domingo, 21 de septiembre de 2014

El arca de la infancia

Los animales que ocuparon tiempo y espacio en mi casa e infancia constituyeron en sí toda una fauna con bastante diversidad, cada uno tenía una historia, una manera de ser que lo hacía propio dentro de su especie.

El pato.

Teníamos una pata, ponía huevos por eso supimos que era hembra. Todos los días, a partir de no sé qué momento, empezó a contribuir con su sustento, pero la pata era caprichosa. Vivía, naturalmente, en el patio, y el antojo del ánade no era otro que dormir encima del sumidero. Al principio no pasaba nada pero con el tiempo le fue entrando reúma; todas las mañanas, cuando mi abuela salía a su encuentro, la veía caminar, no ya patosamente sino anquilosada, entumecida, medio paralítica, y aquello a mi abuela le supuso una preocupación lastimera así que decidió que por las noches, la pata dormiría dentro de una caja de cartón alejada de aquella humedad. Pero se escapaba, era cabezona y volvía al frescor del desagüe. En invierno el problema se agravó y nuevamente tomó otra decisión: meterla por las noches, envuelta en una sabanita, dentro de casa, delante de la estufa, así que allí y así veíamos todos juntos el Un, Dos, Tres. Mi abuelo terminó cansándose de aquello y la pata acabó siendo el regalo para una vecina que también tenía animalejos en su casa. Un día, la vecina pasó por casa para decirle a mi abuela que qué bueno que le había salido el guiso de pato.
Lloramos ese día.


El gato.

Teníamos dos gatas, una se llamaba Estrella y la otra Cuqui, la primera era de color gris ceniza, a rayas, y tenía unos ojazos verdes preciosos, completamente redondos como si fueran caramelos. Era bastante huraña y traicionera, cuando más a gusto estabas con ella encima, acariciándola ¡zas! se revolvía y te arañaba de arriba abajo. Ya tenía sus años cuando nos regalaron otro gatito que tendría tres o cuatro meses al que llamamos Fany. Estrella, como suele pasarle a los animales entrados en años, tenía pocas ganas de juego, pero con el gato nuevo se le revolvieron los instintos maternales de una manera muy acusada y la amamantaba. Qué curioso era verla, con aquel carácter suyo, panza arriba y con su bebé adoptivo succionando el perfecto alimento.
Con el tiempo nos dimos cuenta de que Fany estaba medio loca, no creo que fuera por culpa de la leche je, y lo que le pasaba es que tenía la costumbre de que cuando veía la puerta de la calle abierta salía escopetada, desde el patio, atravesando toda la casa en línea recta, salvando los muebles y cogiendo velocidad en ese trayecto hacia la acera de enfrente. Evidentemente cruzaba hasta la carretera para toparse con la pared en donde daba la vuelta y hacía el mismo recorrido a la inversa.
Un día la atropelló un coche que se llevó de golpe y porrazo sus siete vidas.


Los monstruos marinos.

Había, en mis tiempos de mocos, una revista que nos mandaban por correo en la que se anunciaba, con la intención de vender, infinidad de cosas raras: productos que hacían que unos brazos enquencles de golpe y sopetón se convirtieran en los de Hércules, fajas que ponían el talle de avispa, cacharros para la cocina, cremas milagrosas, gafas con rayos X, sonotones para espiar al vecino y entre todas aquella rarezas Monstruos Marinos. Mi hermano y yo convencimos a mamá para que nos permitiera pedir los monstruos, qué chulada...y nos dejó hacerlo. Días antes de la entrega yo ya andaba con el run run de qué hacer si los monstruos crecían mucho, si ya no cabían en la pecera, si se volvían malos; pensé que los podía tirar por el wc, pero ¿y si volvían? También pensé en llevarlos a la playa pero todo intento de deshacerme de ellos me proporcionaba una preocupación tremenda, así que pensé que ya se vería, que de momento el pedido estaba hecho.
El día que vino el cartero con aquella peligrosa entrega llamé a mi amiga Mª del Mar, la apertura de la caja era un acontecimiento muy importante. Mi hermano que es un poco mayor que yo fue el encargado de hacer los honores, lo recuerdo como si fuera ayer, alrededor de la mesa mi abuela, mi madre y nosotros tres, mi padre ya se encontraría la sorpresita cuando llegara y mi abuelo, como no se creía nada ni se arrimó. Allí que andábamos, con la pecera llena de agua ya preparada encima de la mesa y los monstruos dentro de un sobre, el cual fue abierto con mucho cuidado y nosotros respirando flojito por si acaso aspirábamos alguno de aquellos seres. La mezcla se produjo sin ningún tipo de reacción, todo lo más fue que el agua se enturbió y por causa de que ya estaban en proceso de vivificación, ¡ou! Para poder verlos, ¡venían unos prismáticos de regalo! que nos fuimos pasando de uno a otro, pero mamá trajo la lupa que era más eficaz, con lo otro no se veía nada. Yo esperaba ver el tritón, a Neptuno con su tridente (igualito que el de la foto del anuncio) o la sirena de pelo largo...nada, ni lo veía yo ni lo veía nadie a no ser que tuviera una vista privilegiada y una imaginación desbordante.
Tres o cuatro días nos duraron los gusarapos aquellos.
Lo del hámster caníbal, la tortuga fantasma y el periquito globo se queda sin contar que ya es mucho texto. Pero decir que cada pérdida tuvo sus lágrima lo digo.

Divina infancia.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Pensamiento

Yo quisiera colgarme de tu brazo, ser el eco de tu risa,
 cobijarme en tu regazo hasta sonrojar al día.
Bucear en los secretos de tus aguas transparentes,
tomar aire de tus besos y nadar contracorriente.
Y después, qué se me daba, ahogarme con tu recuerdo
en la celda sin ventana de un castillo de silencio,
si colgada de tu brazo, aunque sea sólo un momento,
si en tu fondo de ojos claros ya he sentido el Universo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

A Cádiz.

Que en Cádiz, dicen, no hay nieve,
que no lo consiente ni el mar ni las olas
que Cádiz, por blanco, tiene,
sal marinera que es nieve toda.

Y dicen que allí, cantan las flores
y que en los patios de las casitas
cuelgan los soles.
¡Ay Cádiz!, que tienes, bonita,
dos manos blancas
que hacen palmitas,
la frente clara,
cabello al viento
y gracia infinita
dada en latidos
de taconeo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Y además, en Navidad.

