está en calma.

 
 
 
 


jueves, 25 de diciembre de 2014

Cuando el corazón se hace poema

Cuando en soledad vas sintiendo pasos,
vas oyendo risas de tiempos pasados,
cuando la añoranza llega en ojos claros
y la eternidad tiene el pelo largo...
todo se descubre de un modo distinto;
vuelven los aromas, recuerdos de antaño,
vuelves a sentir de nuevo las manos
y aquellas palabras que abrigaron tanto.

Regresa la infancia con todos sus trasgos,
abriles de luz, diciembres de cantos,
eneros de ensueños, veranos dorados,
septiembres que fueron principios de año.
Ahí me demoro, sin prisa al presente,
y voy escogiendo los bellos recuerdos.
Algunas tristezas aún quedan latentes
quedaron sin darse millones de besos.

Y yo que quisiera ¡no puedo hacer nada!,
todo se marchó, como viento y agua,
y de algún lugar alguien viene y dice: tu no tengas pena...
y en mi corazón nace este poema.




Autoconsuelo, debiera haberlo llamado. En memoria de cuando mi familia estaba entera, cuando la casa estaba llena y nunca piensas que algún día pueden faltarte algunos de ellos y aunque lo pienses no te lo crees, pero el tiempo te hace tragar con todo.


 

viernes, 19 de diciembre de 2014

La poda

Las espadas mecánicas han entrado en el parque y un sinfín de ramas vencidas yacen por los suelos.
Tan grandes los árboles, qué indefensos en su caída, hay savia derramada por donde se mira.
Anoche estuve pensando en los pájaros que lo habitan, desahuciados de sus ramas favoritas: los gorriones, las tórtolas, los estorninos y hasta una ardilla. Buscando, los imagino, un hogar nuevo donde poner el nido, y la ardilla, cruzando carreteras, tan viva...¡quién te mandaría cambiar el campo por la villa!
Los abuelos comentan, preocupados, ¡ en los bancos no habrá sombra en el verano!
Orgullosas, levantadas, seis almenas han ganado en la batalla, ¡seis palmeras!
Queda el parque mudo, desolado. Dice el jardinero que andaba muy cargado y que en breve, brotarán retoños nuevos, tornarán las avecillas en su vuelo, y la ardilla, si es buena venturada, volverá, escogiendo la más alta de las ramas.
Qué sin gracia hay en el parque, tanto tronco desnudo, el cielo azul es más grande, en tanto, el verde, más menudo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Canción del marinero

A mi, que soy marinero
y cambio tierra por mar
dejando unos ojos trigueños
a la deriva, sin par,
no decidme qué es la pena,
mi corazón lleva sal
y cuando el ancla se eleva
en la hora de irse ya,
se disuelve entre mis venas
y entonces me hace llorar.
Luego las olas me acunan
queriendo esa pena frustrar,
se levanta blanca espuma,
mi barco parte la mar
y me enfrento al horizonte
que me llama sin cesar.
Después se acerca la noche
con su vertiente de cal,
que la estrellas me escuecen
si a mi lado ella no está,
se filtran rayos de Luna
en mi cama de metal;
añoro su piel aceituna
cada rato un poco más.
A mi, que soy marinero
no decidme qué es llorar,
que hay olas que se han formado
por mi nostalgia en la mar.







lunes, 15 de diciembre de 2014

Entre sueños

Entre sueños yo sentía
el murmullo de una flor,
el sonido de las olas
dentro de mi corazón.
Los suspiros de la brisa,
de las nubes el vapor,
el temblor de las estrellas
y la Luna alrededor.
Y entre sueños le pregunto
al inmenso cielo azul
¿quién me manda todo eso?
Le pedí que fueras tú.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Las gafas de Salmonete



