domingo, 6 de marzo de 2016

El portero del prostíbulo

Es uno de los cuentos cortos para reflexionar de Jorge Bucay que he leído, me ha gustado y aquí lo dejo.

No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y de peor pago que el de portero 
del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? 
De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra 
actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres había sido 
porteros de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. 
Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se 
pasaba de padres a hijos. 
Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con 
inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio. 
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas 
instrucciones. 
Al portero le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va 
a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que 
entran día por día. A una de cada cinco le preguntará cómo fueron atendidas y 
qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla 
con los comentarios que usted crea convenientes. 
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero..... 
Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé leer ni 
escribir. 
¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra 
persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda 
a escribir, por lo tanto... 
Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, 
también mi padre y mi abuelo... 
No lo dejó terminar. 
Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le 
vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que 
tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte. 
Y sin más, se dio vuelta y se fue. El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que 
podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó así casa, por primera vez, 
desocupado. ¿Qué hacer? 
Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se 
arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba 
para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una 
ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo. 
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos 
oxidados y una tenaza mellada. 
Tenía que comprar una caja de herramientas completa. 
Para eso usaría una parte del dinero recibido. 
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería 
y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la 
compra. 
¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. 
A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había 
terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su 
vecino. 
Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme. 
Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como 
me quedé sin empleo... 
Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano. 
Está bien. 
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, 
yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende? 
No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de 
mula. 
Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los 
dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le 
parece?. 
Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días... 
Aceptó. Volvió a montar su mula. 
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa. 
Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo? 
Sí... 
Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de 
viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos 
podemos disponer de cuatro días para nuestras compras. 
El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un 
destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue. 
"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era 
cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas. 
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la 
indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De 
paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes. 
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. 
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas, viajaba y compraba lo 
que necesitaban sus clientes. 
Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las 
herramientas podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón. 
Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una 
vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo. 
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la 
ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente. 
Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos 
preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha. 
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las 
cabezas de los martillos. 
Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego 
fueron los clavos y los tornillos..... 
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se 
transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de 
herramientas. El empresario más poderoso de la región. 
Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió 
donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectoescritura, las 
artes y los oficios más prácticos de la época. 
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la 
escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el 
alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo: 
Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su 
firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela. 
El honor sería para mí - dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría más que 
firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto. 
¿Usted? - dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo - ¿Usted no sabe leer 
ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? 
Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y 
escribir? 
Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. Si yo hubiera 
sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo. 

miércoles, 17 de febrero de 2016

En el árbol frondoso



En el árbol frondoso una luz florecía
entre ramas vestidas con sus hojas verdosas
parecía una cuna de infantil profecía:
la de echar a volar, con el tiempo, y sus cosas.
Yo miraba intranquila el vaivén de esos duendes
que a la vista no estaban, protegidos del viento;
de palitos la cuna, sabanitas celestes
y una madre calmando cinco picos hambrientos.

En el árbol frondoso una luz florecía
y aquel pío infantil ¡todo el bosque encendía!


domingo, 14 de febrero de 2016

Pescando fotos







Fotografías pescadas de la red, de una página de facebook que se llama Proyecto Mastral. Son de aqui  de Torrevieja, de ayer mismo, y la primera es del muelle pesquero; los barcos que se ven al fondo están amarrados en el club naútico. La segunda es de las salinas y la tercera es un espigón que está situado al final de la playa del cura.

Una hermosura de caballo.








Esta niña yo no se aún si es una muñeca de lo preciosa que es.






viernes, 29 de enero de 2016

Morena del Sacromonte.

Resultado de imagen de sacromonte gitanos

¿Qué lleva el aire esta noche
que abre rejas y cancelas?
Lleva la Luna
 su cara empolvada en canela.

Lleva penas antigüas
y alegrías nuevas.

En el Monte,
en el Monte la jara aún recuerda
cómo cantaban las voces
gitanas,
gitanas al pie de la hoguera
y entre palmas,
 un mantón perfumado
cayendo en los hombros de una morena.

Ay, ¿qué lleva el aire nocturno
que me sabe a madreselva?
Si yo no he nacido gitana,
si yo no me baño con Luna,
si yo no tengo la piel
color de aceituna.

En la fuente,
en la fuente derrámase el brillo
de blandas espadas,
de cinco cuchillos,
cinco dedos blancos
que chasquean algún rumorcillo.