Su padre era Pirata y él trajo en su fisonomía legados de aquel nombre, quizá vino pidiéndolo y sólo bastó mirar con atención sus rasgos para saber que, inconscientemente, su apelativo ya lo traía dado, Bandido. Llevaba un antifaz negro que le cubría también las orejas, blanco el manto y sobre el lomo, unos lunares brunos que no terminaban de ser redondos, lo adornaban. Antes de fijar la atención en su nariz, era obligado detenerse en sus ojos, pequeños pero vivaces, del mismo color del café con leche con mucho azúcar, dulces. La nariz, nada que envidiar a la de los muñecos de peluche, era un botón, si no un dedal, por darle fondo, forrado de charol; tenía las pestañitas peinadas en diagonal hacia el vértice exterior del ojo. Le cortaron el rabo al nacer, a mi no me hubiera importado que conservara su cola, tal vez por esa falta, toda su alegría la manifestaba a través de la mirada y la exteriorizaba en saltos y carreras. El tacto de su pelo era suave, algodonoso mientras fue cachorro, mullido como todos lo son, después fue perdiendo ese pelaje y sustituido por otro tieso, con más carácter, acompañando a su nombre intrínsecamente, por concluir, levantado en armas.
El último capítulo de su aventurada vida, no por ello traumática amén de éste episodio, lo recuerdo con tanta claridad que se hace extensiva al sentimiento de desasosiego que me acompañó durante los días que lo secundaron.
Bandido salió de paseo con su correa atada al collar, pero se revolvió dando cabezadas, de tal manera que se liberó de su propia seguridad. Se lanzó como un pajarito libre a la carrera, juguetón, travieso e inocentemente inconsciente y cruzó la carretera. En ese mismo momento una moto que circulaba y él se alcanzaron en su cruzada trayectoria, el atropello ya era inevitable; el motorista cayó al suelo derrapando por el asfalto durante unos segundos, el perro fue lanzado por el golpe recibido hasta el otro lado de la vía, siendo frenado en su inercia por el borde de la acera con la que impactó su cabecita. Quedó tendido e inmóvil. En cuestión de quince minutos acudió un policía avisado por algún transeúnte, nos aseguramos que el conductor estuviese bien, lo estaba, a excepción de una manga rota de la chaqueta que llevaba puesta y el espejo retrovisor que resultó quebrado. Bandido seguía inmóvil, inconsciente, muerto. El policía lo tocó ligeramente con la punta de su bota, nada...,de repente el perro se levantó, aturdido, desorientado y dolido y como un cohete en el que acaba de hacer contacto el fuego con la pólvora salió corriendo, corriendo, corriendo...
Aquella misma tarde/noche anduvimos buscándolo por los lugares aledaños,... nada.
Los días que sucedieron al atropello fueron esperanzadores, decepcionantes, angustiosos, tanto más cuanto más iban pasando los días y no aparecía. Visité la perrera, la casa donde antes vivíamos, él tenía la costumbre de volver allí, al balconcito bajo de la ventana ,donde se subía y se acomodaba hasta que mi tío que vive enfrente se percataba de aquel visitante y me telefoneaba para que fuera en su busca, curiosamente no sabía regresar.
Nada, fueron días nulos y fueron pasando de tal manera que se convirtieron en semanas. La incertidumbre es mala, también la tristeza y si las dos se suman, es angustia lo que termina por adherirse. En casa, de cuando en cuando teníamos la sensación de que arañaban la puerta de entrada, abríamos, no había nadie. La Navidad se acercaba con sus fríos, con sus noches heladas, sus días de lluvia y lo dábamos ya por perdido.
La misma mañana de Navidad me levanté temprano, siempre madrugo, ya por defecto, y en la mesa todavía estaba la bandeja de turrones, mazapanes y dulces que no desaparece en tanto no pasa el día de Reyes; escuché los arañazos en la puerta, eran tan reales que una vez más me acerqué a abrir, pero esta vez, en ésta ocasión ¡sí era Bandido!, allí estaba, con su cabecita agachada, como si llevara puesto encima un abrigo tres tallas más grandes que la suya, como si todos los huesos de su esqueleto hubieran invadido más espacio del que le correspondieran, con su naricita seca como una flor a la que se le ha negado el agua, cuarteada, acartonada. No podía creerlo, era una sensación grande, increíble, de agradecimiento, ¡Bandido estaba vivo! en casa por Navidad, ni el famoso anuncio...
El golpe que se dio en la cabeza, que fue algo más arriba de la ceja, le dejó una marcada cicatriz oscura y una de sus patas traseras presentaba un bulto, fruto del trastazo que le dio la moto.
No sé, perdí la cuenta de los polvorones que le di, la casa bullía de alegría pese a que él, hasta pasados unos meses no volvió a ser el mismo de siempre, estaba extraño, silencioso, carente del nervio y viveza que le caracterizaba, era como un robot que atendía órdenes pero no expresaba nada, supongo que pasaría lo suyo para sobrevivir desorientado y sólo, con hambre y sed. Alguna vez hasta me parecía percibir en él sentimiento de culpa por haber estado lejos, otras, que nos veía culpables de su abandono, pero eso por supuesto eran sensaciones mías. Bandido, con el tiempo volvió a ser Bandido, tal vez un poquito más, porque desde entonces adquirió la costumbre de ladrar y gruñir a todos los perros con los que se cruzaba, quién sabe si le tocó lidiar con alguno en aquellos momentos.
Sinceramente, una Navidad para no olvidar.

Es un relato fiel a la realidad, escrito y sentido desde mi verdad.






sábado, 13 de septiembre de 2014

Hay un lugar

Corazón de ojos curiosos
¿qué lugar vas a buscar
donde descansar libre de enojos
en tu identidad?
Vas a la orilla del río,
donde las aguas saben cantar,
pero hay piedras y guijarros
y no puedes descansar.
Vas a un arco de colores,
una cascada de luz
que aparece tras la lluvia,
y en la noche ¿qué harás tú?
Parece ser que no encuentras
lugar donde descansar,
porque lo bueno conlleva
su trocito de mal.
Pero siempre que puedas ¡ve al río!
después de que llueva ¡ponte a volar!
y cuando la oscuridad asome
¡dale tiempo a la claridad!

martes, 9 de septiembre de 2014

El simulacro.