Había un lugar dentro del agua lleno de rocas, allí estaba la casita de Salmonete. Las olas, sobre todo cuando hacía viento o había tormenta, chocaban fuerte y fuerte contra aquellas rocas, pero sus habitantes estaban acostumbrados a ello. Salmonete era de color rojo y tenía algunas pecas blancas, también tenía unas pequeñas aletas, pero muy fuertes, así como la cola, y era tan fuerte precisamente porque siempre estaba nadando contra las corrientes que hay debajo del agua. La verdad de la verdad es que se lo pasaba pipa. Tenía muchos amigos y no precisamente de su misma especie, qué va, se llevaba muy bien con la sepia Rosita, con el pulpo Fernando, con la estrella Roqueta y el caballito Eduardo. Neptuno, que es el protector de los mares, estaba muy contento de ver lo bien que se llevaban todos.
Un día lo que le ocurrió a Salmonete, debido seguramente a tanta agua en los ojos, es que comenzó a ver mal, él notaba que no enfocaba bien las imágenes, pero no quiso decir nada. Sus amigos se dieron cuenta de ello, sobre todo, el día que Rosita cumplió un año. Ella se había adornado la cabeza con una caracola, iba tan presumida con su peineta cuando Salmonete le dijo:
-Rosi, te ha salido un grano en la cocorota.
Sus amigos se echaron a reír y Rosita se enfadó; Salmonete se marchó un poco triste y avergonzado.
Todo el grupo lo persiguió llamándolo, lanzándole burbujas para que se de detuviera, pero el pececito, a pesar de que volvió la vista atrás, no se detuvo. El pulpo dio un salto grande y se colocó delante suya cerrándole el paso.
-Salmonete, no te enfades con nosotros, nuestras risas no han sido con mala intención, es que nos ha hecho mucha gracia lo que has dicho y Rosita ya no está enfadada. Vamos a hacer una cosa, le diremos a tu madre que te lleve a la consulta del doctor Delfín, él sabe mucho y seguro que da con la solución de lo que te pasa, ¿crees que no nos hemos dado cuenta de que no ves bien? Recuerda el susto que nos diste el otro día, cuando estuviste a punto de comerte aquella gamba que llevaba un anzuelo. Los camarones con los que nos alimentamos llevan cáscara, no están pelados, pero no lo distinguiste. Así que no estamos dispuestos a que nos mates de un susto.
-Es verdad, veo mal.
Salmonete y su mamá visitaron al médico del mar. Don Delfín le miró los ojos de cerca, de lejos, del derecho y del revés, le hizo unas pruebas visuales para ver si distinguía la vieira de la almeja, el calamar del chipirón, (son parecidos pero de distintos tamaños) hasta que dio con el problema y la solución.
-Este peciño (pez-niño) necesita lentes y ahora mismo le voy a preparar sus gafitas.
Abrió Don Delfin un cofre que guardaba entre las algas desde ni se sabe cuando y sacó de su interior unas gafas de bucear que un día se encontró. Después cogió un coral afilado y recortó el cristal a medida de los ojitos de Salmonete. Ahora faltaba ponérselos y para ello cogió dos chapinas deshabitadas que estaban enterradas en la arena del fondo y recortó su centro dejándolas como dos aros, ahí incrustó los cristales. Ya sólo faltaba unirlo todo y para ello sólo le hizo falta unas cuantas algas, y anudadas en su cabecita, se las colocó. ¡Y qué guapo iba Salmonete!
Ni las gafas tenían superpoderes ni Salmonete era un héroe por llevarlas, pero desde que veía bien, gracias a ellas, no sabes la de cosas que descubrió, como por ejemplo el placton, que son unos seres minúsculos y entre otras cosas son alimento de las ballenas, también distinguía la sombra de las gaviotas cuando sobrevolaban por encima del mar buscando peces para comer, en ese momento había que salir nadando a toda velocidad porque ellas se sumergen como torpedos en el agua en busca de su alimento; también había una cosa que le gustaba mucho y eran los bancos de sardinas, a él le parecían nubes plateadas que giraban todas a la vez como empujadas por un misterioso viento.
Pues ésta es la historia de las gafas de Salmonete o de Salmonete y sus gafas y desde que las lleva, él es quien le lee los cuentos a su abuelito.
Y colorín colorado....

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Pueblo blanco.

Pueblo Blanco, poema de Joan Manuel Serrat traído en la voz de Malú.

Colgado de un barranco
duerme mi pueblo blanco,
bajo un cielo que a fuerza
de no ver nunca el mar,
se olvidó de llorar.