Y en la cama
y en la cama está el hombre que talla
bordones de plata
en la espalda de una mujer,tan morena,
como aquella,
que cantaba en la jara, al pie de la hoguera.









lunes, 25 de enero de 2016

Enseñarás a volar.- Poema de Madre Teresa de Calcuta-

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo...
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.


jueves, 21 de enero de 2016

Evocación

No es en la soledad que te recuerdo,
ni en la nostalgia es donde te encuentro;
es en el trueno, el relámpago y la lluvia.
Es en el fino sol de enero.
Es en el viento,
en el brillo de un lucero,
en el aire que de azahar viene completo
es, en las ondas de la mar.
Y en mi costilla.
En resumidas cuentas, yo te recuerdo,
 en todo lo que a mi me inspira vida.


domingo, 17 de enero de 2016

Hadas

Qué dulces son las hadas,
las de la infancia
¿Recuerdas cuando niñas
nos abrazaban?
nos llevaban corriendo
sobre sus alas
y en los más bellos cuentos
se presentaban.
Y ya ¿por qué no vienen?
¿es que no  hay hadas?
no llaman a la puerta
de nuestra casa.
¿Qué habremos hecho, dime,
para asustarlas?

Tan sólo, hemos crecido,
y ahora, en el amor,
está la Magia.




domingo, 10 de enero de 2016

El Beso

Es el beso la caricia más lograda,
la mejilla es el diván donde descansa;
en la frente el beso es tierno porque ampara.
De respeto y elegancia es en la mano de una dama.
Luego hay besos que parecen ser traidores,
son aquellos que se dan sobre la espalda,
en su libre desnudez, inquisidores,
porque queman en su hoguera y en su llama.
Y los besos que sorprenden en los labios
son aquellos que no esperas, un regalo,
y que encienden las mejillas con cosquillas.
Es el beso la expresión más cariñosa,
cual ternura del cachorro, y de la rosa.





jueves, 7 de enero de 2016

El ángel guardián. Poema de Gabriela Mistral


Es verdad, no es un cuento; 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van.

Tiene cabellos suaves 
que van en la venteada, 
ojos dulces y graves 
que te sosiegan con una mirada 
y matan miedos dando claridad. 

(No es un cuento, es verdad.)

El tiene cuerpo, manos y pies de alas 
y las seis alas vuelan o resbalan, 
las seis te llevan de su aire batido 
y lo mismo te llevan de dormido.
Hace más dulce la pulpa madura 
que entre tus labios golosos estruja; 
rompe a la nuez su taimada envoltura 
y es quien te libra de gnomos y brujas.

Es quien te ayuda a que cortes las rosas, 
que están sentadas en trampas de espinas, 
el que te pasa las aguas mañosas 
y el que te sube las cuestas más pinas.



domingo, 3 de enero de 2016

A escala

El microbus nos llevó por todas la calles de la ciudad, visitamos, sin bajarnos de él, los barrios obreros y los barrios ricos. Qué diferencia de unos a otros eh, dijo mi amigo, sí, por fuera sí, contesté, pero en ambos habitan las mismas glorias y miserias aunque unas sean de marca.

viernes, 1 de enero de 2016

Feliz Año Nuevo, Feliz 2016.

Feliz Año Nuevo, Feliz 2016.
 No es un año más, es un nuevo caminar hacia un destino de 365 días y noches. Que ese camino os sea hermoso y que la Luz de vuestro interior ilumine los días que puedan parecer oscuros.



domingo, 27 de diciembre de 2015

Dicen

Dicen que el tiempo deshace
hasta las nubes del cielo
y que a las flores deshoja,
y que refrena los vuelos.

Dicen que el tiempo caduca
a esos amores lejanos
que a los ojitos embrujan
y hacen temblar a las manos.

Dicen los sabios del mundo
que el tiempo todo lo cura,
pero no saben, seguro,
lo que un beso, en el alma, dura.


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Tú me quieres blanca. Poema de Alfonsina Storni.

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua;
habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Al encuentro del día.