Ayer tuvimos un simulacro de incendio en el trabajo. No estábamos avisados de ello, debía ser lo más cercano posible a la realidad, con efecto sorpresa, así que fuimos convocados a razón de una reunión. Las ocho y media de la mañana trajo a toda la plantilla, excepto los que ya estábamos laborando desde las siete. Una de las veces que entro en el almacén me encuentro con dos compañeras, que si bien recuerdo, salían de él cogidas de la mano, le di los buenos días a una de ellas, con la que no me había cruzado todavía y al Supervisor que también estaba allí con cara sonriente. A continuación, vuelven a entrar allí, y una de ellas me dice: hay un incendio.
Ah, ¿hay un incendio?- no sé como me pilló que así contesté-, sí y está en la máquina del cartón; la compactadora del cartón se sitúa dentro del almacén, donde estábamos nosotras y todos los compañeros que a continuación  fueron llegando previo aviso. Allí mismo hay una puerta de salida, de una sola hoja y al lado una puerta amplia que se recoge hacia arriba enrollándose en una cadena que es por donde descargan los camiones la mercancía.
Bien, pues la evacuación era justamente por esa pequeña puerta que además, para llegar a ella hay que pasar por delante del presunto incendio. Me dio la risa y comenté si no era mejor salir por la puerta de emergencia que esta dentro de la tienda, lejos del incendio, que no hay que salir de uno en uno y que además da a la calle. No, dijo mi jefe, por aquí está bien. Quemados salimos jefe, pero no pasa nada, de momento no duele.
El encuentro de todo el personal debía ser bajo un tótem que hay en el parking con el logotipo de la empresa. Una vez reunidos allí, ¡salvados! nos vemos que se dirige hacia nosotros, desde otra puerta de salida que es por donde entramos a trabajar, un compañero que en ese momento había ido al baño y al que nadie había avisado que la tienda estaba en llamas.
Pero lo que más gracia me hizo de todo fue el colofón con el que se cerró el protocolo de actuación  en caso de: el Super dijo que había alucinado con aquella maestría de rescate por parte de la compañera a la que se le pidió el modus operandi, que por favor, ¡un aplauso para ella que lo merece!
Aplaudimos, aplaudí porque estaba mandado pero, por favor, que no se nos queme nada, aunque me reí recordándolo...máxime cuando hay una puerta corredera de metal a modo de cortafuegos que, en caso de incendio en el almacén, se cierra y aísla éste del resto del centro.
Sinceramente un incendio es preocupante y no se si las empresas están obligadas a dar pautas de actuación para ese caso o es algo voluntario de cada cual, pero ya que se ponen, si es necesario, que se rasquen un poquito el bolsillo para que éste tema parta de un profesional,  y no dejarlo a la imaginación personal, aunque una lo haga con toda su buena voluntad.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Respira tu vida.

Quiere sin remedio,
ama sin voluntad,
abraza sin miedo,
vive tu realidad.
Da la mano siempre que puedas,
sé fiel a tu singularidad,
que un día, todo se irá,
y nunca más volverá.



sábado, 23 de agosto de 2014

Ya no tengo ganas de soñar

De una estrella a esta parte
ya no tengo ganas de soñar,
a ella le contaba los desaires
y las cosas que me hacían respirar.
Por las noches, se acercaban las doncellas,
esas que en el cielo oscuro salen a escuchar,
y en el día, siempre se quedaba algún testigo,
un lucero vigilante que solía trasnochar.
Nuevamente salen en la noche,
nuevamente vienen a escuchar,
pero yo me siento diferente,
ya no tengo ganas de soñar.
Debe ser el cambio ese que dicen
-perspectiva longitudinal-
 de que cuantos más años se van cumpliendo,
más nos vamos acercando a la verdad.
Eso será.

lunes, 18 de agosto de 2014

Te quiero tanto



Hoy pienso en ti, como todos los días,
desenvuelvo tu recuerdo, lo abrazo,
busco tu mirada en la fotografía.
Que tu ausencia es tan grande...lo sé,
que me falta tu sonrisa, no sabes cuanto...,
que necesito hablarte, ya ves.
Cruzaste sólo el camino
y no nos despedimos, papá,
¡hoy volvería contigo
para no dejarte jamás!
Te quiero, que el cielo lo sepa,
tú no lo vayas a olvidar
y el día que yo me muera
¡prometo irte a buscar!

domingo, 17 de agosto de 2014

Alma y materia. Relato fantástico, o no.