Por sus callejas de polvo y piedra
por no pasar, ni pasó la guerra,
sólo el olvido camina lento
bordeando la cañada,
donde no crece una flor
ni trashuma un pastor.

El sacristán ha visto
hacerse viejo al cura,
el cura ha visto al cabo
y el cabo al sacristán,
y mi pueblo después
vio morir a los tres,
y me pregunto: porqué nacerá gente
si nacer o morir es indiferente.

De la siega a la siembra
se vive en la taberna,
las comadres murmuran
su historia en el umbral,
de sus casas de cal.

Y las muchachas hacen bolillos
buscando, ocultas tras los visillos,
a ese hombre joven
que noche a noche forjaron en su mente,
fuerte para ser su señor
y tierno para el amor.

Ellas sueñan con él
y él con irse muy lejos,
de su pueblo y los viejos
sueñan morirse en paz,
y morir por morir
quieren morirse al sol,
la boca abierta al calor, como lagartos
medio ocultos tras un sombrero de esparto.

Escapad gente tierna
que esta tierra está enferma,
y no esperéis mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.

Toma tu mula, tu hembra y tu arreo,
sigue el camino del pueblo hebreo
y busca otra luna,
tal vez mañana sonría la fortuna.
Y si te toca llorar,
es mejor frente al mar.

Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí,
pero los muertos están en cautiverio
y no nos dejan salir del cementerio.









domingo, 30 de noviembre de 2014

Aunque sólo fueran momentos



Olvidar no me resulta fácil
cuando he sentido con el corazón,
se marcha el tren de los momentos
y el sentimiento permanece en la estación.
Abro la ventana del pasado
dejando que salga mi respiración,
pero regresa, con el aliento fresco
de su presencia,
 ya en otra habitación.
Sé que soy torpe en el olvido,
me cuesta decir adiós,
porque negarme lo sentido
es arrancarle a la tierra una flor.




sábado, 29 de noviembre de 2014

Romance de Abenámar

 
¡Abenámar, Abenamar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
 
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.

Allí respondiera el moro,
bien oiréis los que decía:
¡No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida!
porque soy hijo de un moro
y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho
mi madre me lo decía:
que mentira no dijese
que era grande villanía;
por tanto, pregunta rey,
que la verdad te diría.
 
-Yo te agradezco, Abenámar,
aquesta tu cortesía.
¿Qué castillos son aquellos?
¡Altos son y relucían!
-El Alhambra eran, señor,
y la otra la Mezquita,
los otros los Alijares,
labrados a maravilla.
 
El moro que los labraba
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra
otras tantas se perdía
desque los tuvo labrados
el rey le quitó la vida
porque no labre otras tales
al rey de la Andalucía.
 
El otro es Torres Bermejas,
castillo de gran valía;
el otro Generalife,
huerta que par no tenía.
 
Hablara allí el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
-Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
dárete en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
 
Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mi me tiene
muy grande bien me quería.
Hablara allí el rey don Juan,
estas palabras decía:
-Échenme acá mis lombardas
doña Sancha y doña Elvira;
tiraremos a lo alto,
lo bajo ello se daría.
El combate era tan fuerte
que grande temor ponía.
 
El romance de Abenámar es una composición anónima y destacada del Romancero Viejo.  Se enmarca dentro de los llamados romances fronterizos, a los cuáles se les da ese nombre por estar inspirados en las hazañas de la guerra contra los moros en la frontera de la España Musulmana del siglo XV.
 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Suspiros que andan sueltos



Suelen pasar cosas raras
cosas sin explicación,
a mi me ocurrió esta mañana
y averigüé su razón:
El día salió muy claro,
alumbraba mucho el sol
sin ser ardientes los rayos
desprendían su calor.
Las aves aleteaban,
jugando de dos en dos,
y un perrito le ladraba
a un vehículo a motor
-mi ventana mira al parque,
árboles son mis vecinos
y todos sus habitantes,
desde la hormiga hasta el tilo-
De repente, y en silencio,
algo fue que se coló
con colores de artificio
dentro de mi habitación.
Yo pensé, será algún duende
o una mariposa aviesa,
un pajarito imprudente
o una abeja muy traviesa,
puede ser una cometa...
y corrí para mirarla,
pero no se estaba quieta
lo que fuera que allí entraba.
El caso es que media casa
me puso patas arriba:
los cuadros, todos doblados,
las lámparas, encendidas,
las cortinas ondeaban
sin hacer aire ninguno
y aquella cosa tan rara,
lo que fue, me lo figuro...
pues sentados en un banco,
al mirar por la ventana,
vi a los dos enamorados;
dulcemente se besaban.
Aquella cosa tan rara
que en mi casa se coló
fue un suspiro de sus bocas
fue el amor, ¡que se escapó!.
Decid si no es alegría
lo que lleva el corazón.