Se caló el sombrero, cogió el abrigo que colgaba de la percha que estaba sujeta a la pared y se lo puso, cerró toda su abotonadura de arriba abajo, abrió la puerta y se marchó. Comenzó el paso por la vereda que abría camino entre los árboles inhiestos que a estas alturas del otoño se mostraban huesudos, totalmente desprovistos de un ápice de ternura; ni una hoja, ni una flor.
Una cancioncilla merodeaba por su cabeza, melodía que terminó haciendo vibrar sus cuerdas vocales y amplificándose a través de su tarareo.
-En la noche de la nochebuena cuando los pastores.....- era un villancico-
Se detuvo pensativo mirando el vasto prado y buscó una piedra en la que sentarse.
Se quitó el sombrero y comenzó a pulsar suavemente el borde de éste dándole vueltecitas entre sus manos. Una bandada de aves le hizo levantar la mirada persiguiendo su ruta.
Míralas, qué felices van ellas, y no digo nada del rebaño del tío Paco, que por allá se escuchan los cencerros y el ladrido de Japonés.
Marcial lo sorprendió en sus divagaciones, llegaba el hombre montado en su bicicleta con un pedaleo tan lento que era cosa de magia que conservara el equilibrio.
La dejó apoyada en un árbol y se acercó a Ignacio.
Qué hay, paisano, dijo a modo de saludo.
El hombre del sombrero se giró dándole los buenos días, se levantó del duro asiento y le palmeó la espalda.
Nada, aquí andamos, estirando las piernas y dándole gracia a la vista.
Oye, pues llevo en el canasto de la bicicleta un vino y un tocino que ese sí que va a darle gracia al estómago.
Sacó el amigo aquellas poderosas viandas contra el frío, y la misma piedra que antes sirvió de asiento se ofreció ahora como mesa.
Llevo una navaja en el bolsillo, me la trajo mi hijo de un viaje que hizo a Suiza, es, no veas todo lo que lleva, hasta sacacorchos.
El tío Paco, que andaba entre aquel rebaño color crema destacando como una viruta de chocolate en medio de una tarta los vio desde lejos, oído tenía poco pero en cambio gozaba de una vista de lince.
Levantó la mano desde la lejanía y los dos hombres le correspondieron agitando las suyas en signo de convocatoria. Cinco minutos después ya esta Paquillo en derredor del frugal almuerzo.
Sacó del zurrón un trozo de queso y otro de turrón y lo añadió al festín.
En esto que pasó por allí Manuela, la sobrina de Marcial, que iba a repartir el pan nuestro de cada día, le hicieron el alto con toda la autoridad que el parentesco admitía.
La muchacha detuvo la furgoneta y tras los correspondientes y correspondidos saludos añadió un pan redondo y hermoso. No la dejaron marchar sin probar bocado.
No se sabe qué diría la muchacha en el pueblo que, al rato de haberse ido, un grupo de gente se fue acercando.
Los hombres miraban en lontananza aquel grupo compacto que se aproximaba cada vez más.
Parece una manifestación, dijo el pastor.
Cuando aquello estaba más cerca se dieron cuenta de que no era tanta gente como parecía, contaron seis cabezas a lo sumo que portaban bultos con las manos y todos tenían cara, y nombre..., y empanadillas y pasteles de carne, y mantecados, y una botella de anís dulce; una guitarra, una pandereta...y aquella mañana, sin esperarlo, se armó el Belén.





miércoles, 2 de diciembre de 2015

Y me brotó el cariño.

En la corriente del tiempo,
en el mar de lo ignorado,
en un suspiro en papel
o en un trazo deletreado
apareciste una tarde,
quizás un día, una noche;
no importa ponerle luz
vino la luz con tu nombre.
Y no sé de qué manera
te abriste paso en mi vida,
fue, como una primavera
de agua fresca en su venida.
Me fue brotando el cariño
como una flor de cerezo
al que una palabra tuya
convertía en fruto nuevo.
¡Qué campo llevaba dentro!
qué jardín me acompañaba,
qué dulzor llegaba presto
si mi boca te nombraba.

 Pasarán las primaveras
sobre el campo que me amarra,
raíz que, clavada en tierra,
a mi movimiento atrapa
pero qué vuelo tan alto
en las esporas de mi alma,
aquellas que te llegaron
sobre los vientos de España
y que tú me devolviste
para florecer mis ramas.

 Si llegaste en día o noche
ya, qué importa esa razón,
cuenta el estado de gracia
   en que dejaste mi corazón.



domingo, 29 de noviembre de 2015

El consuelo de unas alas.