Entramos en aquella taberna empujados por el frío viento que vencía a los robustos árboles, cuanto más a nosotros, dos personas cuyos pies eran frágiles raíces apoyadas en la tierra. Dentro, una luz acogedora hacía su perfecta combinación con el mobiliario de madera. Al fondo, una chimenea encendida se ofrecía como pista de baile a las llamas que chisporroteaban dentro del lar. La barra quedaba situada a la izquierda de la entrada y sobre ella, como farolillos que bajaban del techo, colgaban jarras de cristal.
Mario y yo escogimos una mesa que estaba próxima al calor, nos quitamos los anoraks, metimos los guantes dentro de los bolsillos y los colgamos en el respaldo de la silla. En seguida se acercó hasta nosotros un hombre de cara amable y barba rala para tomar nota de lo que queríamos tomar. Mario pidió un café Irlandés y yo un café con leche.
Las ventanas estaban bien selladas puesto que afuera, a través de los cristales, podíamos ver los árboles balanceándose a uno y otro lado empujados por el loco viento y en cambio, desde dentro, no se escuchaba ni un soplido.
La puerta volvió a abrirse y, como la tenía enfrente, vi entrar a un hombre altísimo, diría que rondaba los dos metros, lo deduje porque me recordó a los jugadores de baloncesto. Era una hombre de edad avanzada, me llamó bastante la atención el tamaño de sus manos, eran enormes, muy proporcionadas con su estatura; se sentó en un taburete frente a la barra, silencioso, encorvó la espalda para no rozar con la cabeza las jarras que pendían del techo y después sacó de sus bolsillos trozos de papel.  Los doblaba, giraba, incluso recortaba a pellizquitos con las yemas de los dedos de tal manera que aquellos pedazos de papel, quedaron convertidos en animales. Los puso encima de la barra, en fila: un conejo, un pato, un ciervo y una ardilla, un pájaro que parecía un águila..., me sorprendió cómo aquellas manos tan grandes, que a priori inspiran fuerza, pudieran tener tanta delicadeza.
Mario chascó los dedos - despierta, que te has quedado embobada- me dijo.
Mira, - le pedí que se volviera-
Vaya, si que es grande ese hombre.
Sí, pero aparte de eso mira lo que ha hecho, ¿has visto que figuritas?, acaba de hacerlas ahora mismo y me ha transmitido una sensación tan hermosa como extraña.
Venga, pues despierta de sensaciones que tenemos que marcharnos ya, pronto se hará de noche y nos queda, como poco, media hora hasta el hotel por estas sinuosas carreteras de montaña.
Nos levantamos, volvimos a enfundarnos los anoraks y nos dirigimos a la barra para pagar la consumición. El hombre alto nos habló - son ustedes turistas ¿verdad?
Sí, así es -contestó Mario-
¿Verdad que éstos bosques son hermosos?
Lo son, vaya, lástima que hayamos tenido que salir precipitadamente por este cambio de tiempo tan repentino -contesté-
¿Están alojados en el pueblo? yo soy de allí de toda la vida, miren -nos dijo señalando unas fotografías que habían en la pared- esos dos somos el de la barra, mi buen amigo Ernesto, ese de ahí- dijo señalando al dueño de la taberna-  y yo, años atrás.
Ernesto, al mismo tiempo y al vernos mirar las fotografías, corroboró sus palabras, que eran él y su buen amigo Sebastián, el mejor guardabosques del mundo, -así lo dijo-.
Pagamos la cuenta y nos despedimos.
Una vez en el coche arrancamos camino al hotel, pero Mario se dio cuenta de que Sebastián acababa de salir de la taberna. Se había puesto un gorro de lana, abrochado el abrigo hasta el cuello y emprendido el paso.
Tal vez él también va al pueblo, ¿te parece bien si le preguntamos si quiere que lo acerquemos?
No sé, -dije- no lo conocemos de nada, tengo algo de desconfianza, la verdad...pero fíjate qué frío hace...vale, pregúntale.
Cuando el hombre llegó a nuestra altura Mario bajó la ventanilla del coche y le preguntó, el hombre accedió a venir con nosotros. Yo me pasé al asiento de atrás dejando que él ocupara el mío. Durante el trayecto nos iba diciendo el nombre de los lugares por donde pasábamos y además, nos recomendó visitar un mirador que se emplazaba a pocos kilómetros de allí. Sólo hablaba bondades de la montaña y los bosques.
Una de aquellas veces nos hizo mirar a un lado de la carretera, era una zona especialmente hermosa por la que transcurría el curso de un río y, al volver la mirada a la carretera, el asiento donde debía estar Sebastián ¡estaba vacío! Mario detuvo el coche inmediatamente y los dos, quebrados de color, éramos incapaces de articular palabra; justo a la derecha de aquel tramo de carreta se levantaba un cartel de madera señalando el lugar en el que estábamos: Paraje Del Fiel Guardabosques, a la memoria de Sebastián Freire.








viernes, 15 de agosto de 2014

Las manos del abuelo


¿Quién sabe mirar las manos del abuelo,
los surcos, los callos, los dedos doblados,
su temblor y pulso pautado?
Es porque la vida pasó por sus manos,
de las caricias a la rabia y el llanto.
Son las mismas que un día acunaron
al recién nacido, las que el futuro levantaron
y sobre una piel, volaron;
las que dieron, tomaron, cambiaron,
protegieron, así son las manos del abuelo,
ya apenas tendrán fuerza,
la agotaron,
pero queda un poso en el hueco de esas manos
que no se ha evaporado;
ternura, diría yo,
ternura, pongamos.




viernes, 8 de agosto de 2014

jueves, 7 de agosto de 2014

Impronta

Si quieres trabajar con nosotros debes comprometerte a tratar a los animales como lo que son, animales, es decir, no dejando tu impronta en ellos, puesto que una vez curados han de ser devueltos a su hábitat natural donde actuarán de acuerdo a su naturaleza para vivir y sobrevivir, ¿estas de acuerdo?.
Ella respondió afirmativamente. Los alimentaba y curaba pues dejando la mínima huella humana en ellos, tratándolos sin que percibieran ayuda ni tacto humano.
Se encariñó con un león, eso no pudo evitarlo, ver aquel ser con tanta fortaleza, tan desvalido, le produjo un exagerado sentimiento de lástima y cariño; pero cumplió su palabra, y desde entonces, ella ruge.


martes, 5 de agosto de 2014

Tu mundo y el mio

Lo que separa tu mundo y el mío
es una enredadera de rosas,
que todas ellas hermosas
esconden espinas y filos.
Lo que tu mundo y el mío separa
es un pasaje improbable,
una razón velada
y un proyecto inalcanzable.

Lo que une tu mundo y el mío
es un cante de ruiseñores,
dos corazones, un desafío,
una vibrante batalla de flores.
Mil palabras guardadas
y en el alma un acorde
que tempo a tempo, hilvana,
mi corazón con tu nombre




viernes, 1 de agosto de 2014

Cruzando el Meridiano

 
He cruzado el Meridiano de su ausencia
- aventura de mi loco corazón-
y las tardes en que ansiaba su presencia
y las noches que añoraba su calor.
Veinte grados Norte, cinco a Oeste,
una hora, tres minutos y a babor
van mis naves acercándose a su frente,
dos le llevan mi cariño, y mi amor, un Galeón.
Me aventuran fuertes vientos y corrientes,
mas, superado he la Galerna y un Tifón,
la mar en calma y un solsticio de verano
 para cruzar la línea imaginaria de su amor.
 
Mediterranía, en un uno de agosto del año 2014 del Señor.
 
 
 
 
 
 

miércoles, 30 de julio de 2014

De sustos también vive el hombre.

Manolo, que ya son dos años largos los que está en el paro, recibe una carta, la abre y comienza a leerla en silencio. Su mujer que está planchando a su lado lo mira muy callada, espera que le diga algo sobre el asunto pero el hombre no articula palabra, en cambio, comienza a cambiarle el color de la cara. La mujer muy asustada le dice:
-Manuel, hijo, di algo, ¿qué ocurre?¿qué dice la carta? Manuel, te estás poniendo colorado, Manuel, habla, qué pálido te has puesto ahora...
¿Ahora? -dice el hombre- Ahora, María, ¡lo que me voy es bajo tierra!
-¿Qué estás diciendo de bajo tierra? qué mal fario por favor...
-Que sí María, que me mandan bajo tierra, como te lo digo... ¡Que voy a trabajar en el metro!

martes, 29 de julio de 2014

Acordes

 I
 
Y si en vez de un cielo entero te pidiera
la mitad de ese cariño que te sobra,
¿me lo darías?
No me digas no, no me lo digas,
que yo ya te he entregado de mis horas,
todos los días.
 