sábado, 15 de noviembre de 2014

"Nanas de la cebolla" Miguel Hernández


 
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
 
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
 
Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.
 
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
 
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
 
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
 
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
 
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
 
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
 
 
 


viernes, 14 de noviembre de 2014

Al militar.

Hombre seguro y tenaz
que dedicas tu vida y esfuerzo
a que el mundo siga teniendo,
con tu ayuda, control y paz.
En misiones de guerra te encuentras,
en países lejanos y duros,
protegiendo las vidas ajenas
muy lejos allí de los tuyos.
Con estrellas y galones
o soldados nada más,
nos proteges de agresiones
por tierra, aire y mar.

Ingenieros, artilleros,
buzos, médicos y demás,
todos cumplen con esmero
su función profesional;
y aguantas, con valor y entrega
que el destino marque tu suerte
porque estás curtido a piedra
y no temes a la muerte.

Es tu vida, militar,
digna por mi de respeto,
porque estás ahí, para entregar
tu esfuerzo siempre dispuesto.
Sacrificio y esfuerzo,
ese es tu lema,
con orgullo y respeto
a tu patria y bandera.


martes, 11 de noviembre de 2014

Al otro lado de la Luna

Haces que te busque en el silencio,
que interprete las palabras que no dices,
haces que despierte de mi sueño
para saber si es verdad que existes.
Me has hecho adicta al juego
de buscar sin encontrarte,
de escucharte sin que estés,
y sin que estés presente hablarte.

Quédate a mi lado, quiebra los escudos que te blindan,
duérmete en mis manos,
bebe de la copa que mis labios hoy te brindan,
que el tiempo no es muy largo,
que el mundo no es tan grande...
Discúlpame,
es que te hablo, sin ganas de olvidarte.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Otoño


 
Las tardes no son celestes
que son de trigo dorado,
se ve en el reflejo del agua
que el bosque entero ha cambiado.

Hojas que verdes un día
fueron de color pintadas,
ahora se han puesto otra ropa:
un ocre y bruñido pijama.
Las tardes se acortan,
avanza la aurora,
los árboles son los primeros
en percibir esa onda:
Castaños que dan su fruto,
 azahares su cosecha,
 -eran los dientes pequeños
de las naranjas nuevas-
Nueces, cajitas cerradas,
cofres que guardan tesoros,
lo mismo que las avellanas,
se van abriendo, ¡en otoño
su contraseña es hallada!
Brotan por cientos los hongos
y todo en el bosque encaja,
¡están felices los gnomos!

Pronto pronto prenderá
la chimenea y la brasa,
y todo se recogerá
en el calor de la casa.








domingo, 2 de noviembre de 2014

Destemplanza

Hoy me hacía falta un poco de cariño
y todas las farmacias estaban cerradas,
ni una de guardia.
Así que me fui derechita a urgencias.
Póngame algodón, póngame una venda,
le dije al doctor.
Qué le pasa a usted, pregunta el galeno,
¿dónde ésta la herida? yo no la veo.
Tómeme usted el pulso y ahí en mis latidos
verá que no miento: me falta cariño.
Póngame una venda o póngame algodón
o una lamparita que me de calor.

jueves, 30 de octubre de 2014

Vientos del pueblo me llevan (1937) Miguel Hernández

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos del alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.