Mi  padre hablaba muy serio, nunca lo había escuchado así, y mi madre lloraba. Desde la otra habitación mi hermano y yo  que estábamos sentados en la cama nos mirábamos preocupados percibiendo vagamente la conversación que tenían, a la que se sumó la voz del abuelo.
-Debemos hacerlo ya, no hay tiempo, ésta noche misma sale el barco y ya está todo dispuesto, no podemos pensarlo más porque no hay nada que pensar- dijo papá.
-Es una imprudencia, si se tratara sólo de los dos no me importaría arriesgarnos en esa locura que no sabemos ni a donde nos va a llevar, pero...los niños...tu padre..- decía mamá con voz entrecortada.
El abuelo bajó la cabeza dubitativo.
El abuelo se queda aquí- añadió con firmeza- tengo muchos años en los huesos y estoy cansado, ya he peleado mucho en la vida y mi viaje final no es encontrar una tierra nueva donde morir, pero vosotros tenéis la obligación de esforzaros por encontrar un lugar mejor en el que vivir con vuestros hijos, aquí hoy por hoy no se puede; pero yo,  ya no, yo ya lo tengo todo hecho.
-Usted es tan persona como nosotros -añadió la mujer cogiéndole las manos al anciano- y si ya es doloroso encontrarnos entre la espada y la pared, más lo es mirar a otro lado dejándolo fuera.
-Hay que comprender que las cosas son como son hija y que yo, ni tengo ganas ni fuerzas, ya lo he dicho antes y no lo volveré a repetir.
La imaginación de los niños comenzó a ponerse en marcha, ya no tendrían la seguridad de su hogar, aunque eso hace ya tiempo que lo habían perdido por culpa del bombardeo que en apenas dos calles más lejos se sucedió hace unos días.
Tenemos que ponernos en marcha, papá nunca se equivoca, ni el abuelo tampoco, hemos de ser fuertes ¿vale?
Se levantó y tomando las pequeñas manos de su hermano lo bajó de la cama.
-Lo primero que debemos hacer es liberar a Pinche- Pinche era un pajarito color naranja que tenían en una jaula.
-Vamos, sal, que no tenemos tiempo- el pajarillo, a pesar de que estaba abierta la puerta de la jaula no quería salir, por lo que el benjamín comenzó a agitarla con fuerza; el ave, asustada, echó entonces a volar huyendo por la ventana entreabierta de la cocina.
La noche prometía ser larga, empaquetaron lo más básico: prendas de abrigo para ellos y los niños, ropa interior; zapatos de repuesto, un par para cada uno y los alimentos no perecederos que guardaban en la reducida despensa; el inhalador del menor de los hijos, sus documentaciones, dinero y la bendición del abuelo.
Aquella noche partía más de un barco, hasta el agua del mar estaba nerviosa, presentía la responsabilidad que se le echaba encima, la Luna brillaba con un halo amarillento cubriendo toda su circunferencia -el abuelo siempre decía que era presagio de vientos-
 El tiempo apremiaba y subieron a la embarcación intentando por todos los medios no separarse unos de otros, los niños se aferraron a las manos de sus padres como si fuesen una extensión más de su cuerpo.
La orilla se fue haciendo cada vez más y más pequeña mientras que el mar se hizo cada vez más y más grande.
Todas las personas que estaban allí guardaban silencio, el único sonido que se escuchaba era el del motor fueraborda y el del rompiente del agua, de cuando en cuando saltaban alguna ola, de cuando en cuando se escuchaba un suspiro y una oración, la lágrimas que todos llevaban junto con la incertidumbre no emiten sonido.
Les aseguraron que llegarían a la costa en tres horas, si todo iba bien, en donde les esperaba otro grupo de colaboradores que les indicaría el trayecto a seguir para cruzar fronteras. Les advirtieron al mismo tiempo que no iba a ser fácil, pero todos ellos ya venían de una situación mucho menos fácil, lo que les quedaba era lo que llevaban puesto: la vida.
El olor del combustible penetró en el estómago del menor de los niños y comenzó a vomitar, aquello le hizo toser lo que desencadenó el tan temido asma que desde prácticamente que nació lo atacaba. La madre, con toda la urgencia que fue capaz, sacó el inhalador que guardaba en el bolsillo y lo puso en la boca del niño. Ahora era necesario calmarlo, porque si a ello se le sumaba un estado nervioso su respiración se agitaría, agravándose la situación aún más por la consecuente falta de saturación de oxígeno en sangre.
 La madre le cantaba.
A los pocos minutos de aquel angustioso cuadro algo se fue acercando por el aire, algo pequeñito que se podía ver gracias al enfoque de la Luna y que se detuvo en el agitado hombro infantil, causando, a unos, estupefacción, a otros asombro y a él tranquilidad, paz y sonrisa; era Pinche.
Entonces hablé por primera vez desde que entramos en el barco y les expliqué a todos que ese pájaro es nuestro y que lo habíamos soltado para que fuera libre, como nosotros queremos serlo. Me di cuenta de que los rostros de aquellos hombres, mujeres y niños tenían otro semblante, más..., no sé como decirlo..., tranquilo, porque lo mismo que yo, los demás saben que, cuando lleguemos a tierra debe haber algún corazón aunque sea tan pequeño como el de Pinche, y vendrá a nosotros que también necesitamos sus alas sobre nuestros hombros para calmarnos y darnos un poquito de paz y alegría, como a mi hermano, yo estoy seguro.
El barco llegó a la orilla (...)