 
 

 II
 
Si me partes el corazón,
lo daré por perdío,
para qué lo quiero entero,
si entero lo llevaba
y de nada me ha servío.





 
 
III
 
Qué ojitos traes en esta noche,
parecen tristes,
acércate a mi corazón, escucha un poco,
verás que no anda corto de tristeza,
pero resiste.
 

 
 
 
Música de Sabicas, Punta y tacón.
 
 




 


 




domingo, 27 de julio de 2014

Mi pueblo canta Habaneras

Mi pueblo canta Habaneras
vibra en las noches de julio,
y la Luna se asoma, morena,
a entonar su preludio.

 Todo parece que escucha,
la sal, en la brisa se acerca,
los barcos detienen su ruta,
les sigue el compás las palmeras.

Y una masa de voces
 va tocando a las puertas
como el sereno que en la noche
lleva paz a tu cancela.

Mi pueblo canta Habaneras
las canta con sentimiento,
de Cuba son las primeras
que se trajo el marinero
en el laúd, que es su barco,
y el corazón, su sirena.

Se trajo amor de contrabando,
sacó del mar la Habanera
y está cantando
nostalgia, amor, ventura y pena.



lunes, 21 de julio de 2014

Beso tu lágrima

Serpentea tu dulzura
en aretes de nostalgia,
quieres callarla y no puedes,
encerrarla, y se te escapa.
Cada lágrima que viertes
no desemboca en la nada,
no te parezcan tristes,
hay alguien que las abraza;
que la lágrima más triste,
las más tristemente amarga
es aquella que se vierte
por alguien que no nos ama
y las tuyas, se disuelven
en contacto con mi alma.
 

sábado, 12 de julio de 2014

Un ramito de versos

De trovas y versos quisiera entregarte
un ramo de letras de aroma a poesía,
mi pluma impregnada en la tinta granate
pondrá en la cuartilla su esencia y la mía.

Quisiera inspirarme con forma y manera
en mil cosas bellas y allí convocarte
en odas al agua, al cielo y estrellas,
mas, mi corta letra no llega a ese arte.

Por eso te entrego estos doce versos
que en su corto espacio giran por mi mente,
si tu los aceptas, quedará converso
poema en aroma, que bese tu frente.

jueves, 10 de julio de 2014

Y te miro

Y yo, que miro de frente
lo que encuentro en mi camino,
te he de mirar diferente,
que no se note el cariño;
tu eres clavel de otra aurora,
la religión de otro templo,
y yo solamente la autora
de lo que siento por dentro.
Y te miro, sí, distinto,
te miro disimulando,
sin que te des cuenta, niño,
de cómo te estoy mirando.

martes, 8 de julio de 2014

Doble o nada

Mi novio fue siempre un tipo raro lo reconozco, su rareza estaba en la ambigüedad de sus palabras; hay quien la tiene en el vestir, en los gustos, qué se yo, la suya estaba en que todo lo que decía tenía doble sentido. A mi aquello me hacía gracia hasta que me decanté por uno de los sentidos de sus frases y, poco a poco, fui viéndolo todo claro, distinto, al fin y al cabo siempre me dio dos opciones. Una semana antes de marcharse de viaje tuvimos una pequeña conversación, pero fue en el aeropuerto cuando...

La semana antes de la que hablo fuimos al cine a ver una película romántica y al salir -la banda sonora aún me acompañaba- le pregunté con ojos golositos:
¿Y tu reina quién es?  Me contesta: Leticia.
¿Te parezco bonita? Y me dice: Eres poseedora de una belleza rara.
Después guardé silencio, pero una vez en el coche camino a casa recordé parte de un poema de Pablo Neruda que dice: Me gusta cuando callas..., y le pregunto ¿cómo te gusto más, cuando hablo, cuando callo...? Y apostilla: Cuando duermes.

...al despedirnos, lo vi todo claro. Hasta me pareció el momento y el lugar apropiado para decirle las palabras que le dije a posteriori de las suyas. El caso es que le pregunté ¿me echarás de menos? y él me dijo: Lejos más te quiero; le rebatí entonces con un "tanta paz lleves como descanso dejas".
Y no volvimos a vernos más.






domingo, 6 de julio de 2014

Por culpa de la calor.

Cribando verdades hallábame bajo la sombra de una higuera, a tal cuestión me llevó una idea de lo que dicen ser reflexionar ¿que en reflexionando se encuentra la verdad?, vámosla a buscar, le dije a mi consciencia y las dos pusímonos en tarea.
Verdad es que la lágrima es la expresión más sublime del sentimiento en la carne, acaso la más penosa, aunque bien se llora de emoción o de risa..., mas, lloro por un estornudo, verdad es que lo están haciendo estos ojos que leen lo que escribo, ora por el polvillo que desta tierra se ha levantado, ora por el sacudir del viento a la capa verde que lleva puesta el árbol. ¿Acaso las lágrimas que están fluyendo son excelsas en sentimiento? Hallo la respuesta en un attchis de convencimiento,  engaño es que ella sea exclusivamente propiedad del sentimiento.
Y la criba comienzo.
Es verdad que los lazos de sangre unen cual líquido indisoluble; verdad sería si no tuviera constancia de que un tal Don Olvido disolvió ese líquido que en las venas de su hijo depositó a cambio de una mozuela, que no quería mocos si no eran propios. Verdad es que teniendo nada en común la soga con el pozal, juntos bajan a por agua.
Mentira es que el dinero da la felicidad, lo creería a pies juntillas si no fuera porque, aún el preso, sin tener gasto ni exceso, necesita los dineros en comprar la libertad y que todo trámite o sello, toda cosa institucional, todo agujero o remiendo presto a aguja y dedal, zurce bien el dinero, sin éste no queda igual.
Es verdad que el gobernante tiene responsabilidad de a buen puerto llevar la nave y a sus grumetes cuidar, de que progrese un pactado dónde no firma la vanidad, por tanto, ¿qué misterio hará que mengüe de las arcas, la mitad? La mentira siempre encuentra en la verdad un buen disfraz.
Y yo hallé no buen lugar bajo el ato de la higuera dándome a reflexionar, pues sabiendo que son higos los frutos de la mozuela, el primer fruto que da dícese que son brevas, y es verdad.
No hagan caso vuesas mercedes desta fantástica criba, tanto se mueve la verdad como haciéndolo va la mentira; habiéndome echado en la sombra y sin movimiento alguno, el sol ya en mi espalda se inclina.




viernes, 4 de julio de 2014

Lluevan letras.