lunes, 27 de octubre de 2014

Otro capítulo de Drácula

Los fines de semana le empezaban a gustar, transcurrían éstos desde el viernes noche hasta las 4 a.m de lunes siguiente. Se hizo adicto a los controles de alcoholemia, coger vicios no cuesta mucho y como volaba, aunque fuera dando traspiés, tenía capacidad de medio/largo alcance. Así pues tuvo la oportunidad de conocer un sinfín de ciudades con sus correspondientes rotondas. Uno de aquellos controles fue determinante, ya que le dio un giro inesperado a su existencia. Sabiendo que era un tipo austero, que con su dos metros por uno de ancho que es lo que medía su casa caseta ya se había conformado, -aceptó sin más remedio el embargo de su castillo-  cayó en una sintomatología grave y aguda por culpa de tomar alimento sin control de calidad. Expongo los hechos:
La noche del 14 del 10 del año vigente retuvieron a unos individuos, él ya esperaba agazapado como siempre, pero los susodichos eran diferentes en cuanto que iban trajeados como él, a excepción de la capa. Los observaba meticulosamente, eran cinco, le llamó la atención que fueran más mayores que los habituales y no se le ocurrió otra cosa que pensar que esos entenderían más de caldos y licores, que posiblemente esa noche se metería entre pecho y espalda un buen reserva, esperó y escuchó, lo más que pudo oír fueron sus nombres de la voz del guardia que tomaba nota de ellos:
Tárcenas.
Mujol.
Sirdangarin.
Porrea.
Flesa.       (el coche sólo era de cinco plazas)
Como todo el mundo va a lo suyo él también fue y se les apalancó en el cuello de uno en uno, bueno, aquello se convirtió en su fiesta del sorbete.
Cuando despertó a la noche siguiente, un algo extraño le estaba pasando por dentro, estaba inquieto, no sabía qué le ocurría, sus dedos índice y pulgar no paraban de rozarse automáticamente uno con otro, las dos manos llevaba así, y cuando tenía un momento de descanso las manos se le iban a los bolsillos, palpando, como buscando algo que no sabía lo que era...una zozobra tremenda aquella. Acto seguido se puso a escribir, sólo números le salían, números y números, cuentas larguísimas, de ocho dígitos por lo menos, multiplicándose entre sí...cada resultado se le presentaba en divisas o en su defecto en euros, era todo extrañísimo. Entonces cogió un libro de medicina y alimentación que alguien dejó olvidado por algún rincón ni se sabe cuando y comenzó a leer. ¡Zas! lo cerró cuando hubo encontrado la explicación ,que era la siguiente según
Ludwig Andreas Feuerbach: "Somos lo que comemos". ´Drácula había sido infectado por el virus de L A  C O D I C I A. ¡Danger!
Ahora se le viene encima la Misión Imposible de encontrar la vacuna que inocule ese virus tan patológico, por eso está buscando a Robin Hood, necesita sus anticuerpos urgentemente. Es muy difícil encontrarlo pero alguien le ha dado esperanzas para hallarlo: el pequeño Ricolás, que asegura tener muchos contactos y que lo conoce. Menos mal Dracu, al final hasta vas a tener suerte.
 
Todos los nombres, excepto el de Drácula y por supuesto y con respeto el del filósofo y antropólogo alemán, son ficticios, por aquello del "anonimato".
 