Un momento.

Un momento en el reflejo de tu sonrisa,
en el despertar de tu mirada,
en un suspiro de un minuto en tu día
o en un sueño de tu noche callada,
es suficiente, para saberme en ti abrigada
y comprender que como el cielo y el mar,
el amor, no tiene espalda.

jueves, 19 de noviembre de 2015

El silencio del amor

No es difícil amarte, lo sabe mi corazón,
lo difícil es desarrollar éste amor.
La Luna no está de mi parte,
ni la noche, ni el albor,
ni esa estrella rutilante
que se oculta al ver el Sol.
Pero sigue la vida,
y en ella estamos tú y yo
y habrán signos que nos digan
que algo nos une a los dos:
Una paloma que mira
sin motivos a una flor,
un acorde de guitarra
que emociona a la canción,
un caballito que trota
 o un beso que se perdió,
y es que, también tiene forma
el silencio del amor.


 



viernes, 13 de noviembre de 2015

Encuentro


Hacía tiempo que Alberto y Ramón no se encontraban a pesar de que vivían en la misma ciudad, eran amigos desde la infancia, vecinos de barrio, habían ido a la misma escuela y también habían sido de la misma quinta en el servivio militar. Estuvieron embarcados en una fragata allá por los años cincuenta cuyo recuerdo para ambos más que surcar el mar fueron los mareos y afecciones de reúma que los mantuvieron ingresados en un hospital durante tres meses. Aquellos dos marineritos de agua dulce habían tenido una amistad tan íntegra que más parecían hermanos. Pero con el tiempo uno se casó y formó su familia y el otro emigró a una ciudad del norte de Europa. Entretanto la vida transcurrió con su lucha constante.

Éste encuentro casual los llenó de alegría, el tiempo pasado entre la última vez que se vieron y ahora se esfumó como por arte de magia, ¡parece que fue ayer y ¡han pasado cuarenta años! Tienes que venir a casa Alberto, vente mañana y comemos jutos. -Eso está hecho Ramón-

Ramón sacó el mejor mantel que tenía, era el de las ocasiones especiales como la Navidad, sin florituras de acebo ni campanitas bordadas, menos mal que a su María no le gustaba demasiado las cosas recargadas, ella era de estilo neutral y práctica, elegante pero sencilla, así que la mayoría de sus cosas eran polivalentes y combinadas con gusto conjugaban con todas las ocasiones.

Sacó la botella de vino que le tocó en una rifa del supermercado y que guardaba como presintiendo que sería para ser descorchada en un momento especial, compró doscientos gramos de un buen jamón serrano, un tanto de queso que la charcutera le cortó en triangulitos, un poco de bonito salado, tápenas, almendras y un pollo que metió al horno y no dejó de mirar durante todo el tiempo que duró el asado. Si se quemaba no había dinero para reponerlo.

Alberto rebuscó entre las perchas que bailaban en la barra de su armario, tres camisas con sus respectivos pantalones y una chaqueta con grandes solapas eran su fondo de armario. Lo bueno es que la chaqueta combinaba con cualquiera de los pantalones, lo malo,  que aquella, aparte de antigua se le había quedado pequeña, hacía tiempo que no la usaba pero su mujer nunca la tiró pensando que las modas vuelven y podría serle útil en alguna ocasión especial, y el tampoco la tiró porque ella nunca la quiso tirar, pero claro, la mujer no contó con que el diámetro de aquella cintura con los años se expandería , pero no había otra así que la llevaría desabotonada. De camino a casa de Ramón se detuvo en una confitería y compró una bandejita de pasteles.