Una nube se avecina y apunta directamente sobre las cabezas de la gente, comienza a llover. Primeramente es una fina lluvia de letras la que cae, instantes después lo hacen palabras; seguidamente,  frases, y la lluvia se vuelve cada vez más y más densa hasta convertirse en textos. 
Y la gente ahí, mojándose.
 Sus cabezas quedan empapadas de literatura, y tanta humedad en el cerebro, consigue que crezca su mundo interior.

lunes, 30 de junio de 2014

Contradicción

Y me dijo, al sentir mi pecho ardiendo,
la voz serena de una corazonada:
No lo mires, sigue andando, ya no ha tiempo,
no te vayas a sentir enamorada.
 
Y yo, que soy más que razón contradicción,
no le hice caso ni a quién bien quiso salvarme,
y lo miré, y lo escuché, así que entró en mi corazón.
Y el hecho ahora es que no puedo olvidarle.
 
¡Si yo pudiera dar la vuelta al corazón!
¡Si yo pudiera de esos ojos hoy salvarme!
escucharía nuevamente a la razón
y con más fuerza ¡volvería a enamorarme!.

domingo, 29 de junio de 2014

Sueña

El arte de soñar no está sujeto
a ningún tratado ni convenio.
 
Sueña el niño, sueña el rey,
sueña el poeta,
sueña el ángel con un alma
que lo quiera.
Sueña el barco y el viento
con la vela;
sueña la flor, el hilo
y la cometa.
El mendigo, el luchador,
sueña el asceta;
sueña la media luna
ser completa.
Y todo, todo, todo se construye
si lo sueñas.
Pregúntale a la catedral
¿soñó la piedra?
 
 

miércoles, 25 de junio de 2014

Maternidad

La mujer lleva, en su cesto
de las flores, la más blanca,
la que no han tocado dedos
ni ha sido jamás cortada.
Ahí la cultiva, fragante,
envuelta en agua ondulada,
delicadamente cautiva,
maternalmente guardada.
En tanto, la Luna le avanza
tres trimestres gloriosos
nueve meses de esperanza,
tiempo en que abrir los ojos
su florecilla temprana.
La mujer lleva a la rosa, al Jacinto,
lleva a la dalia, lleva al clavel,
lleva un nenúfar en su cestillo
al que, la Luz, troca pétalo en piel.





lunes, 23 de junio de 2014

A Marianela, en memoria de Benito Pérez Galdós.

 
¿Quién te dijo, niña hermosa,
que no vales para nada?
No supieron mirarte,
no todo el mundo ve el alma,
como no vemos el aire
ni a los duendes ni a las hadas,
ni a la Virgencita hermosa
que a ti te cantaba nanas.
 
Marianela, quien te supo
en su imaginación perlada,
te construyó fea y chica,
huerfanita y desgraciada,
para demostrarle al mundo
que la belleza es un ancla
-el cuerpo sólo es la nave-
y en la tempestad te amarra
para que el mar no te arrastre.
 
Esa eres tú y tus palabras,
entre dos conchas, la perla,
entre las minas, el oro,
entre la flores, la tierra,
de Pablo, luz en sus ojos.
 
Mas no supieron mirarte,
sólo un hombre lo vio todo,
Benito Pérez Galdós
sacó tu belleza del lodo
aunque de harapos vistieras,
aunque descalza soñaras,
aunque un mendrugo de pan
en tus manitas llevaras.
 
Benito Pérez Galdós, Las Palmas de Gran Canarias 1843 - Madrid 1920.
Su obra es una joya de incalculable valor para la historia y la literatura y un hito en las letras españolas.
 
 


sábado, 14 de junio de 2014

Lo que no puedo olvidar

Hoy me olvidaré de ti,
olvidaré las manos que hicieron temblar
con caricias de seda mi piel,
la boca que me alimentó
con dulces besos de miel.
Olvidaré tu risa y la mía,
cómplices en tantos momentos,
invasoras de alegrías
destructoras de lamentos;
pero lo que no puedo olvidar
son tus verdes ojos de olivo,
ni tus deliciosas palabras
susurrantes en mi oído,
ni las noches de pasión,
ni los días de locura.
Me quedan décimas de amor,
cicatrices de ternura.




martes, 10 de junio de 2014

Amor egoísta.

 
De mi jardín ha volado
un hermoso ruiseñor,
él me traía cantares
de los campos en flor,
del agua del río me hablaba,
me explicaba su temblor,
del líquido rumor que el viento
va extendiendo bajo el sol.
 
Él me pintaba colores
con el trino de su voz,
él despertaba las flores
que duermen en mi balcón.
En mi jardín ya no canta
aquel hermoso ruiseñor,
¿dónde posará sus alas?
¿a quién dará su calor?
 
Mi jardín está triste,
tan triste está como yo,
desde que se ha marchado
no ha nacido una flor.
 
Mas, quedaré a la espera
del retorno de ese amor,
y que un manto de primavera
nos cubra de nuevo a los dos,
 era, sentirlo a mi vera,
todos los campos en flor.
 
Es egoísta mi espera
es altruista el cantor.
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 7 de junio de 2014

Sueños y Sombras

Hay sueños que se sueñan para ser realidad,
son los sueños que despiertan, de mañana y claridad.
Hay sueños que han nacido para en las noches soñar,
y te despiertan el alma y allí viven, nada más.