sábado, 25 de octubre de 2014

Un capítulo de Drácula


La crisis del siglo XXI no ha pasado por delante de Drácula, también le ha afectado como a casi todo el mundo, sólo unos fantasmas se han librado de ella, sí, esos que son reconocibles por el olor a chorizo que desprenden. Pero a lo que voy:
Drácula siempre fue un tipo austero, él, con dos metros de largo por uno de ancho tenía más que suficiente como alcoba o dormitorio. No necesitaba energía de ningún tipo, de hecho jamás se escuchó en su hábitat el sonido de una radio, de la televisión, ni siquiera era amigo de la energía limpia de las placas solares, nada. Espejos tampoco tenía, por lo que se deduce que no se afeitaba. Tampoco gastaba mucho en dentistas puesto que con dos dientes que le quedaban era más que suficiente para él, eso sí, eran dos colmillos bien recios. En cuestiones culinarias era más bien sosito, odiaba el ajo, con la gracia que le da a los sofritos..., él comía en crudo.
En lo que tenía mucho estilo era en el vestir, siempre trajeado, impoluto, con su camisa blanca y su capa de dandy, pero era un tipo solitario, noctámbulo, le daba por salir de paseo a altas horas de la noche, cuando todos dormían, claro, así nunca se tropezó con su casero. El único capricho que tenía era el vodka, esa era la verdadera razón de que no pisara la calle durante el día, dormía la mona, la cogorcia del botellón nocturno, pero...se le acabó la reserva de jarabe. Desde ese momento se volvió irascible, las mañanas se le hacían eternas, daba vueltas por la casa, por el techo, no podía conciliar el sueño, ¡qué aburrimiento!
Una de las noches que salió por las solitarias calles diviso a lo lejos unas luces parpadeantes, anaranjadas y verdes, aquello llamó su atención y se acercó cautelosamente a ver qué pasaba. Se ocultó detrás de una farola que tenía la bombilla rota, escuchó clandestinamente, miró atentamente y vio como coche tras coche era detenido a la derecha de la carretera. Después, un hombre, de entre tantos que habían allí vestidos de verde, se acercó al conductor, le ofreció una especie de botellita rectangular y le pidió que soplara. Acto seguido aquel envase daba un resultado y dependiendo de eso el conductor continuaba su trayecto o era acompañado al interior de una furgoneta. Drácula se acercó más, aquello le intrigaba como hacía siglos que no. Aprovechando que una de las ventanillas de aquel vehículo estaba abierta, afinó el longevo oído y escuchó lo que hablaban:
-Sabe usted que ha dado positivo en el control de alcoholemia, ¿verdad? Triplica lo permitido de alcohol en sangre para conducir.
-Ha sido sólo un cubata...y como no he cenado...
-¿Un cubata? a mi no tiene que darme cuenta de qué es lo que ha bebido, lo mismo me da que sea ginebra como que sea vino de Jumilla, esto es una infracción muy grave.
A Drácula se le rieron los dientes, se frotó las manos y esperó.
El joven del cubata sintió la necesidad urgente de miccionar, por lo que pidió permiso para buscar la intimidad de unos arbustos para hacerlo. En ese momento, Drácula que había ido tras él de puntillas se le avalanzó sobre la yugular absorbiendo aquel cocktel de sangre. Paladeó el líquido unos segundos y aseguró que a ese le habían servido vodka de garrafón.
Pero así es como encontró el chollo de su vida, ¡comida y bebida dos por uno!, vamos, que ni el burri King.





miércoles, 22 de octubre de 2014

Cercanía

Me acosté soplando una estrella,
dejando la luna encendida
que su media luz, su candela,
vigile tu noche dormida.
Me acosté mandándote un beso,
pidiéndole a Dios por tu bien,
deseando que todo tu entorno
 agradezca y valore tu ser.
 
Ya de día los pájaros cantan,
la luna marchó a descansar,
las calles bostezan serenas
y hay un barquito en el mar;
y tú te habrás despertado,
yo te quisiera abrazar
y así, el sol habrá coronado
mi extraña forma de amar.
 
 


sábado, 18 de octubre de 2014

El juego de la música (poema infantil)

Manolo toca la flauta,
instrumento singular,
está lleno de agujeros
¡una fuente musical!
El los cubre con sus dedos
cuando comienza a soplar,
y la flauta le responde
dulcemente, tralara.


Marta toca el tambor
con palillos de madera,
hace pim pam pom pom pom,
es muy muy rocanrolera.
En la caja del tambor
vibra el aire que se encierra,
es así la percusión
¡y alegra todas las fiestas!.


A Luis lo que le gusta
es la guitarra, de verdad,
tiene un mástil y seis cuerdas
y puede tener muchas más.
Presionando alguna de ellas,
acorde con las demás,
y ensayando mucho mucho
¡suena un precioso compás!



Y a Fermín lo que le gusta
es agitar las maracas,
tienen ritmo sabrosón
¡como la salsa cubana!
Toca bien sacudido
y con su oído musical,
consigue un sonido
muy alegre y tropical.





Ahora viene Don Mateo,
con batuta, a dirigir
a todos sus educandos
de la banda juvenil.
En el aire marca el paso
de cuando debe de entrar
cada niño con su trabajo,
¡y aplausos recibirán!