La fiesta, en un martes, entró en casa. Volvieron a ser los dos chavales de antes, qué importaba que lo que le quedaba para terminar de pasar el mes a Ramón fuera calderilla, qué importaba que Alberto se sintiera aprisionado en su escasa chaqueta cuyas solapas de un momento a otro parecía que iban a emprender el vuelo, y qué importaba nada, a cambio de verse uno en el otro con la mirada alegre y el sentimiento de volverse a estrechar en los brazos de un amigo.



martes, 27 de octubre de 2015

Guardo

Tengo una cajita hermosa
que no es hermosa por ser bonita
es porque guarda una rosa
que por ser tuya nunca marchita.
 
Guardo un libro de poemas
con las páginas en blanco
esperando que tú vengas
para los dos comenzarlo.
 
Tengo en una prisión
guardados todos mis besos
los soltaré a condición
de que te harás cargo de ellos.

jueves, 15 de octubre de 2015

A los ojos de su niño

Teresa Lirio, Teresita,
mujer y madre española
quedó viuda un dos de julio.
Con un niñito ¡y ya sola!
Los claveles de sus ojos
tras la rejas se marchitan,
solo lloran los enojos
de lo mala que es la vida.
El pequeño, entre sus brazos
va creciendo poco a poco,
como un arbolito bajo
de esplendor primoroso.
Ella a veces lo mira
conteniendo su sollozo
porque en él ve a su marido,
su mismo verde de ojos.
La sonrisa va volviendo
a los labios de Teresa
y el niñito va creciendo
con su prístina realeza.
Cumplidos los siete años,
una tarde de febrero,
dice el niño así a su madre:
Ha pasado mucho tiempo,
nunca volverá mi padre
porque está en el firmamento
con los astros celestiales,
pero tú, mamita guapa,
cuando estamos en el parque
eres rosa soberana
que resalta entre las madres;
hoy hay sol, por la ventana
se oye cantar a las aves
y tú eres Lirio galana,
como decía mi padre.
Se arma el niño con su abrigo
que le cae largo de manga
y saca a su madre del frío
que se ha metido en la casa.
Una vez sito en la calle
la de la buena Esperanza,
prende a su madre del talle,
-casi no llega ni alcanza-
mas con ojitos risueños,
le canta:
Es hora de que sonrías,
que la vida se te escapa,
yo ya soy hombre, bajito,
como de pequeña talla
pero tu talla es de un ángel
o una virgencita guapa,
padre, quisiera, de nuevo,
y yo, no verte tan sola,
quiero mamá que te peines
con ondas de caracola
y que pasees por las calles
sin soledad de amapola.
Suelta su mano del talle
y un hombre se acerca a ellos,
revuelve al niño el cabello,
y en las manos de Teresa
pone un ramito de Lirios
blancos como su belleza.










domingo, 11 de octubre de 2015

Llueve en el campo

Danza la lluvia fría
con sonidos de tambor
 mientras la tierra palmea
aleluyando a algún dios.
Baile de hojas verdosas,
movimientos sin calor
mas, los campos siempre sudan,
sudan tallo, fruto y flor.
El cielo y su maquinaria
se encuentra en descompresión,
las nubes se derraman,
el viento licua vapor
y un trenecillo de aves,
valientes, cruzándolo.

De la nada un rayo cambia
sus vías de dirección
.
Hay luces de larga onda
que parpadean sin voz,
van de la luz a la sombra
de la oscuridad al fulgor.
Y la sierra, penitente,
tan de rodillas al sol
y a los vientos y a las nieves
ni se estremece ni siente;
tiene enrocado, la pobre,
todo su corazón.



miércoles, 7 de octubre de 2015

Los dedos de las manos (Poema infantil)

Cada dedo de la mano
tiene un nombre singular
el primero es el más bajo,
 le llamamos pulgar,
y al pequeño regordete
 lo usamos para agarrar.

Al siguiente de la fila
le gusta más señalar,
índice es largo y delgado
más que su hermano pulgar
y cuando cumples un año
a todos se lo dirá.

El tercero de la fila
es el dedo corazón
está en el centro de todos
y es alto como un señor,
queda en medio de la mano
y a su lado hay dos y dos.

Ya casi estamos llegando
con los dedos al final
pero antes de que acabemos
hay que nombrar a dos más,
uno es muy presumido,
el que se llama anular
porque se pone el anillo
de los novios y papás.