Él es mi sueño soñado, en mis sueños, claridad,
y no quiero despertarlo para hacerlo realidad,
porque en los sueños, no hay sombras,
y hay tantas al despertar.

jueves, 5 de junio de 2014

La Hija del Ganges




La niña era inocente,
como todos los niños son,
la niña iba creciendo
junto al Ganges, bajo el sol.
Aprendió de las historias
que madre y padre enseñó,
pero quiso aprender en su vida
algo más que tradición;
y fue al colegio,
y estudió,
se le abrió el Mundo entre libros,
cultura y educación,
- quiso acompañarla la suerte
en su determinación -
Pero, siempre hay mentes canallas,
hombres sin corazón
a quien no purifica el agua,
ni los símbolos, ni un Dios,
y la mano asesina
de ese "macho" sin corazón
le arrebató la alegría,
la inocencia, la ilusión,
le arrebató la vida
en la cruel violación
de su cuerpo y del respeto
que se debe a una mujer,
a una niña, a una madre,
a una hermana, a un Ser,
que el mayor de los delitos
que pudo cometer
fue... salir a la calle
nacida MUJER.

Y vuelven a llorar las madres
y los hombres buenos también,
baja llorando el Ganges,
el Mundo entero lo ve.


¡NO a estas terribles injusticias!

 

domingo, 1 de junio de 2014

Carta del Mar.

Ya estoy mayor, antigua a los ojos del poeta, pero no estoy hecha para morir. No os dais cuenta, pero soy la eterna madre.
De mi seno comenzó la vida, lo habéis ido sabiendo poquito a poco a través de los estudios de los científicos, pero yo he sabido siempre mi verdad: Soy generadora de vida. Os he dejado recuerdos y señales intrínsecas, memorias de Mar en vuestro cuerpo, entre ellas resalto que nacéis entre aguas, que sudáis y lloráis mi esencia de sal.
Yo también lloro porque me habéis enfermado, contaminado, expoliado...sin ser conscientes, -o sí- de que ese daño que me hacéis regresa a vosotros mismos, soy ola que vuelve a la orilla.
Tengo millones y millones de hijos, no sois el hijo predilecto, debéis saberlo, tampoco os comportáis como tal; en mi seno albergo infinidad de vida que gracias a estar fuera de vuestros ojos vive en armonía.
Os sirvo de camino, os dejo recolectar mis cosechas, que disfrutéis de los íntimos momentos que tan amorosamente comparto con la Luna y el Sol...reconoced qué mal pagada alcanzo a sentirme cuando, a cambio, me usáis como vertedero, cloaca, cuando navegáis sobre mis venas con buques tóxicos sin la mínima seguridad, sabiendo cuán impredecible es mi carácter ¿no sabéis que soy aliada de los Vientos?
Qué poco tenéis en cuenta la frágil línea entre la vida y la muerte.
Algunos me odian porque me he llevado muchas vidas inocentes, no hacedlo, no me odiéis, respetadme, no soy humana, por mis arterias no corren sentimientos como los vuestros, es cierto que nadie se lleva a vuestros hijos como yo, pero también es cierto que nadie os entrega a sus hijos como yo, que nadie desea más que yo ser la que siempre he sido, por vuestro bien, y sudo, sudo por luchar contra vuestros fantasmas (toda aquella parte de lo que fabricáis, tan nociva, que se os escapa de las manos, o no sabéis qué hacer con ella) y lo hago con tanta exasperación que los eternos hielos de los Polos se derriten, me fallan las fuerzas.  El día que me rinda, no moriré, soy la eterna madre os lo he dicho, pero en mi derrota me derramaré de manera que ya no habrá vuelta atrás para contenerme, y entonces, haré lo que después de todo más me duele, quitarle la tierra a quien tanto luchó por salir a la superficie...no os acordáis..., hace tanto ya de aquello.
"Si se muere el Mar, morirá el Poema"
Verso de una Habanera.

Mares y Océanos, en un 1 de Junio del año 2014. 

sábado, 31 de mayo de 2014

Aprovechando cualidades y otros micros.

Aprovechando cualidades.

Tenía uno de los brazos más largo de lo normal, y le dio por hacerse carterista.

Antítesis.

¡Abogamos por la Paz!
-Dijo el representante, dueño y director de una de las más importantes fábricas de armas.

Eximido.

¿Por qué elegiste éste cometido?
-Siempre fue algo instintivo, algo con lo que luchaba por miedo, porque sabía perfectamente cual podía ser mi final; pero descubrí que de ésta manera, quedaría impune de mis delitos.
Contestó el verdugo.

Hay que saber subir.

¡Hey chaval! ¡tienes que probar esto, verás que subidón!
Lo probó y subió, pero esa escalera conducía a la horca.

Transformación.

Mi cama estaba situada frente a la ventana, desde allí veía a los niños volar sus cometas en la calle. A pesar de ser un chico joven, tenía la salud de cristal.
No recuerdo un día en que disfrutara como ellos, por eso no lo echaba de menos, pero sí los envidiaba.
Un día caí en un profundo sueño y desperté con otra sensación: ¡Ya no hay ventanas!, sí el verde de los profundos valles, la grandeza de la montaña y vivo la libertad absoluta de planear en la corrientes de aire.
Soy otro: rey, centinela, soldado del aire.
¡Soy halcón!



lunes, 26 de mayo de 2014

El Amor Te Convierte -Gloria Fuertes-

El amor te convierte en rosal
y en el pecho te nace
esa espina robusta como un clavo
donde el demonio cuelga su uniforme.
 
Al tocar lo que amas te quemas los dedos,
y sigues, sigues, sigues hasta abrasarte todo;
después,
ya en pie de nuevo,
tu cuerpo es otra cosa,
...es la estatua de un héroe muerto en algo,
al que no se le ven las cicatrices.


domingo, 25 de mayo de 2014

De cuentos y leyendas

 
De cuentos y leyendas abro un libro
que enseña cuán distintos son los seres,
a mi manera en estas letras yo lo escribo,
si a bien quisieran verlo sus mercedes.
 
Un príncipe de la lejana China
buscaba la nobleza para esposa,
quería compartir su trono y vida
con una muchachita decorosa.
A su convocatoria iban llegando
las más bellas mujeres orientales,
y por saludo, sonrisas le van dando,
resueltas en lánguidos modales.
El príncipe, para elegir esposa,
entrega una semilla a cada una,
la flor nacida de ellas más hermosa
dará a la jardinera Miel de Luna.
Pasado un tiempo vuelven a palacio
con diferentes flores, todas bellas,
iris magentas, rojos, verdes y topacios,
presentan en sus manos de doncellas.
Mas una sola, sólo una de entre todas,
no muestra más que tierra en el macillo,
no hay flor, ni tallo, ni unas hojas,
ni un triste brote que derrame un sólo brillo.
El príncipe ya tiene la respuesta
de quién merece compartir su vida,
no busca otra belleza más honesta
que la honradez de esa niñita china.
De todas las simientes repartidas,
él bien sabía que no saldría fruto,
estériles se dieron las semillas,
y así nació la Flor de su futuro.
 