Llegamos al chiquitín,
pequeño como un penique,
más flaquito que el pulgar
 ¿cómo se llama? ¡meñique!
Ahora que los conocemos
podemos ir a jugar
pero antes diré un secreto:
a los dedos de las manos
¡les encanta dibujar!

BIODESCODIFICACIÓN - DEDOS DE LAS MANOS - CONEXIÓN UNIVERSAL




lunes, 5 de octubre de 2015

Lavanderas

Sobre el espejo del río
la vi peinarse,
se colocaba el cabello
doblando el talle;
las otras cantaban
como un enjambre
de abejas dulces que juegan
en los panales.
Fue cayendo la tarde
con un lenguaje
de planetas que llegan
para quedarse.
-Vámonos niñas
que ya es muy tarde,
  el campo pide silencio
  la noche se abre
y ha de bajarse la Luna
para bañarse-
Recogieron las ropas,
los delantales,
el jabón perfumado
y los pañales.
Se van las mujeres de orilla el río,
fémino estambre,
 en amor y labor siempre
  triunfante.

domingo, 4 de octubre de 2015

Futuro imperfecto

Vivía en el presente actual pero él quería más, vivir en el futuro lejano, para ello hizo uso de los avances médicos y científicos que lo consiguen casi todo. Determinó que sus cuarenta años eran la edad ideal y óptima para entrar en ese letargo carente de vida y ser resucitado en la próxima era;  poco sentido le veía a vivir más ésta vida pues ello le suponía gastar el tiempo útil que necesitaría más tarde y no era cuestión de entrar en el fututo hecho un cascarrio, tenía que disfrutarlo. Todo fue preparado y llevado a cabo con las máximas garantías de efectividad y viabilidad, no le aplicaron el método de la crionización, con él se dio un paso más novedoso y efectivo: lo envasaron al vacío.

La custodia de aquel paquete fue fácil de conservar, no estaba conectado a ninguna clase de máquina que le aportara una temperatura especial, ni habían cables de por medio ni siquiera había que darle la vuelta de cuando en cuando así que lo introdujeron en una especie de arca y ahí quedó quietito a  esperar que los siglos pasaran.
Sucedieron muchos hechos importantes y trascendentales en el tiempo, muchos cambios en la humanidad incluso hubieron extraordinarios cambios en la fisonomía de la tierra, pero él ahí quedó, dando tumbos de un lado para otro ajeno a todo, hasta que unos niños lo encontraron por casualidad y abrieron aquel paquete como hacen los niños de hoy con una bolsa de pipas. Cual fue la sorpresa, que aquel cuerpo fue tomando volumen, los niños lo miraban espantados, él miraba espantado a los niños y a todo cuanto alrededor veía.
 Aquel difícil trance de actualización duró dos días, hasta que comprendió que debía hacer algo y comenzó por enseñarles cómo hacer fuego.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Tarde de trigo (Romance)

Sobre el trigo de aquella era
dejé descansar mi tarde,
que luz tan párvula y lenta
iluminaba el paisaje,
que olor a tierra dorada
llena de espiga y encaje.

La línea del horizonte
era una espalda tumbada
dando permiso a las nubes,
todo vellones de lana,
-a cambio de una caricia-
para que allí descansaran.

Una encina vigilante
como una vieja sentada
que teje y teje incansable
al mismo tiempo que canta,
se me cruzó ante la vista,
añosa, verde y doblada.

Quiera que las avecillas,
como en patio de colegio
con su murmullo ilegible
de atropellado concierto,
vinieran a despertarla
con su alocado revuelo.

Pareció entonces la encina
de su raíz levantada
abriendo al par las cortinas
de sus ramitas cerradas,
y aquellos cuerpos alados
a sus camitas entraban.

Ya la tarde se hizo noche
con su camisón de estrellas,
y abandoné aquellos campos
donde si vida es la tierra
es cielo fuente y amparo.






viernes, 4 de septiembre de 2015

La mar se lleva a los niños

Dicen que la mar se llevó a los niños
que las golondrinas no saben luchar,
que ella es centinela, cela su camino
doblando la guardia con espuma y sal.
Dicen que las olas llegaron con fuerza
a cobrarse el precio de la libertad
exigiendo al débil, pidiendo pureza,
para eternamente en su fondo guardar.
No es del agua el crimen ni hay culpa en los brazos
que fueron más suaves que un golpe de mar,
no fueron las olas que se los llevaron
¡es la guerra que echa niños a la mar!

martes, 1 de septiembre de 2015

Amor que mueres conmigo

Amor que mueres conmigo
en lo profundo del alma,
quién pudiera amor
quién pudiera darte dos alas.

Que en mi pecho te derramas
como el agüita que corre
cayendo por la cascada.

No desperdicies tu sangre,
no te detenga mi calma,
huye amor, deja mi noche
y entra en un pecho de alba.

lunes, 31 de agosto de 2015

Flotando como un velero (Camarón en la Leyenda del tiempo)


El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

El tiempo va sobre el sueño
Hundido hasta los cabellos
Ayer y mañana comen
Oscuras flores de duelo

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

Sobre la misma columna
Abrazados sueño y tiempo
Cruza el gemido del niño
La lengua rota del viejo

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

Y si el sueño finge muros
En la llanura del tiempo
El tiempo le hace creer
Que nace en aquel momento

El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño


El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

sábado, 22 de agosto de 2015

El corazón de las rosas

Por un camino de alegría iba cantando,
musitando, para él, Don Juan Armando.
Camino de esperanza, fuego al aire,
chispazos de amor nuevo en su donaire.
Así, con paso adelantado en su victoria
alcanzaría en ojos de ella hermosa gloria.
De tez sonrosada había un alba en sus mejillas
y un sol recién nacido despertaba en sus pupilas.
Así la vio de lejos Juan Armando, era bella,
si pudiera compararla, era poco, una princesa;
cabellos desprendidos como manto en sus espaldas,
belleza natural desde la piel hasta la falda.
Y aquel buen caballero con su ramo se acercó
a ofrecerle veinte rosas, puesto en ellas corazón.
Mas la niña de sus ojos no sentía aquel ardor,
ni veía en tal mirada viceverso resplandor.
Él sintió un frío de hielo y la mano le tembló
cayendo el ramo al suelo....y una rosa así le habló
al ver que el desencuentro le partía el corazón,
-pues ellas si sentían de su mano aquel calor-
Antes fuimos, por tu mano, rosas mil, enternecidas,
ahora somos, por tu mano, rosas mil, arrepentidas.
Y marchó, Don Juan Armando, con menos pena en la frente
por diecinueve rosas de amor, y una, sólo, de muerte.



jueves, 20 de agosto de 2015

A la sombra de un poema

A la sombra de un poema
una tarde me acosté,
me venció un sueño de acentos
y palabras en tropel.
Ocho versos, cuatro estrofas,
yo no sé lo que soñé
que en voz alta susurraba
el poema, sin saber.
Él hablaba del amor
que hay entre el hombre y la mujer,
de esa fuerza poderosa
que en el alma puede haber,
de ese fuego que no quema
pero que hace arder la piel,
del milagro que hace un beso
si los labios tienen sed.
A la sombra de un poema
una tarde desperté,
sin un beso, ni un abrazo,
ni un te quiero y te querré.
Cerré el libro de los versos,
 a la hoguera lo tiré,
pero el libro hizo ceniza
y en el aire lo aspiré.
Ahora llevo, así, mi alma,
impregnada de ese ser,
de ese hombre que me quiera
como yo lo querré a él.



lunes, 10 de agosto de 2015

Tu espalda

Poema de Ramón de Almagro dedicado a su esposa Doña Elsa.

Tu espalda es mi descanso, mi sosiego,
es la calma después de haber amado,
tu espalda es un refugio donde llego
a lamer mis heridas angustiado.

Tu espalda es taller de mi poesía
en las noches que paso desvelado,
tu espalda tiene el fin de cada día,
es el sueño y un beso ya cansado.

Y si todo se me hace cuesta arriba,
si la vida se ensaña con mi vida,
más que nunca, tu espalda es necesaria.

Pues si es dura la mano del destino,
tu espalda es el altar donde me inclino
para llegar a Dios...con mi plegaria.


viernes, 7 de agosto de 2015

Cuando manda el corazón

Mi corazón, quisiera, tener guerrero,
un alma incandescente, sin compañero,
vestir una armadura de frío acero,
la frente decidida y el pulso fiero.
 
Volar sobre las cumbres de mi tristeza,
mirarlas desde lejos, con entereza,
y que mis lágrimas fluyeran con la dureza
de aquél que no sintió jamás terneza.
 
Y quisiera olvidarte, quererte menos,
pero en cada intento suicida de echarte fuera,
más se aferra mi vida a ésta alambrada,
de miel y espinas, de amor y llagas.