María José Q. Pérez
                         En Torrevieja, a 25 de Mayo de 2014
 
 
 

Cuando manda el corazón

Mi corazón, quisiera, tener guerrero,
un alma incandescente, sin compañero,
vestir una armadura de frío acero,
la frente decidida y el pulso fiero.
Volar sobre las cumbres de mi tristeza,
mirarlas desde lejos, con entereza
y que mis lágrimas fluyeran con la dureza
de aquel que no sintió jamás terneza.
Y quisiera olvidarte,
quererte menos;
pero en cada intento suicida
de echarte fuera,
más se aferra mi vida
a ésta alambrada
de miel y espinas,
de amor y llagas.
 
 
 
 

sábado, 17 de mayo de 2014

Nuestra estrella



A los dos, una noche,
nos besó la misma estrella;
lejos yo de tu camino
lejos tú de mi vereda
pero a los dos, yo te juro,
nos acarició una Dea.

Ni tú ni yo cuenta nos dimos
en ese preciso momento,
pero era ya lo sabía,
sabía que nuestro encuentro
tarde o temprano sería.

Después el mar nos habló
con su lenguaje secreto,
lo comprendimos los dos
se lo contamos al viento
y el viento nos ayudó
acercándonos los alientos.

El campo se estremeció,
florecieron los almendros,
bajaron llenos los ríos,
se enamoraron los ciervos,
bailaron las mariposas
y las flores, en corrillos;
todo se sorprendió
ante dos desconocidos
a los que una estrella besó
sin habérselo pedido.

La estrella, feliz nos mira,
porque nos hemos hallado,
en su centro te lleva a ti
y a mí me lleva a tu lado.



viernes, 16 de mayo de 2014

En un lenguaje extraño

 
Si entendieras el susurro de las olas,
si supieras el lenguaje de las algas,
si escucharas el rumor de caracolas
sabrías quién te nombra.
Si sintieras el temblor del trigo sarraceno,
el frío de la sombra de una nube en la pradera,
si supieras cuánto amor cabe en un pecho nazareno
sabrías quién te nombra.
Ellos son a quiénes yo confieso mis secretos,
ellos son los que me guardan las palabras,
que nombrarte a media voz desde tan lejos,
me sabe a poco, y callar el corazón sirve de nada.
Es por eso mi pacto con las olas,
nubes, algas, con el trigo,
con el mar, con caracolas...,
su lenguaje es portador de mi delirio.



miércoles, 14 de mayo de 2014

Romance de aquel hijo que no tuve contigo. Rafael de León.



Hubiera podido ser
hermoso como un Jacinto
con tus ojos y tu boca
y tu piel color de trigo,
pero con un corazón
grande y loco como el mío.
Hubiera podido ir,
las tardes de los domingos,
de mi mano y de la tuya,
con su traje de marino,
luciendo un ancla en el brazo
y en la gorra un nombre antiguo.
Hubiera salido a ti
en lo dulce y en lo vivo,
en lo abierto de la risa
y en lo claro del instinto,
y a mi...tal vez que saliera
en lo triste y en lo lirico,
y en esta torpe manera
de verlo todo distinto.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
Tres caballos, dos espadas,
un carro verde de pino,
un tren con cuatro estaciones,
un barco, un pájaro, un nido,
y cien soldados de plomo,
de plata y oro vestidos.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
¿Te acuerdas de aquella tarde,
bajo el verde de los pinos,
que me dijiste: -¡Qué gloria
cuando tengamos un hijo!?
Y temblaba tu cintura
como un palomo cautivo,
y nueve lunas de sombra
brillaban en tu delirio.
Yo te escuchaba, distante,
entre mis versos perdido,
pero sentí por la espalda
correr un escalofrío...
Y repetí como un eco:
"¡Cuando tengamos un hijo!..."
Tú, entre sueños, ya cantabas
nanas de sierra y tomillo,
e ibas lavando pañales
por las orillas de un río.
Yo, arquitecto de ilusiones
levantaba un equilibrio
una torre de esperanzas
con un balcón de suspiros.
¡Ay, qué gloria, amor, qué gloria
cuando tengamos un hijo!
En tu cómoda de cedro
nuestro ajuar se quedó frío,
entre azucena y manzana,
entre romero y membrillo.
¡Qué pálidos los encajes,
qué sin gracia los vestidos,
qué sin olor los pañuelos,
y qué sin sangre el cariño!
Tu velo blanco de novia,
por tu olvido y por mi olvido,
fue un camino de Santiago,
doloroso y amarillo.
Tú te has casado con otro,
yo con otra hice lo mismo;
juramentos y palabras
están secos y marchitos
en un antiguo almanaque
sin sábados ni domingos.
Ahora bajas al paseo,
rodeada de tus hijos,
dando el brazo a...la levita
que se pone tu marido.
Te llaman doña Manuela,
llevas guantes y abanico,
y tres papadas te cortan
en la garganta el suspiro.
Nos saludamos de lejos
como dos desconocidos;
tu marido sube y baja
la chistera; yo me inclino,
y tú sonríes sin gana
de un modo triste y ridículo.
Pero yo no me doy cuenta
de que hemos envejecido,
porque te sigo queriendo
igual o más que al principio.
Y te veo como entonces,
con tu cintura de lirio,
un jazmín entre los dientes,
de color como el del trigo
y aquella voz que decía:
"¡Cuando tengamos un hijo...!"
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
"¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!"










domingo, 11 de mayo de 2014

Temporeros

 
Temporeros  de racimos,
de cepas vivas de uva,
nómadas que viajáis al rumbo
de la cosecha madura.
Allá donde la viña espera
os acerca la voluntad,
donde la tierra os llama
hacéis de ella el hogar.
Temporeros de olivares
que a fuerza de varear desnudan
del árbol de hoja perenne
la negra o verde aceituna.
Temporeros a contratiempo
del cereal dorado,
con el reloj del esfuerzo
la tierra vais recortando.
Temporero ¡que el alba asoma!
¡ya está despuntando el día!
en pié estará tu persona
frutalmente decidida.